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Estado

No buscan el sueño america; huyen de la violencia en su país

El Diario de Juárez | Martes 08 Agosto 2017 | 09:27 hrs

El Diario de Juárez |

Ciudad Juárez.- La violencia y la pobreza en su país, Honduras, los hizo huir pero no en busca del sueño americano, sino para establecerse en Ciudad Juárez, donde pueden vivir, afirman, “una vida normal”.





En el cuarto de una vivienda invadida lamentan no tener dónde sentar a sus entrevistadores, pero Jorge Alberto Caballero Contreras, de 26 años y su pareja, Blanca Melara Lemus, de 20, acceden a contar la travesía que los trajo a esta frontera.



Ambos son de origen hondureño y están en Juárez después de permanecer resguardados por las autoridades migratorias mexicanas en la frontera sur del país, quienes los trataron “como animales”, aseguran.



Ahora viven en el segundo piso de una casa abandonada en Villas del Sur, que fue invadida por una familia que conocieron en Tabasco y que desde entonces les ha tendido la mano.



En la habitación, que carece de aire acondicionado y que tiene como puerta una cortina y una ventana sin reja, cuentan que la idea que los trajo a México no fue la de llegar a Estados Unidos y ganar dólares.



Lo hicieron porque tuvieron que escapar de los “Tacamiches”, un grupo criminal que opera en la región de Cortés y que, como a miles de hondureños, los extorsionó y amenazó de muerte.



Jorge muestra algunos mensajes de texto que los delincuentes le enviaron. “Te bamos a destrosar a ti y a tu familia (sic)”, dice uno de ellos.



La pareja salió de su país con su hija Saily Miriely, de 3 años, y Blanca estando embarazada. Ella dio a luz en territorio mexicano a su segunda hija Iris Fariany, quien ahora tiene cuatro meses de edad.



Al ingresar a México el pasado 28 de diciembre se quedaron unos meses en Tabasco y luego se trasladaron a Palenque, Chiapas, donde el Instituto Nacional de Migración (INM) los retuvo durante 19 horas sin comida, y cuando al fin les dio, estaba descompuesta.



Más tarde les negó la solicitud para convertirlos en refugiados hondureños, por lo que salieron de ahí con la niña menor muy enferma.



“Desde que nos dejaron ir de Chiapas ya venía enferma, porque no la quisieron atender allá”, recuerda Blanca. Dice que así se la trajeron, durante dos días de camino, hasta Juárez, a donde llegaron el pasado 17 de julio.



Aquí la niña fue operada en el Hospital de Infantil de Especialidades. “Yo la llevaba cargando en mis brazos casi muerta, convulsionando”, rememora la mujer, al referir que la bebé padeció diarrea y una deshidratación severa.



Lo primero para la familia Caballero Melara fue esperar que la niña mejorara y fuera dada de alta del hospital, para más tarde refugiarse en la Casa del Migrante durante cinco días.



Al salir de ahí se trasladaron a la casa invadida, que está ubicada en el perímetro conocido como Laguna de Patos.



Aunque la racha complicada todavía no pasa, se dicen más tranquilos. Jorge Alberto piensa en conseguir un empleo que le permita comprar los botes de leche que necesita su hija, porque dice son sumamente caros. La fórmula es de puramina extensamente hidrolizada y cuesta, en promedio, 800 pesos cada uno.



Está seguro de que el viacrucis está pronto por terminar y menciona que lo que sigue es también pagar los 4 mil 803 pesos que les cobra la delegación del INM en esta frontera como multa por haber ingresado ilegalmente al país, para entonces buscar “arreglar sus papeles” y establecerse aquí.



“A mí me gustaría trabajar en una maquila; en realidad aquí en Juárez puede vivir uno, la idea de vivir en México no es tan complicada, está mucho mejor aquí que en Honduras”, expresa. Tampoco descarta la ilusión de comprar una casa a crédito.



Ahora no tiene trabajo, pues el hecho de ser indocumentado le complica conseguir uno, pero dice que tiene experiencia en conducción de maquinaria pesada.



Se dice sumamente agradecido si alguien pudiera apoyarlo para salir adelante. El número para contactarlo es, con clave de Tabasco, el (934) 116-2798. (Javier Olmos)

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