• Lunes 15 Octubre 2018
  • 18:38:17
  • Tipo de Cambio $18.25 - $19.10
  • 16°C - 61°F
  1. Lunes 15 Octubre 2018
  2. 18:38:17
  3. Tipo de Cambio $18.25 - $19.10
  4. 16°C - 61°F
  5. Siguenos en Facebook - eldiariodechihuahua.mx
  6. Siguenos en Twitter - eldiariodechihuahua.mx

Estado

"Aquí se convive a diario con el miedo; los delincuentes han tomado el pueblo"

Salud Ochoa/El Diario | Martes 11 Septiembre 2018 | 08:24 hrs

Francisco López/El Diario |

Municipio de Gómez Farías, Chihuahua— “Baje la voz, en este momento alguien puede estar escuchándonos, somos vigilados constantemente”, dijo un hombre adulto, casi en un susurro, al hablar sobre la inseguridad que se vive en este municipio ubicado a poco más de 250 kilómetros de la ciudad de Chihuahua y donde el pasado viernes 7 de septiembre el alcalde electo, Blas Godínez Ortega, sufrió un atentado. Antes de continuar, el hombre mira hacia todas partes, se aproxima y entre dientes asegura que hay cámaras de vigilancia en ciertos puntos porque “ellos” -los delincuentes- las han puesto.



“Saben muy bien todo lo que pasa en el pueblo, no se mueve nada sin que se den cuenta. Alguno de ellos puede pasar junto a nosotros y escuchar lo que hablamos sin que nos demos cuenta. Puede ser cualquiera”, aseguró e intentó disimular la plática para evitar llamar la atención.

Sin embargo, entre palabras claves narra la época de terror que les ha tocado enfrentar a quienes han vivido aquí por años o que circunstancialmente han llegado a esta tierra fértil y “desperdiciada” porque los criminales se han apropiado de grandes extensiones de terreno, con la única intención de explotar los mantos acuíferos.

Los colonos en general prefieren callar, evitarse problemas y continuar con sus vidas acotadas por la violencia y el desgobierno. Saben que al caer el sol, deben resguardarse en sus casas y evitar salir si no es estrictamente necesario.

Por las mañanas esperan a que la luz del sol aparezca. Este día, las nubes negras rondan el cielo de la región de la Babícora, quizá como una señal de los últimos hechos violentos o porque el camino para ganar la batalla se percibe muy largo y solitario.

“Nos han dejado solos, todos. Las autoridades de todos los niveles nos dejaron solos.

Es como si no existiéramos. Esta es una tierra sin ley. Sólo queremos trabajar y vivir honestamente, pero ellos no lo permiten, vienen y traen problemas y las autoridades sólo dicen que no pasa nada”, lamentaron.

Gómez Farías parece en calma, pero los ciudadanos han aprendido a advertir la presencia de “los feos”, como les llaman algunos para evitar caer en cualquier error.

“Hoy hay movimiento, en una camioneta blanca andan unos chavillos armados”, dijeron y mientras el polvo se levanta en las calles explicaron que antes la presencia de criminales se relacionaba con vehículos grandes y de modelo reciente.

Hoy no es así. Las cosas han cambiado.

El crimen también evoluciona. “Ahora buscan pasar desapercibidos, usan carros en buen estado, pero no como los de antes. Algunos hasta dañados se ven, carros viejitos pues”.

El silencio llega por momentos, la temperatura aumenta, las palabras se pierden en el reloj que avanza sin detenerse y el reto de lograr la paz parece lejano.

El hombre adulto, un “para allá” impreciso cuando habla del lugar donde el alcalde electo se convirtió en víctima. “Vaya, vaya y vea, está igual y nadie ha investigado nada.

Si la Fiscalía quisiera sabe muy bien dónde buscar, pero no lo ha hecho”, dijo y señaló hacia la calle Séptima y Agricultura donde el consultorio del doctor Blas Godínez Ortega, aún permanece acordonado con cinta roja y en su interior, los manchas de sangre siguen presentes. El mediodía llega.

La hora de tener un Ayuntamiento renovado se acerca. Los ciudadanos no saben qué responder cuando se les pregunta si creen que las cosas mejorarán.

Todo es incierto, dijeron, como el clima o la lluvia que empieza a caer en algunos puntos.

En voz baja narran que hay quien se ha debido marchar porque un día cualquiera, los delincuentes llegaron y le informaron que se apoderarían de sus tierras y “hasta suerte tuvieron porque los dejaron vivos y les dieron dinero para la gasolina, a otros les va peor y simplemente los mataron”.

La gente ha emigrado de Gómez Farías, algunos negocios han cerrado definitivamente, otros han tenido mejor destino porque primero les ordenan que cierren y después, dependiendo las condiciones, les han dado permiso de seguir trabajando.

“No tenemos otra más que obedecer. Ellos -los feos- dan las órdenes en este momento.

Aquí no hay gobierno, es un pueblo sin ley y nosotros estamos en medio de nada y a merced de todo”.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






Estás utilizando AdBlocker D: Quizás te interese este artículo