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Deportes

El otro cóndor

Excélsior | Lunes 22 Mayo 2017 | 08:33 hrs

Agencias |

Ciudad de México.- ¿Usted es hijo de Miguel Calero?, se le pregunta al joven de 19 años que entrena con el Atlético Nacional de Colombia. “A poco no se nota”, dice al otro lado de teléfono Miguel Ángel Calero Ordoñez, un alto y corpulento, portero colombiano que sueña con reescribir las historias que alguna vez protagonizó su padre.



“Bastante gente dice que me parezco mucho a mi papá, los rasgos faciales son muy parecidos. La estatura, de chico creo que me parecía más”, agrega.

¿También le dicen el Cóndor?, es la segunda pregunta para el chamaco que mide casi dos metros y hace años dejó de usar gorra para no ser comparado con su progenitor. “No, a mi papá le decían así en México. En Colombia me dicen el Showcito, porque mi padre era un espectáculo bajo el arco”, agrega el guardameta que sueña con llegar a Primera División.

“Cada quien hace su historia, mi papá hizo su historia con pañoletas, con gorras, era calvo. De pequeño yo sí usaba gorra, para parecerme a él, ahorita ya trato de formar mi propia identidad”, explica.

Su nombre completo es Miguel Ángel Calero Ordoñez, hijo de Cristina Ordoñez y el portero que ganó diez títulos con el Pachuca. Nació en Colombia y, a escondidas, practicaba futbol, porque su papá no quería que siguiera sus pasos.

“Mi papá y mi mamá se conocieron en Cali, ella fue a un entrenamiento y ahí se conocieron. Ahí pasó lo que tuvo que pasar y nací yo”, dice el futbolista de 19 años.

“Mi papá no quería que jugara futbol, él quería que estudiara, que fuera a la escuela, pero a mí me gustaba tapar. A medida que fui creciendo fui desarrollando ese don, esas ganas de atajar”, confiesa.

El Showcito, como le llaman en el Atlético Nacional, intentó ser delantero, lateral y volante. No pudo.  Su puesto estaba en la primera línea del campo, abajo del arco, en la misma posición que su padre. La sangre siempre llama.

“Jugaba de delantero, de defensa, de volante, pero el arco me gustaba mucho. Como dicen, la sangre tira, entonces, siempre me llamó la atención ser portero”.

Calerito conoció a su papá hasta los tres años, cuando su mamá lo llevó a ver un partido de la selección de Colombia en Cali y supo que era hijo del arquero que peleaba el puesto con Óscar Córdoba, exjugador de Boca Juniors.

“Conocí a mi papá a los dos o tres años, porque yo siempre he estado acá, en Colombia.  Fue algo muy lindo, estaba muy pequeño, y lo vi en una concentración de la selección de Colombia. Estaba en un partido de eliminatoria. Nosotros llegamos allá, normal, todo muy bien. Fue muy bonito, saber todo lo que mi papá había hecho y más verlo tapar”, recuerda.

“Imagínate el impacto que causa saber que tu papá es el portero de la selección de Colombia. Es muy bonito ver que muchas personas le deseaban buenas cosas y lo saludaban. Es un buen recuerdo”.

De la muerte su padre se enteró por las noticias. Ese día él estaba en Bogotá y por la tarde había platicado con el Cóndor. Le dijo que cuidara a su mamá y se aplicara en la escuela. “La vida de vueltas muy rápido”, atina a decir el futbolista que ha tenido la oportunidad de representar a su país en divisiones inferiores.

“Nos llamábamos casi todos los días, él me preguntaba cómo me iba en el colegio. Nunca me preguntó por el futbol, porque nunca le conté que me iba a entrenar, porque se ponía bravo si le contaba que estaba jugando”.

“Me enteré por las noticias de la muerte de mi papá, en ese momento estaba en Bogotá. Él murió en la noche y habíamos hablado en la tarde. Me pedía que me portara bien con la mamá. Él no parecía enfermo, estaba bien y son cosas que uno no espera”, menciona.

A México nunca ha venido. El Pachuca, el exequipo de su padre, no lo buscó y él tampoco. No olvida a los Tuzos porque dice que su papá le regalaba playeras.

“Del Pachuca tengo muchos buzos (suéter de porteros), yo no los guardaba, los usaba. Me encantaba usarlos. En esa época me quedaban muy grandes, y todavía tengo algunos por ahí, ya ves que mi papá sí era una persona muy grande y creo que ya me quedan”, describe el joven que tiene constante contacto con sus hermanos que viven en México.

“No recuerdo los campeonatos de mi papá, seguro los vi, pero estaba muy pequeño y no me recuerdo bien. Me acuerdo que en la Sudamericana le ganaron a Colo Colo.

“El partido que más recuerdo de mi papá es cuando él le anotó un gol a las Chivas. Ya se iba a acabar el partido, y cabeceó en los últimos minutos”. Al juego que se refiere el hijo del Cóndor es a la semifinales de Vuelta del Clausura 2006, en la primera imagen parece que Calero remata de cabeza, y la cámara de TV lo sigue en el festejo. En la repetición se nota que el gol fue de Aquivaldo Mosquera.

En uno de los últimos discursos de Miguel Calero papá, dijo que “si volviera a nacer me llamaría Miguel Calero, sería portero y defendería los colores del Pachuca”. En su país natal, su hijo, se llama Miguel Calero, es portero y sólo le falta portar los colores del Pachuca.

“Sería lindo continuar con el legado que mi papá dejó. El presente mío es acá en el Atlético Nacional y me gustaría a ir a México, en el futuro”.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






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