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Estado

Con rap, les ayuda a dar sentido a su vida

El Diario de Juárez | Sábado 26 Marzo 2016 | 10:03 hrs

Tomada de video |

"El Pok" es el Único maestro para niños en colonia precaria from El Diario de Juárez on Vimeo.



 

Ciudad Juárez.- En “Barrio Chico”, inmerso en la colonia Pancho Villa, abundan los menores solos, porque son hijos de madres solteras y tienen que salir a trabajar para sostenerlos.



A un grupo de estos muchachos lo detuvieron robando con cuchillos y están detenidos, otros que siguen ahí no están en la escuela, unos más no saben leer, pero en su tiempo libre van a los talleres de “El Pok”, promotor de la Organización Popular Independiente (OPI) y rapero, que les enseña a rapear y darle un mejor sentido a su vida.



Su nombre es Eduardo Ramírez Manzano, de 25 años, y desde hace dos años imparte clases en “La raíz”, como le llama a su casa, ubicada en “Barrio Chico”.



“Los talleres les han ayudado a desenvolverse, y más que nada a ganar confianza en sí mismos; es como un desestrés”, relata Eduardo.



“Cuando pintas te liberas un poco, cuando escribes, cuando haces música o cuando convives con otros niños en un lugar que no sea la escuela a donde vas a estudiar”, explicó.



Agrega que los adultos creen que los niños no se estresan, “se quejan de que siempre están peleando entre sí, pero los mantienen dentro de su casa, no los dejan salir”, mencionó.



Andrés Rodolfo de 13 años, ya escribió la letra de su primera canción que tituló “Cómo empezó”.



“Ten cuidado con este rapero, te voy a hacer llorar. Ya no quiero más problemas, ya no quiero tu derrota, yo lo que quiero es que me mames las pelotas”, dicen las primeras frases.



El menor contó que la escribió con lo que le ha pasado en la calle.



“Nadie me ayudó, la hice en las cosas que me pasaban, como la calle donde están mis amigos, así todo eso”, aseguró.



“El Pok” relató que otros talleres que ha dado ahí son de pintura y serigrafía, porque él también se dedica eso, y ha visto que algunos menores que han asistido se vuelven menos agresivos.



Actualmente tiene entre 15 y 17 alumnos, de 4 hasta 14 años, que van de lunes a jueves dos horas al taller de música por las tardes.



La colonia Pancho Villa se encuentra como pérdida entre las casas del sur de la ciudad, está como en una inmersión, entre las avenidas Oscar Flores y Eje Vial Juan Gabriel.



En el “Barrio Chico” sólo hay una calle pavimentada, las otras son angostas unas más que otras, algunas con cerradas bruscas, como un pequeño laberinto. 



Muchas de las casas están “colgadas” a la electricidad, e incluso una casa ya se ha quemado dos veces, mencionó Eduardo.



“El Pok” es delgado, usa en el cabello rastas cortas, habla con un tono como cantadito, seguro y atrevido. Cuenta que aparte de los talleres, a través de la OPI, se han realizado programas para mejoras de la colonia.



Se han gestionado lámparas para las calles, reparación de fugas de agua, limpieza e instalación de porterías en el campo de futbol. 



“La mayoría de ellos no tenía actas de nacimiento, estamos tramitándoselas”, comentó, rodeado de un grupo de sus alumnos que aprenden rap.



Algunos de los menores cuentan que si no van a los talleres de “El Pok”, hacen travesuras, como matar palomas, también juegan futbol.



Cristian Alfredo, de 13 años, no sabe leer y dijo que hace cinco meses se salió de la escuela porque su profesor le pegaba.



Afirmó que quiere entrar de nuevo para aprender a leer y escribir sus canciones.



Su padre trabaja en un puesto de hamburguesas, y como no va a la escuela, juega futbol y acude a los talleres.



El Pok reconoce que sus alumnos son vagos, “no tienen gobierno” y a veces tiene que corretearlos.



Sin embargo, lo que hace le gusta porque contribuye para que esos niños tengan otras opciones en sus ratos libres, y se genere confianza en ellos mismos.



Antes estuvo de promotor de la OPI en las colonias Felipe Ángeles, Díaz Ordaz y Mariano Escobedo, pero quería trabajar en donde vive, y lo propuso a la directora de la agrupación Catalina Castillo Castañeda.



“Y un día me dijo vamos a intentarlo, abrimos aquí el espacio de “La Raíz”, y empecé con una carpa y las mesas; nomás había talleres de pintura y serigrafía”, relató Eduardo Ramírez.



Su casa está en una esquina de la colonia, está rodeada de una barda con un grafiti y una cerca de palets de madera, en medio del terreno hay un árbol enorme que ofrece sombra a todos los que se sientan afuera.



“La Raíz” se está ampliando con recursos del mismo “Pok”. Está en proceso la construcción de un cuarto con paredes de madera, y ahí es donde a futuro se impartirán los talleres, por lo pronto los alumnos toman las clases afuera, debajo del árbol, en medio de la colonia Pancho Villa.

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