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Internacional

California tiene buenas razones para separarse, pero una noble razón para quedarse

Los Ángeles Times | Jueves 08 Diciembre 2016 | 15:50 hrs

Los Ángeles Times |

Los Ángeles— Desde 1803, los federalistas de los estados de Nueva Inglaterra sostenían pláticas serias sobre separarse del naciente Estados Unidos. Estaban alarmados de lo que llamaban la “opresión y barbarie” del gobierno federal bajo el liderazgo del presidente Thomas Jefferson.



El 20 de diciembre de 1860, poco después de la elección de Abraham Lincoln, Carolina del Sur fue el primer estado en pasar de las palabras a los hechos y separarse de la unión. En cosa de meses, otros 10 estados del sur que apoyaban la esclavitud siguieron el ejemplo de Carolina del Sur. La separación no resultó muy buena para el Sur y nadie ha hecho un esfuerzo serio desde entonces para separar los estados.

Eso no significa que no haya gente en ciertos estados contemplando la idea de separarse cuando los próximos poderes en Washington no son los que le gustarían. A poco tiempo de la presidencia de Barack Obama, el gobernador Rick Perry habló medio en broma sobre tomar la vía de la independencia, mientras que otros texanos que odiaban a Obama presionaron mucho más seriamente para ello.

Ahora, con el prospecto del reinado de Donald Trump a la vista, la plática separatista se ha dirigido a la Costa Oeste. Un grupo de activistas ha comenzado a reunir firmas de votantes para incluir una pregunta en las votaciones del estado en el 2018 que diría “¿Debería California convertirse en un país libre, soberano e independiente?”

Uno de los grupos detrás de la propuesta es el recién formado Partido Nacional Californiano. En una carta al editor de Los Ángeles Times, Kerry Cox, miembro del partido, dijo que su organización “está dedicada a liberar a California de una unión que ya no refleja nuestros valores y de dos partidos políticos que nos tratan con desprecio y ridiculizan, o nos usan como una fuente de subsidio para financiar las elecciones”.

Cox explicó que la contribución de California a los gastos de defensa de Estados Unidos es mayor que el presupuesto entero de Rusia. “Ya somos un país”, comentó. “Es hora de hacerlo oficial”.

No mucha gente piensa que los separatistas de California tienen gran oportunidad de triunfar. Aun así, hay muchas personas en el Estado Dorado que desean vehementemente ser liberados del próximo régimen de Trump. En la elección del 8 de noviembre, los californianos votaron fuertemente por Hillary Clinton, a la par de aprobar medidas para legalizar el uso de la marihuana con fines recreativos, incrementar las ya de por sí fuertes medidas regulatorias de uso de armas e incrementar los impuestos a los ricos. Cada una de esas decisiones pone al estado más distante de Trump y de los miembros del gabinete que está formando.

El liderazgo de California en cuanto a cambio climático, apoyo de las regulaciones ambientales y la oposición a los planes de nuevas excavaciones petroleras en el océano muy probablemente entrarán en conflicto con las políticas del nuevo gobierno federal y el Congreso controlado por los republicanos. Y las gobiernos municipales y universidades de California están declarando abiertamente que pelearán contra cualquier estrategia de Trump para redar y deportar a los inmigrantes indocumentados, especialmente los miles que estudian en las universidades del estado.



Al igual que los revolucionarios de 1776, los californianos podrían basar su caso por la independencia en una queja de “impuestos sin representación”. El estado envía mucho más dinero en impuestos a Washington de lo que recibe de regreso. Al mismo tiempo, los votos de sus 39 millones de personas no están debidamente representados en el Senado y el Colegio Electoral debido al favoritismo inmerso en la constitución hacia los estados escasamente poblados que aman a Trump, tales como Wyoming, Alaska y los dos Dakotas.

Como la sexta economía más grande del mundo, un lugar donde se han creado 2 millones de nuevos empleos en los últimos cinco años, California podría valerse por sí misma y podría encontrar gente en los estados al norte de ella (por la Costa) que piensan igual —Oregón y Washington — deseosos de unirse a una progresista confederación de California. Sin embargo, eso es un sueño utópico causado por fumar marihuana — a pesar del hecho de que ahora ahí es legal fumarla.

Lo que se ve más probable que suceda es que la Costa Oeste proporcione un contrapeso a cualquier exceso y extremismo del gobierno de Trump. En el mejor de los casos: California no partirá el país, lo salvará.



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