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Internacional

El cerco a la inmigración del Reino Unido

El Mundo | Miércoles 05 Octubre 2016 | 20:17 hrs

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Inglaterra.- Reino Unido ha dedicido estrechar el cerco para reducir el número de inmigrantes netos a 100.000 anuales, en comparación con los 327.000 actuales. Las proclamas de la premier Theresa May prometiendo "un Reino Unido global" después del Brexit contrastaron con los planes drásticos para requerir a las empresas listas "trabajadores extranjeros".



Además, pretende poner barreras a la entrada de estudiantes y crear el así llamado "fondo para control de la inmigración". "Vamos a decir algo bien alto y claro: no nos vamos de la Unión Europea para renunciar otra vez al control de la inmigración", dijo May en el cierre de la conferencia del Partido Conservador en Birmingham, en el que habló del 'Brexit' como "la revolución silenciosa".

"El cambio va a suceder porque al dejar la UE volveremos a tomar las riendas de nuestro destino y podremos hacer frente a algunos de nuestros grandes retos, como el de preparar a la gente para los empleos del futuro", agregó May en un discurso populista, en el que intentó redefinir al Partido Conservador como "el auténtico partido de los trabajadores".

Pese a todos los sus esfuerzos por volver a acaparar la atención, Theresa May cedió involuntariamente el protagonismo a su ministra de Interior, Amber Rudd, a quien le tocó el hueso de adelantar los planes draconianos para reducir la inmigración en el Reino Unido, criticados por la oposición laborista por fomentar "la xenofobia y el racismo".

El discurso de Theresa May fue alabado desde Francia por la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, que se hizo eco de una de las frases más polémicas del discurso. "Si crees que eres ciudadano del mundo ,eres ciudadano de ninguna parte", dijo la Premier británica, en la parte del discurso consagrada a las corporaciones. Le Pen usó en su propio twitter la cita -"¡Exactamente!"- y la interpretó como una celebración del nacionalismo.

La canciller alemana Angela Merkel reaccionó por su parte advirtiendo que el acceso del Reino Unido al mercado único tras el Brexit estará condicionado -"sin excepciones"- a la aceptación de la libertad de movimientos. Merkel dijo que cualquier desviación de ese principio (como el férreo control de la inmigración que pretende May) sería "un reto sistemático a la Unión Europea".

Listas de trabajadores externos

La clase empresarial británica mostró también su indignación ante los planes para requerir listas de "trabajadores extranjeros". "Muchas compañías lamentarían el hecho de contar con una fuerza de trabajo global y tener que cargar con ella como si fuera una medalla de la vergüenza", declaró el director de las Cámaras de Comercio británicas, Adam Marshall. "Los conservadores han caído más bajo que nunca y han encendido las llamas de la xenofobia", declaró el líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, contrario a poner un cupo máximo de inmigrantes. "Están sembrando el odio en nuestras comunidades y culpando los extranjeros de todos nuestros males".

"Hacer listas de trabajadores extranjeros no va a servir para suban los salarios", dijo Corbyn. "Cerrar las puertas a los estudiantes internacionales no va a servir para que los estudiantes británicos puedan pagarse sus deudas. Y echar a los doctores extranjeros de la Seguridad Social tampoco va a servir para acortar las listas de espera".

La reacción contra la "listas de extranjeros" fue tal que la propia Amber Rudd reconoció que la propuesta está en estudio, pero puede ser finalmente "archivada". "¡No me llamen racista!", llegó a decir la ministra de Interior ante el acoso de los medios, que no olvidan su papel como enérgica defensora de la permanencia en la UE durante la campaña del referéndum (convertida ahora a las filas del Brexit duro que reclama el total control de fronteras).

"Tenemos que ser capaces de mantener un diálogo sobre la inmigración", declaró sin embargo Rudd, que defendió la necesidad de una mayor la presión a las empresas para dar prioridad a los trabajadores británicos. "Tenemos que asegurarnos de que los trabajadores extranjeros vienen a cubrir el bache que nuestros trabajadores no pueden llenar", declaró a la BBC.

"Las empresas británicas tienen la responsabilidad de fomentar el empleo local y acompañarnos en este viaje para asegurarnos de que no recurren automáticamente a trabajadores extranjeros", recalcó Rudd. Durante la conferencia de Birmingham, la secretaria de Estado de Medio Ambiente Andrea Leadom llegó a sugerir incluso que los trabajos temporeros de la recogida de la fruta sean ofrecidos a los estudiantes antes que a inmigrantes.

Restricciones de visados

En su criticadísimo discurso, Amber Rudd anticipó también "nuevas restricciones para conceder visados a los estudiantes extranjeros", sobre todo aquellos que aspiran a estudiar en universidades de peor calidad. Se estima que uno de cuatro inmigrantes viene al Reino Unido en calidad de estudiante.

El diputado laborista Paul Blomfield, al frente del grupo parlamentario multipartidista sobre estudios internacionales, criticó la "ignorancia" de la ministra de Interior: "Los estudiantes internacionales traen 8.000 millones de libras a nuestra economía (9.300 millones de euros) y crean decenas de miles de puestos de trabajo. La educación es una de nuestras principales industrias... Nuestros competidores se estarán frotando las manos".

Mientras Theresa May cosechaba los aplausos por su oda al Brexit, los dardos caían también sobre su secretario de Estado para las Relaciones Comerciales, Liam Fox. "El contingente de europeos que viven en el Reino Unido es una de nuestras mejores cartas en la negociación con Bruselas", llegó a decir Fox, en el momento de advertir que los tres millones de inmigrantes que ya están en el país no verán reconocidos sus derechos mientras los "expatriados" británicos no tengan garantías de un "reconocimiento recíproco".

"Convendría recordarle a Fox que estamos hablando de personas y no de cartas de póker", replicó el laborista Chuka Umunna. "Las declaraciones que estamos oyendo estos días en boca de los conservadores son más humillantes aún que las palabras de Nigel Farage (líder del Ukip). El Gobierno británico debería ser el primero en dar garantías a los europeos que ya están aquí".

May pasó de puntillas sobre el tema en su discurso de cierre del curso político y barrió exclusivamente para casa, pensando en "los millones de ciudadanos que se pusieron en pie y dijeron que no pueden ser ignorados" (en referencia directa a los 17 millones de votantes del Brexit).

"Nuestro Gobierno hará aquello por lo que la gente votó: sacar al Reino Unido de la UE", afirmó, no sin antes alabar la "callada determinación" de los que votaron a favor del Brexit y "desafiaron al establishment" pese a las amenazas de la campaña de la permanencia.

Pese al ostensible giro a la derecha y las concesiones a los partidarios del Brexit "duro" en su propio gabinete, May reclamó "el centro político" frente a la "izquierda socialista y la derecha libertaria".

La conversión de May

Tan evidente ha sido su "conversión" que el ministro para el Brexit, David Davis, se atrevió a comparar la transformación en ciernes en el Reino Unido con la irrupción de Margaret Thatcher en los años ochenta: "Cuando empezamos, no sabíamos lo poderoso que era el genio que teníamos en botella".

"Ha llegado el momento de construir un futuro nuevo y más audaz", dijo May en la campanada final de Birmingham. "La negociación con la UE será dura", anticipó. "Pero tenemos un plan, un plan que nos permitirá además construir un país y que economía que funcione para todos (...). Porque no todas las generaciones tienes oportunidades. Ese el momento de escribir una nueva página en nuestro futuro, de traer el poder a casa y tomar decisiones...aquí en Gran Bretaña. El momento de retomar el control y modelar nuestro futuro... aquí en Gran Bretaña". Y este plan...

Desde Europa, entre tanto, llegaban acusaciones muy directas contra los políticos británicos y los medios (especialmente tabloides como 'The Sun' y 'The Daily Mail') por contribuir con su retórica a los brotes de xenofobia en la campaña del referéndum. El informe de la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia expresa su alarma ante la muerte de un ciudadano polaco y las decenas de agresiones contra imigrantes.

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