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Economia

Neolengua: palabras prohibidas en la economía de plataformas

Agencias | Viernes 07 Abril 2017 | 18:52 hrs

Agencias |

Algunas startups de tecnología que se valen de la “gig economy” (economía de plataformas) estiran los límites del lenguaje y han diseñado una “neolengua” con tal de evitar referirse a las personas con las que trabajan como empleados, y verlos como proveedores de servicio, evitando así aceptar las obligaciones que generarían con ellos al considerarlos formalmente como sus trabajadores en una relación laboral.



La gig economy, según el diccionario de Cambridge es una forma de trabajo basada en los empleos temporales o empleos por proyecto. Cada uno se paga por separado sin la necesidad de firmar un contrato que conlleve a obligaciones formales.

Es común que este tipo de empleos se confundan con autoempleo. De hecho, depende de la perspectiva, pero este tipo de empleos ofrecen flexibilidad en lo que respecta a horas laborales y acuerdos contractuales u ofrecen condiciones laborales cercanas a la explotación laboral.

La economía colaborativa ha usado este modelo. De cierta forma el argumento radica en la especialización, por ejemplo Uber es una compañía que hizo el desarrollo tecnológico a través de una aplicación para teléfonos móviles que permite la logística de juntar al prestador de servicio de transporte, identificado como el “socio”, y el cliente que necesita de ese servicio.

El “socio” de Uber es el que invierte en el automóvil que permite el desplazamiento y Uber aporta el software que hace las conexiones de transporte y pago. En este caso, el “socio” puede elegir asociarse con el conductor y dividirse las ganancias, o puede ser él mismo el que opera el auto.

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La palabra “socio”, que evoca en la semántica del significado que hay un acuerdo entre las partes que no es laboral sino de negocios, es la que permite a la compañía californiana afirmar que no tiene obligaciones laborales con las personas que trabajan en la calle manejando para ellos.

Un caso similar se vive con Deliveroo, una aplicación del Reino Unido para teléfono móvil, que hace las veces de enlace logístico entre los clientes que deseen algún tipo de servicio de entrega a través de repartidores que usan su bicicleta como medio de transporte. Para seguir insistiendo que sus empleados no son sus empleados, Deliveroo diseñó una estrategia lingüística, que delinea las restricciones de vocabulario para referirse a sus trabajadores y así limitar su relación laboral y consecuentes responsabilidades con los que prestan servicio a la aplicación.

La estrategia de la compañía fue obtenida a través de un documento filtrado en posesión del diario británico Financial Times, con la que podemos imaginarnos hasta qué punto son capaces de llegar las compañías que usan la gig economy para evadir sus responsabilidades laborales.

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