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El_Paso

‘Yo sé que allá en Juárez, ella no iba a vivir’

Karla Valdez/El Diario de El Paso | Miércoles 09 Agosto 2017 | 06:14 hrs

El Diario |

El Paso.- En una sala del Hospital Infantil de El Paso, Alía, una niña de 8 años con cáncer, expresó su felicidad ante la noticia de que su madre, una inmigrante mexicana, no será deportada.





“Me siento muy bien porque mi mamá se va a quedar conmigo y no se va ir a Juárez”, fueron las palabras de alegría de Alía.



“Sentí mucha emoción cuando me dijeron que mi mamá va a estar aquí. Me siento muy bien gracias a Dios”, dijo con una gran sonrisa.



María Elena de Loera enfrentaba una orden de deportación que le impediría cuidar a su hija enferma de cáncer, pero gracias a la intervención de la comunidad y la Iglesia católica el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) le otorgó a la mujer un permiso para quedarse en el país por seis meses.



“Me sentí muy feliz con esa noticia, porque alejarme de mi niña no era bueno para ella porque podía recaer”, mencionó De Loera.



Alía actualmente lucha contra dos tipos de cáncer, uno en los pulmones y otro en la boca; llegó a El Paso con su madre hace dos años, huyendo de la violencia en Ciudad Juárez tras el asesinato de su papá.



Debido a la complejidad de sus padecimientos la menor tiene que ser internada constantemente en el Hospital Infantil de El Paso por lo que la sola idea de tener que dejar a su hija enferma “desgarraba” el corazón de la mujer.



“Desde que supe de mi orden de deportación (el viernes), he estado muy estresada pensando en que me tengo que ir y no sé qué va a pasar con ella porque yo soy la única que está aquí cuidándola”, dijo De Loera casi al borde de las lágrimas.



De Loera mencionó que antes de que aceptaran darle un “permiso humanitario” por su cabeza llegó a pasar la idea de dar a su hija en adopción para que se quede en Estados Unidos.



“Ella (Alía) me preguntaba ‘¿qué vas a hacer conmigo?’ y piensas muchas cosas… hasta darla en adopción para que pueda seguir con su tratamiento”, indicó.



La mujer comentó que llevarse su hija a México no es “una opción” porque sabe que llevársela sería como una sentencia de muerte para la menor ya que no recibiría la misma atención médica.



“Yo sé que ella allá (en Juárez) no va a vivir y menos con su padecimiento de los pulmones y esa era mi preocupación. Si ella estuviera sana yo me iba pero con la niña así (con cáncer) da mucho miedo porque su enfermedad es impredecible”, expresó.







‘Seis meses para mí son muchos’



De Loera dijo tener fe y está consciente que en seis meses pueden pasar “muchas cosas” y cree que en ese tiempo todo se “acomodará”.



“Ahorita lo único que pienso es que ella está bien emocionalmente y eso le ayuda a luchar más contra su enfermedad. Cuando se preocupa se me va para abajo y eso la afecta mucho”, dijo.



La mujer agregó que aunque la gente puede pensar que seis meses es poco tiempo, para ella es “muy bueno” porque por seis meses no tendrá que preocuparse en que la saquen del país y que su hija se quede sola.



“Yo estoy viviendo día a día, pero trataremos de disfrutar cada momento juntas y Dios dirá más adelante. Seis meses pueden sonar poco pero para mí son muchos”, enfatizó De Loera.







Ayudó la presión pública 



Por su parte Linda Rivas, abogada de inmigración, dijo que la “presión pública” por parte del obispo de El Paso Mark J. Seitz, fue de “gran apoyo” para tener una respuesta positiva por parte de ICE.



Y es que el pasado lunes Rivas, el obispo y una comitiva de sacerdotes católicos solicitaron la suspensión de la deportación de De Loera por razones “humanitarias”.



Anteriormente por la grave enfermedad de Alía, ICE había concedido un “alivio temporal” para la mujer, sin embargo después las autoridades le negaron el permiso para permanecer en el país.



“Fue un shock cuando nos negaron el permiso y sabíamos que no sería fácil que aceptaran revisar el caso, pero la presión pública cambia muchas cosas y ahora lo logramos”, comentó Rivas.



Por último Rivas agregó que “se ve difícil” volver a obtener un permiso después de los seis meses, pero mencionó que por el momento no quiere pensar en eso, aunque dijo que no dejará de luchar contra la administración del presidente Donald Trump y sus políticas tan frías.

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