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Espectaculos

Christina Hendricks, de 'Mad Men' al thriller erótico

elpais.com | Martes 28 Junio 2016 | 06:12 hrs
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Ciudad de México.- Verla a ella y sentirse como Peggy Olson en su primera entrevista de trabajo en la agencia Sterling Cooper es todo uno. Hace exactamente un año que nos dijo adiós Mad men y resulta imposible no recordar a la carismática jefa de secretarias Joan Holloway cuando Christina Hendricks (Tennessee, 1975) nos recibe en un coqueto salón del madrileño hotel Ritz. Sin su característico moño, pero acentuando sus famosas curvas enfundada en un escotadísimo vestido negro, la actriz se acomoda en la butaca como si de una estrella del Hollywood dorado se tratara, manteniendo la misma postura con suma diligencia.



Parece que me va a pedir mis credenciales de un momento a otro. No es que imponga su presencia, es que la Hendricks parece surgida de otra época. Solo rompe su elegante y estudiada pose cuando ríe a carcajadas. Y es en ese momento, en el que el personaje de armas tomar da paso a una mujer dulce, cuando recuerda con satisfacción su etapa como modelo y se confiesa afortunada ahora que puede alternar drama y comedia, cine y televisión.

De la actitud encorsetada de Joan, ha pasado a la desinhibida Trudy de la serie Hap and Leonard, el thriller poco convencional de AMC que trae a la actriz de promoción a España. Trudy, una femme fatale tejana de los 80, embauca en un robo a los personajes del título, interpretados por James Purefoy (The following) y Michael K. Williams (The wire), utilizando el sexo si hace falta. "El sexo es muy importante para Trudy.

Hendricks en un momento de 'Hap and Leonard'

Se acuesta con sus dos exmaridos [Hap, que sigue enamorado de ella, y Howard, un hippie del amor libre] para tener poder sobre ellos, pero creo que Hap también ejerce esa influencia sobre ella", comenta sobre un personaje del que destaca su ambición, aunque no así su look. "Los vaqueros que- dan mucho mejor en la vida real que en las películas".

Esa forma de manipular a los hombres,sin embargo, no va con ella. "Trudy es muy problemática y yo solo busco que las cosas estén bien. Sí nos parecemos en quesomos tranquilas y en lo cómodas que nos sentimos con nosotras mismas". Sin embargo, Trudy le cuenta a Hap nada más reencontrarse que hace jazzercise, como si tuviera que justificar que cuida su físico... "Es una broma entre ellos, se conocen desde hace mucho tiempo. Aunque lo mío nunca fue el jazzercise sino el aerobic", recuerda riendo. Y ella, ¿cómo se mantiene en forma? "Me gusta hacer pilates, me da fuerza", explica. "Para desconectar hago ganchillo. Me relajo y no pienso en nada. Y veo mucha televisión, me gusta la buena televisión. Me hace viajar a otros lugares, evadirme".

Christina Rene Hendricks creció en Idaho y se mudó a finales de los 80 a Virginia. Con diez años decidió dejar de ser rubia "porque las pelirrojas son preciosas, como Ana de las Tejas Verdes o Ginger Grant, de La isla de Gilligan". A los 18, antes de convertirse en actriz, fue modelo durante una década. "Me encantaba ese trabajo. Salí del instituto y me convertí en una mujer de negocios, pude viajar, conocer otras culturas. Fue una transición muy natural: dejé de ser modelo porque siempre quise ser actriz". De aquella época sorprende una sesión para Playboy en la que la actriz, muy delgada, no luce sus afamada voluptuosidad. "Fue muy divertido, se suponía que tenía que serlo. Estoy junto a un payaso que bebe tequila, con una peluca rubia y un bikini plateado. Las fotos de Playboy eran un poco espeluznantes, sí, pero a mí me gustan mucho", zanja riendo.

Inolvidable (e implacable) Joan Holloway.

A pesar de su retiro del mundo fashion, la casualidad ha querido que regrese a él en la ficción. En Hap and Leonard, Trudy es una miss de pueblo de lo más espabilada. ¿Rompiendo estereotipos? "Hablé bastante de este tema con el director. Ella debió conseguir muchas cosas porque fue animadora o una niña de papá que se presentaba a muchos concursos de belleza. Pero siempre quiso demostrar que era más que eso, menos superficial, y que quería hacer algo de provecho. Y, como nunca lo consiguió, es lo que está intentando hacer". La motivación de su siguiente personaje en The neon demon, el thriller erótico con el que Nicolas Winding Refn incendió Cannes, es otra. "Solo salgo en una escena. El director es amigo mío [Hendricks ya colaboró en Drive] y, antes de que tuviera el guion, me pidió que apareciera. Soy una agente de modelos, una tía antipática que juzga a todo el mundo [carcajada]. ¿Que si he conocido a tías como ella? ¡Sí!".

Cuando se googlea a Christina Hendricks, dos son las búsquedas más recurrentes: quién es su marido —el también actor Geoffrey Arend, visto en películas como (500) días juntos o en la serie médica Body of proof, y que pasa desapercibido sentado en el salón del hotel— y sus llamativas medidas, absoluto referente para el movimiento curvy. "Todas las chicas, tengan o no tengan curvas, son especiales y preciosas", dice al respecto.

"Tenemos que darnos un respiro, dejar de darle importancia al color del pelo, a si llevas o no maquillaje, a si tienes curvas... Aprender a querernos a nosotros mismos, a querer a los demás, a no ser tan críticos". ¿Le hace gracia, entonces, aparecer en las listas de las más sexy del planeta? "Es un cumplido muy agradable, pero no me lo tomo en serio, puedes desaparecer den ránkin igual que has entrado”.

Con 41 años recién cumplidos, Christina Hendricks reconoce tener suerte en un mundo que parece castigar a las actrices que han pasado de los 30 —"los guiones me siguen llegando, con personajes muy interesantes. La mayoría de las actrices que admiro tienen mi edad o son mayores que yo"— y donde puede elegir, indistintamente, drama y comedia. "Mad men me abrió tantas puertas... La gente me ve en la serie y entiende que puedo hacer ambas. A muchos de los actores del reparto les está pasando lo mismo".

Aunque reconoce que "hacer comedia es muy divertido", cree que siempre acabará "volviendo al drama". ¿Y qué echa de menos de la serie con la que ha sido nominada seis veces al Emmy? "¡Todo!", exclama sin dudarlo. "Los guiones eran perfectos, nunca he trabajado con actores tan buenos, me encantaba el equipo y estaba enamorada de mi personaje. Mad men era todo lo que podía soñar". No sabes lo que te echamos de menos, Joan.

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