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Estado

"La sierra, una región muy lastimada"

David Alvídrez/El Diario | Sábado 12 Noviembre 2016 | 10:11 hrs

David Alvídrez/El Diario |

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Creel, Bocoyna, Chih.-Cuarenta y un años se dicen pronto, pero ordinariamente significan más de la mitad de una vida y marcan la trayectoria de una persona como el padre Javier “El Pato” Ávila, quien ha pasado todos esos años en su labor de misionero en la Sierra Tarahumara.



“Soy un clavo del que se cuelga la gente, aquí (en su oficina en esta población) vienen a decirme de todo, desde un robo de una chiva hasta que le mataron a algún familiar. Yo siempre los atiendo, los escucho nunca los dejo que se vayan sin una orientación”, dijo el padre Ávila.

Fue aproximadamente en 1975, cuando el padre Javier Ávila Aguirre llegó a esta región. Él nació en Guadalajara, pero dice que “el hombre no es de donde nace, sino donde se hace y yo me he hecho en tarahumara”.



El padre Ávila recuerda que antes de ordenarse como sacerdote perteneció a un grupo musical llamado La Fauna, integrado por maestrillos jesuitas. “Hacíamos conciertos en teatros, universidades, donde nos invitaban; esta foto (señala una imagen que tiene colgada en su oficina junto a decenas de cruces que le han regalado a lo largo de los años) fue de un concierto que tuvimos en Chihuahua”.

“Llevo más de 40 años aquí en tarahumara y tranquilamente puedo decir que soy tarahumara. Llegué primero a Sisoguichi de párroco, estuve un año y al año siguiente el obispo de la tarahumara de aquel entonces, Monseñor José Llaguno, me nombró su vicario general, estuve con él 14 años, después fui trasladado a Carichí un año, estuve en Creel 5 años y regrese otros 5 años a Sisoguichi y actualmente llevo 16 años en Creel como responsable de la pastoral social y de derechos humanos y de Cosyddhac”.

Al preguntarle al padre Ávila porqué no lo han cambiado de esta parroquia dijo:“Yo creo que por la gracia de Dios. Estoy muy a gusto aquí, estoy feliz, el mundo indígena me ha enseñado tantas cosas, me he enamorado del  pueblo indígena, aparte de eso, yo creo que porque no hago falta en ningún lado, además porque yo no lo he pedido, si pido el cambio me cambian inmediatamente, pero no pienso pedirlo”.

También se le preguntó al padre Ávila qué siente que le hace falta y contestó: “Qué me ha faltado, yo creo que me ha dado demasiado Dios, me ha dado muchas cosas, Dios y la vida, los amigos, la salud, el amor, el trabajo, la entrega, la esperanza, la voluntad de lucha la he tenido, qué me falta, a lo mejor más tiempo para seguir trabajando”.



El padre Ávila se levanta todos los días al 5:45 horas, se va a correr y a las siete de la mañana va a la capilla a hacer oración, después celebra la eucaristía, desayuna y a las 9 de la mañana llega a la oficina.

“Atiendo a la gente, respondo correos, levanto quejas, trabajo de oficina. Hay días que tengo salida a las comunidades y los sábados llego un poco más tarde, porque corro un poco más, me tomo más tiempo para mí.

¿Qué le pediría al nuevo gobierno del estado? Se le preguntó al padre y respondió: “Que cumpliera lo que ha prometido. Ha prometido en relación y en concreto en el tema de pueblos indígenas, ha prometido un acercamiento y una relación mucho más horizontal y menos vertical, de más diálogo y de más entendimiento, de más escucha, más consulta, es lo que le pediría y le seguiré pidiendo mientras esté el nuevo gobierno en el poder”.

“Es una región muy lastimada, con climas muy extremos, con emergencias alimentarias constantes y ausente de programas que salgan más de la base, por lo general nosotros venimos de fuera a decirles a ellos lo que tienen que hacer, eso está pésimo, yo creo que hay que fortalacerles mucho su cultura, su voluntad, su caminar, acompañarlos y respetarlos”.



Con respecto a la violencia en la región de la tarahumara, el padre Ávila comentó: “Esta realidad de siembra y tráfico de enervantes no es de hoy, ni es de ayer, es de antier, desde hace muchos años, yo lo viví, yo lo vi, lo conocí desde que llegue a Tarahumara, qué ha pasado, sabemos la historia, vinieron operativos muy poco inteligentes de parte de algunos gobiernos federales y se desató este ambiente de inseguridad, muerte, persecuciones, etcétera. No es nuevo entonces, lo que se está viviendo aquí y ahora en este momento histórico, político, pues es lo que se ha estado heredando de los anteriores, de una incapacidad para controlar esto, para exterminarlo, de complicidades y de impunidades, esto no es novedad ni tampoco del actual gobierno, yo creo que se nos ha dejado del sexenio pasado una realidad, una situación y una sociedad mucho muy deteriorada, muy lastimada, cada vez van saliendo más en las dependencias de gobierno realidades muy lamentables, muchas cloacas”, finalizó.

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