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Internacional

Cómo identificar al joven violento

Agencias | Domingo 11 Marzo 2018 | 20:57 hrs

Foto: Shutterstock |

El tiroteo perpetrado por Nikolas Cruz, de 19 años, en la Escuela Secundaria Marjory Stoneman Douglas High School, en Parkland, Florida, no solo calló la vida de 17 personas y dejó heridos al menos a otras 14. También generó toda una conmoción a nivel nacional en el campo político, estudiantil, policial, social, psicológico y familiar.



Y es que el lamentable suceso, considerado hasta el momento como uno de los tiroteos más letales en una escuela secundaria en la historia de Estados Unidos y una de las masacres escolares más mortales del mundo, volvió a poner sobre el tapete la epidemia en esta nación de la violencia con armas de fuego y el fácil acceso que jóvenes y adultos tienen a éstas.

Se calcula que cada año en EEUU mueren 35,040 personas (de todas las edades) a manos de la violencia con armas de fuego, lo que equivale a un promedio de 96 fallecidos al día, según  recientes datos de la Campaña Brady, una organización que con su Million Mom March busca edificar una nación más segura, reduciendo a la mitad las muertes por armas de fuego para 2025. Y diariamente, otras 222 personas sobreviven tras haber recibir algún disparo.

Por otro lado, de acuerdo con los últimos datos de la organización Archive Gun Violence, en lo que va del año, han fallecido 12,281 personas y 13,892 han resultado heridas en tiroteos. De este total de muertos y heridos, 190 son menores de entre  0 a 11 años y 1,432 corresponden al grupo poblacional de adolescentes de entre 12 a 17 años.

De este tipo de violencia no se escapan las escuelas. De acuerdo con la encuesta de vigilancia del comportamiento de riesgo juvenil de los Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de 2011, el 16.6% de los estudiantes de las secundarias de este país llevaron un arma a su plantel al menos una vez durante los 30 días previos a la encuesta. Y, el 7.4 % informó haber sido amenazados o heridos con un arma de fuego.

 

Las causas

De acuerdo con la Asociación American de Psicólogos (APA), las personas a menudo cometen actos violentos debido a uno o más de estas causas:

  • Expresión. Algunos usan la violencia para liberar sentimientos de ira o frustración. Creen que no hay respuestas para sus problemas y recurren a la violencia para expresar sus emociones fuera de control.
  • Manipulación. La violencia se usa como una forma de controlar a los demás u obtener algo que desean.
  • Represalia. La violencia se usa para tomar represalias contra aquellos que los han lastimado o a alguien que les importa.
La Dra. Jessica Herderson Daniel, presidenta de la APA, dijo en una declaración abierta sobre lo ocurrido en la secundaria de Parkland, que en estos momentos cuando “las fuerzas del orden público todavía están uniendo los motivos que tuvo el tirador, algunas figuras públicas e informes de noticias se están enfocando en su salud mental” y un agente de seguridad del plantel está en el ojo del huracán por supuestamente no haber hecho el menor intento de detener al autor de la masacre, “es importante recordar que solo un porcentaje muy pequeño de actos violentos son cometidos por personas que son diagnosticadas o están siendo tratadas por una enfermedad mental”.

“Enmarcar la conversación sobre la violencia con armas de fuego en el contexto de la enfermedad mental genera un pobre servicio para las víctimas de la violencia y estigmatiza injustamente a muchas otras personas con enfermedades mentales. Y, más importante aún, no nos dirige a soluciones apropiadas para esta crisis de salud pública”, resaltó Herderson Daniel. “Debemos tomar medidas concertadas como nación para garantizar que nuestras escuelas sean nuevamente refugios seguros para nuestros niños y jóvenes”.

Al no existir una solución única y simple para combatir el problema, la presidenta de la APA dice que una de las mejores medidas para hacerlo es “aprender a reconocer los signos de advertencia de la violencia y buscar ayuda” de inmediato cuando estos se hacen evidentes en hijos, amigos y personas conocidas.

Señales de alerta

Tanto los padres como educadores, amigos, familiares, compañeros de estudio y actividades lúdicas o cualquier persona involucrada en la crianza y desarrollo integral de un niño o adolescente deben estar pendientes de estos signos potenciales de la violencia juvenil:

 
  • Un historial de comportamiento violento o agresivo.
  • Un temperamento agresivo tras haber sido una víctima de bullying.
  • Un historial de problemas de disciplina o conflictos frecuentes con la autoridad.
  • Haber sido víctima de abuso o negligencia durante la infancia.
  • Haber sido víctima o testigo de actos de violencia en el hogar.
  • Sus padres y familiares  toleran el uso de la violencia.
  • Un historial de crueldad hacia los animales.
  • Sufre una enfermedad mental importante.
  • Es insensible o carece de empatía hacia los demás.
  • Un historial de vandalismo o daño a la propiedad.
Otros signos pueden estar presentes por un largo tiempo, pero se incrementan a causa de un determinado evento o actividad. Entre este tipo de signos se encuentran:

  • Uso serio de drogas o alcohol.
  • Pertenecer a una pandilla o tener un fuerte deseo de vincularse a una de ellas.
  • Fascinación o fácil acceso a las armas, especialmente a las pistolas.
  • Problemas para controlar los sentimientos, como la ira.
  • Retirarse del grupo de amigos y de las actividades habituales.
  • Sentirse rechazado o solo con regularidad.
  • Sentirse constantemente irrespetado.
  • Mostrar una fascinación por las armas o llevarlas siempre consigo son otros de los signos de violencia potencial en los niños y adolescentes./Shutterstock
Algunos signos de violencia potencial pueden ser nuevos o activos y se manifiestan a través de estos comportamientos:

  • Un incremento de irritabilidad del temperamento.
  • Peleas físicas frecuentes.
  • Un mayor uso de alcohol o drogas.
  • Un incremento en su comportamiento de riesgo.
  • Disminución del rendimiento escolar.
  • Incremento de los episodios agudos del tipo de enfermedad mental mayor que padece.
  • Planes de cómo cometer actos de violencia.
  • Anunciar amenazas o planes para herir a otros.
  • Adquirir armas o ir siempre armado.
  • Mostrar un comportamiento obsesivo de racismo, xenofobia, homofobia o antisemita.
De acuerdo con APA, las investigaciones señalan que los signos nuevos o activos son más predictivos del riesgo de violencia a corto plazo que los factores históricos, que pueden ser más predictivos del riesgo a largo plazo.

Qué hacer

Cuando se reconocen los anteriores signos de alerta en hijos o cualquier otro niño o adolescente de la comunidad o escuela a la que se pertenece, la APA recomienda tomar una acción activa para averiguar qué está pasando en la vida del menor, para así ayudarlo y prevenir que cometa un acto funesto de la violencia .

Dentro de las acciones sugiere hablar con alguien de confianza sobre el comportamiento del joven potencialmente violento y buscar ayuda. Esta persona de confianza puede ser un familiar, un consejero, un maestro, un psicólogo escolar, un entrenador, un clérigo, un oficial de recursos escolares o un amigo.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






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