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Estado

Ávila: Dos años de conflictos

Salud Ochoa/El Diario | Viernes 31 Agosto 2018 | 07:23 hrs

Juan Alanís/El Diario |

Chihuahua.- Con la salida de Ernesto Ávila Valdez, como titular de la Secretaría de Salud del Estado, se cierra un período de claroscuros y conflictos continuos, en los cuales la demanda más fuerte desde el inicio de su gestión, fue precisamente su destitución.



La incapacidad del funcionario para dar respuestas no sólo a los usuarios de los servicios de salud, quienes reclamaban el desabasto de medicamentos así como la menor atención de especialistas, sino a la situación laboral de los trabajadores así como la falta de seguridad para el personal médico en zonas de riesgo como la Sierra.

Además, Ávila Valdez fue el foco de señalamientos por contratos sospechosos a laboratorios farmacéuticos como Egro, que actualmente tiene demandado al gobierno estatal.

Asimismo, el conflicto de intereses con el esquema de subrogación de los hospitales estatales y el cobro de bonos millonarios tanto él como funcionarios de una dependencia, supuestamente en quiebra. Ninguna investigación formal se desarrolló en este sentido ni hubo sanciones por ello.

Los escándalos fueron la sombra del ahora ex funcionario, prácticamente a días de haber asumido su puesto al frente de la dependencia. En octubre de 2016, Ávila dijo en entrevista con este medio que la dependencia a su cargo tenía una deuda de mil 400 millones de pesos, lo que significaba que estaba en números rojos y no había dinero, condición que se volvió permanente y se convirtió en la respuesta casi para todas las preguntas, sin importar que éstas fueran falta de medicamentos, insumos hospitalarios, pago a trabajadores, despidos, homologación de salarios, entrega de bases a empleados, atención médica a sus propios trabajadores así como jubilaciones y pensiones de los mismos.

Los primeros visos del rumbo que tomaría la gestión de Ávila, se dieron a finales de octubre de 2016, cuando un grupo de enfermeros del Hospital Infantil exigieron que se respetara el contrato firmado un año antes y en el que se establecía que tendrían una base laboral en sus respectivos hospitales o clínicas, sin embargo, hasta ese momento seguían percibiendo el mismo sueldo que antes de firmar dicho documento aunque en la nómina aparecía el doble del dinero que percibían. La homologación de salarios quedó pendiente.

En diciembre de 2016, a pesar de que apenas sobrepasaba los dos meses de trabajo al frente de la secretaría y pese a que ésta se encontraba en bancarrota según lo dijo él mismo, Ávila se auto-entregó un bono de 102 mil pesos, beneficio que extendió –aunque en menor medida— al menos a 45 de sus colaboradores a quienes les hicieron entrega de 25 mil pesos a cada uno.

La Secretaría de la Función Pública, aseguró en abril de 2017 que se darían a conocer los resultados de la auditoría practicada a ese ente no sólo respecto de los bonos entregados, sino sobre el proceso de contratación de familiares de funcionarios de Gobierno del Estado.

Stefany Olmos Loya, dio a conocer entonces que los bonos se entregaron a finales de 2016 y principios de 2017, y que durante las primeras investigaciones, se encontró que los documentos con los cuales se solicitó y autorizó el pago, carecían de las formalidades debidas.

El 27 de marzo de 2017, miembros del Sindicato Único de Trabajadores del Instituto Chihuahuense de la Salud, se manifestaron por violación a la autonomía sindical por parte del Tribunal de Arbitraje del Gobierno del Estado, quien daba entrada “por órdenes de más arriba” a asuntos ilegales y que –aseguraron— atentaban contra la autonomía sindical y que buscaban desestabilizar dicho órgano.

Un año más tarde, el 22 marzo 2018 las protestas continuaban en todo el estado por desabasto de medicamentos, estudios subrogados y jubilaciones incumplidas.

Alrededor de 500 trabajadores de 11 instituciones hospitalarias dependientes del ICHISAL –que en su momento Ávila dijo fue un error haberlo creado— llevaron a cabo un paro temporal de labores y protestas multitudinarias ante la falta de soluciones al desabasto hasta del 40 por ciento en medicamentos básicos, incluyendo los de enfermedades crónicas y cáncer, que sufrían desde meses atrás, la falta de servicio médico para los propios trabajadores de la salud, la negativa de las autoridades a liberar jubilaciones y la falta de uniformes, entre otras cosas.

La falta de medicamentos fue un fantasma que persiguió a Ernesto Ávila durante sus casi dos años al frente de la Secretaría. Aún en junio de 2018, la crisis de medicamentos en el estado continuaba ya que no había sido posible surtir al 100 por ciento las farmacias del Sistema de Salud Estatal.

Al inicio del actual Gobierno se informó que el abastecimiento era inferior al 40 por ciento, pero al arrancar el 2017, luego de diversas y controvertidas licitaciones, el abastecimiento alcanzó 70 por ciento.

La deuda millonaria con proveedores y a consecuencia de las negociaciones para llegar a un acuerdo con sus acreedores, la dependencia se quedó fuera de la compra consolidada que encabezó el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

A partir de ello, la Secretaría de Salud tuvo que hacer las licitaciones por su cuenta, con el detalle de que en varias ocasiones tuvo que declararlas desiertas y recurrió a contratos por adjudicación directa, como fue el caso de una empresa, a la que se le dio un contrato por 80 millones de pesos, sin embargo, el problema de falta de medicamentos persistió durante toda su gestión.

Empleados de los Hospitales Central e Infantil protestaron en diversas ocasiones debido a los problemas ocasionados por la escasez de medicinas. Al respecto, el funcionario estatal se comprometió a que durante la segunda quincena de marzo de este año, recibirían los pedidos realizados, con lo que llegarán al 90 por ciento de abastecimiento.

Ávila declaró que la Secretaría necesitaba 600 millones de pesos para subsanar la crisis económica que enfrentaba, dinero que el gobernador Javier Corral se encargó de decir, no se tenía. Según empleados del Sector Salud, el problema ha provocado desde falta de pagos hasta la carencia del 80 por ciento de los medicamentos y otros insumos.

Corral expuso que la esperanza de su administración era que con el cambio en el gobierno federal se cuente con una mejor respuesta a las peticiones de apoyo para salir de estos déficits y enfatizó que el ex secretario Ávila, sabía que no se tenían los fondos para inyectarle 600 millones de pesos al Ichisal.

El propio Colegio de Médicos señaló en su momento la gravedad de la falta de medicamentos, haciendo hincapié en que era válido solicitar los 600 millones de pesos mencionados, siempre y cuando se viera reflejado en mejores prestaciones para los profesionistas de la salud, atención a los jubilados por un derecho que tienen luego de cumplir sus años de trabajo y mejor servicio en los hospitales que también atienden a población abierta.

A todo lo anterior, se suman las dudas y los cuestionamientos permanentes sobre la subrogación de servicios al Hospital Ángeles, del cual el ex secretario es socio. De esta forma, Ávila se va dejando un Secretaría de Salud con tantos o más problemas que como la recibió.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






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