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Espectaculos

La calle musical de la Ciudad de México: Bolivar

Vice | Lunes 30 Mayo 2016 | 19:55 hrs

Tomada de Internet |

Ciudad de México.- En las arterias del Centro Histórico de la Ciudad de México, sobre la calle de Bolívar, existe un recorrido único entre tiendas de instrumentos musicales, equipos de luz y sonido.



Desde José María Izazaga a la calle de Regina –donde está el Templo de Regina Coeli–, aún prevalecen bares, taquerías y otros oficios de venta o reparación de fotocopiadoras e impresoras.

Cuentan que era una zona donde había bastantes carnicerías. A finales de los ochenta, importar cosas al país se hizo más fácil y distintos negocios musicales surgieron gracias a los tratados de libre comercio. Así, una parte de Bolívar, se convirtió en el paraíso para cualquier novato, experimentado o aficionado que deseara abrirse camino en el mundo musical. Se pueden adquirir desde instrumentos hasta equipos de sonido que en un futuro provean un cuarto de ensayo, un estudio de grabación e incluso un sonidero.

La calle de Las Ratas –el nombre de nuestra protagonista a mediados de 1800– destaca por distintas cosas que acompañan una tarde de placer musical. En el cruce con San Jerónimo, dentro de un estacionamiento, un mural de la artista urbana Fafi, ocupa gran parte de la pared y provoca alzar la mirada o tomarle una fotografía. Producto del lanzamiento del Programa de Mejoramiento Visual del Gobierno del Distrito Federal en 2008, la artista francesa plasmó una Catrina y su –ya popular– imagen femenina: Fafinette.

Un año después, el madrileño Spock fusionó su obra dándole un toque tridimensional con un ser extraño de lentes y bigote que devora una parte de la Fafinette. Más tarde, el italiano Ericailcane se encargó de darle más color con un ocelote-felino que parece salvar a la Catrina. En 2011, los mexicanos Minoz y Maze convirtieron aquella batalla de arte y estilos en el simple juego de un niño.

Las tiendas musicales de Bolívar, que aproximadamente llegan a ser más de 40, ocupan un tramo total que va desde José María Izazaga hasta la calle de Venustiano Carranza, con mayor concentración en la zona de Mesones a República de Uruguay. El paso del tiempo acompaña a algunos lugares de culto y tradición en la zona predilecta para las compras de músicos, DJs y productores; como El Gallo de Oro, la cantina más vieja de la ciudad (1874), que desprende canciones rancheras y gritos de salud que evocan a chocar un vaso con otro. Otras cantinas de tradición sobre Bolívar son La Mascota, Los Portales de Tlaquepaque y La India, donde nunca faltan los tragos, la botana y los platillos como chiles rellenos, caldo de haba o cochinita pibil.

El Reloj Otomano, obsequio de la comunidad turca en México de 1910, está ubicado en la esquina de Bolívar y Venustiano Carranza, donde La Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes –situada el frente de dicho obsequio– hace sonar sus campanas cada 15 minutos. Construida en el siglo XVIII, formó parte del Antiguo Colegio de las Doncellas de Nuestra Señora de la Caridad, mejor conocido como Colegio de Niñas, una institución franciscana para huérfanas mestizas y españolas que al siguiente siglo fue instaurada como una parroquia de la colonia francesa.

Llegando del Eje Central, por Vizcaínas –la misma que se convierte en Mesones–, se pueden encontrar tiendas de instrumentos musicales como Top Music, una de las más grandes en la zona, donde hay todo lo especializado para personas que se dedican a la industria del espectáculo. Igualmente existen locales que se dedican a hacer plataformas para luces y escenarios, locales que venden, reparan o fabrican transformadores. Dichos oficios vinieron a establecerse con fuerza alrededor de la década de los ochenta y noventa, una época donde el movimiento sonidero se hacía cada vez más popular. Se necesitaba acrecentar el equipo encargado que, hasta el día de hoy, pone a bailar a los reyes de la pista de baile de chapopote en cualquier barrio.

Discos Chowell, "El Santuario del Vinyl" como dice en sus flyers, tiene más de 20 años que abrió sus puertas para los amantes del acetato. Venden todo tipo de música, desde los años sesenta en adelante aunque sus trabajadores afirman que Chowell se especializa en los géneros de High Energy, Italo Disco, Techno y New Beat. Igualmente venden y reparan tornamesas. En sus paredes se pueden distinguir portadas de vinilos autografiados por diferentes talentos que vienen a tocar a la ciudad y no dejan pasar una visita a esta tienda ubicada en el número 12 de Mesones, entre Bolívar y Aldaco.

La Casa Veerkamp, en la calle de Mesones 21, es una de las tiendas musicales más antiguas de México con más de 100 años de trayectoria que incluyen un acervo de más de 150 fotografías y documentos a partir de 1905. Esta colección le pertenece a la familia y vincula la historia de la empresa con el desarrollo de la música en la ciudad. Los hermanos Veerkamp, Federico y Alfredo, fueron los encargados de abrir una sencilla tienda en una época del país donde un establecimiento ligado a la música se creía que no iba a prosperar. Veerkamp se especializa en el manejo de cuerdas alemanas que músicos veteranos de bolero –por tradición (sin importarles gastar grandes cantidades de dinero) y porque afirman que sólo ahí las pueden encontrar– pasan a comprar debido al sonido que le dan a sus instrumentos. Se sabe que músicos famosos como Rubén Albarrán de Café Tacuba, el trovador Fernando Delgadillo o la leyenda del rock mexicano "El Haragan", suelen acudir a la casa matriz de Mesones donde también es común la realización de clínicas con músicos nacionales e internacionales.

El Repertorio Wagner, ubicado en el 41 de Bolívar, se caracteriza por vender excelentes partituras impresas. Esta tienda fue fundada en 1851 por Agustin Wagner y Guillermo Levien, cuya labor era la reparación y construcción de pianos. Casa Alvarez –ubicada en Bolívar 77-D desde 1977– comenzó vendiendo maderas importadas para la fabricación de guitarras. En la actualidad esta familia se dedica a la venta de accesorios para construir instrumentos. Repertorio Wagner, junto a Casa Veerkamp y Casa Alvarez son las tres tiendas más antiguas de este tramo de asfalto; las primeras dos de procedencia alemana y la tercera 100% mexicana.

El llamado Guitar Hospital, del señor Mario A. Nava, está ubicado en la esquina de Bolívar y Mesones en el número 20; dentro de un edificio habitado por otros talleres y cuartos de ensayo y grabación. Ahí cualquier guitarrista o bajista puede llevar a darle mantenimiento –calibración, octavación, reparación– a su instrumento. El taller también es famoso por la lona que a uno lo recibe con la advertencia: "No se deje engañar por los piratas y coyotes". Mario A. Nava, comenzó a brindar su servicio a finales de 1989; es el diseñador detrás de "La Pinga de Lora", la famosa guitarra del líder de El Tri. Sus clientes van desde Natalia Lafourcade, guitarristas de Los Teen Tops, Molotov, Transmetal o Julio Revueltas, por mencionar algunos.

Bolívar, en gran parte desprende la pasión que el mexicano siente por la música. Cumple con cualquier requisito para encontrar lo que uno busca en cualquier rango de precios. No existe un género que domine esta urbe, por aquí desfilan mariachis, metaleros, DJs, trovadores, aficionados, etc; todos fieles a Bolívar y sus tiendas que se volvieron una tradición.

 

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