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Internacional

Los gaiteros del ejército en Jordania

Agencias | Martes 11 Octubre 2016 | 10:15 hrs

Agencias |

Gerasa.- Viajaron al sur. Gerasa estaba más allá de las altas montañas, esperando. Cuando el niño y su madre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho andar, la música estalló ante sus oídos. Y fue tanta su vehemencia, y tanto su esplendor, que el niño quedó mudo, viéndolos. Y cuando por fin consiguió hablar, bailando, como un pequeño arlequín, pidió a su madre que empezaran de nuevo.



La música venía del teatro romano. Y a petición del niño, la banda de exgaiteros del ejército jordano siguió tocando. Una, dos y tres canciones. Y más personas fueron llegando.

Desde la expulsión de los otomanos, y el final de la Primera Guerra Mundial, los beduinos solos se quedaron. Como árabes nómadas que habitan en los desiertos, entre túnicas largas y grises (thawb), y burkas color rojo y blanco en la cabeza. El niño y la madre estuvieron felices. Aplausos vinieron de la demás gente. Los beduinos son personas amables. Y bailan y cantan sin dejar de moverse, a cambio de gestos que resulten sinceros. Si bien su economía se fundamenta en la cría de ganado, siguen su vida pasándola bien. Hasta que llegue la noche. Con o sin dinares de propina.

En Gerasa, los rayos del sol corren a la gente a la sombra. Pero los benuinos no se van. Antes y después, son de lo más alegres. Una costumbre que permanece entre el Arco de Adrián, los templos de Zeus y Artemisa, y el impresionante foro de forma oval, con 56 columnas jónicas.

Marcadas sobre la arena del teatro, quedan las huellas de quienes vienen. Pequeñas y grandes, como las del niño y su madre. Porque las personas llegan de todas partes del mundo. Depende del tiempo y el contexto, pero también de las guerras. En este lugar hay tambores, gaitas y percusiones, y todos juntos hacen música. Este es el mundo de los árabes, el de las burkas, los velos y los teatros en ruinas. Donde quienes viajan al sur piden una canción más, si los beduinos están tocando. Y si por algo no los ven, será momento de que esperen: porque el corazón bailotea y, de tanto que va saltando, también sufre cansancio. Para luego volver. En un país que retoma su forma, luego de haberse quedado en ruinas.

En la antigua Decápolis se encontraba Gerasa, una de las ciudades más importantes del viejo imperio romano. El teatro sur, su acústica y esta banda de exgaiteros del ejército son su reflejo. A veces, con tres músicos basta. El caso es que cada uno, con su instrumento, disponga lo mejor que sabe. Y que con ese entusiasmo, los más de 30 grados centígrados se olviden más pronto. Al menos, por un rato. Igual que hicieron el niño y su madre, venidos del sur.

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