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Alternancia interrumpida; la elección de Chihuahua en 1986

Excélsior | Miércoles 06 Julio 2016 | 05:35 hrs

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Chihuahua, Chih.- Salvo la generación de ciudadanos que vivió en Chihuahua el “verano caliente” y el “fraude patriótico” en 1986 en la elección de gobernador, son pocos los que recuerdan ese hecho político, que a la postre llevaría a ese estado a tener su primera alternancia.



El líder estatal del PAN, Mario Vázquez, compara el movimiento ciudadano de 1986 para defender el voto, que de haberse respetado  —afirma—  habría llevado al gobierno estatal a Francisco Barrio, con las elecciones del mes pasado, en las que triunfó otro panista: Javier Corral.

Entrevistado por Excélsior a 30 años de las elecciones de 1986 en Chihuahua, celebradas un 6 de julio, Mario Vázquez aseguró que en aquel entonces “no esperaba el régimen ese resultado, como no lo esperaba en 2016, pero una vez que vio el resultado ajustó cuentas y ajustó al gobernador Óscar Ornelas para meter a un duro al gobierno en la figura de Saúl González Herrera y preparar el escenario político para que no volviera a ocurrir que la decisión de los ciudadanos se impusiera a la decisión del régimen y del partido político hegemónico en aquel tiempo”.

Recuerda el 86 como “la antesala al primer ejercicio de gobierno estatal del PAN. Sufrimos el atraco del régimen autoritario, corrupto, que incluso lo denominó como el fraude patriótico, el gran fraude del 86 que quedó en los anales de la historia y que ni siquiera los mismos priistas se atreven a dejar de reconocer que hubo una circunstancia fraudulenta que hizo mantener el poder al gobierno priista a cargo de Fernando Baeza.”

Según los resultados oficiales, el PRI y Fernando Baeza superaron por 169 mil votos al PAN y Francisco Barrio. Los panistas alegaron que las elecciones fueron turbias y plagadas de irregularidades.

Tres años antes, en 1983, el PAN había obtenido inusitados triunfos electorales en los municipios más importantes de Chihuahua, como la capital del estado con Luis H. Álvarez y en Ciudad Juárez con el propio Barrio, lo que cambió el escenario político estatal.

El entonces gobernador priista, Óscar Ornelas, se enfrentó a las críticas desde su partido por “haber permitido las victorias del PAN”, y en 1985, luego de una huelga en la Universidad Autónoma de Chihuahua, renunció al cargo ante presiones de sectores del PRI, que señalaban que en ese estado “no había gobierno”.

El PAN presentó a Barrio como candidato a gobernador; en su campaña congregaba a miles de simpatizantes y lucía fuerte.

“El PRI no tenía ninguna oportunidad de ganar y, pese a todas las calumnias, la mayor parte de la gente rica, mediana y pobre, incluso los tarahumaras, tenían ya un freno mental contra las mentiras del PRI. Ya no sabían cómo atacar a Barrio, lo acusaban de fascista, de que quería unir Chihuahua a Estados Unidos, de que lo apoyaba la CIA, etcétera; sin embargo, nadie les creía, la popularidad de Barrio crecía y el fenómeno de movimiento social, de un objetivo común a muchos Chihuahuenses crecía cada día”, relató en su blog el politólogo Bernardo León, quien vivió la elección del 6 de julio directamente en las filas del PAN.

El horno estaba para bollos

El principal protagonista, Francisco Barrio, recordó para Excélsior lo que sucedió: “Lo recuerdo como un periodo que se caracteriza por una gran participación ciudadana con un ánimo muy alto, muy intenso de la gente, que, como pocas veces la he observado, se interesa por los asuntos públicos, por la política y se da una gran participación en una forma muy intensa desde todos los ámbitos”.

En un ambiente polarizado en todo el estado, el día de los comicios llegó junto con un holgado triunfo priista, lo que llevó al PAN y a otros partidos a hablar de un fraude monumental.

Ante el llamado “fraude patriótico”, pues según diversas voces se gestó para que el PAN no gobernara un estado de la importancia económica de Chihuahua y tan cercano a Estados Unidos, Barrio y los panistas se volcaron en protestas, caravanas y huelgas de hambre, como la de Luis H. Álvarez, que a final de cuentas no lograron cambiar el color de la gubernatura de Chihuahua, al menos ese año.

En 1992, Barrio se presentó de nueva cuenta a la contienda electoral y se convirtió en el primer gobernador del PAN en el estado de Chihuahua.

“Considero que fui un individuo extremadamente afortunado porque la vida me colocó en un lugar y en un momento ideal. En el momento que yo sentí ese deseo, esa inquietud de participar y de echarme pa´delante, era un momento que como yo solía decir, estaba el horno pa´bollos.

“Era un momento de mucho malestar, de mucha irritación, la gente verdaderamente tenía ganas de echarse pa´delante y me tocó subirme a la ola cuando la ola venía levantando.

“Considero uno de los grandes privilegios de mi vida el haber podido vivir toda esa intensidad, esa etapa de mis años jóvenes, cuando empecé la campaña de presidente municipal tenía como 32 años, era un chavalo, un joven muy atrabancado, muy impulsivo, pero para el momento hacía falta un liderazgo así, echado pa´delante, que no le pensara mucho las cosas, sino que más bien se viera pa´delante y la gente siguió ese liderazgo”.

La herencia del 86

Francisco Barrio gobernó Chihuahua de 1992 a 1998. Luego vinieron 18 años de gobiernos priistas, hegemonía rota el mes pasado por Javier Corral, también del PAN.

Respecto a lo que rescata del 86 y de las elecciones de 2016, en que el PAN ganó la gubernatura del estado, 30 presidencias municipales y la mayoría en el Congreso, Barrio dice que en junio pasado el PRI sufrió una de las mayores derrotas de su historia.

“Estos son resultados de aquellas luchas que se dieron en los 80 en muchas partes de la República. Lo de Chihuahua fue un caso a lo mejor relevante, de los muchos que hubo, veíamos en todos los rumbos de la República que había estas expresiones.

Sobre su participación activa en la campaña de Corral, quien a su vez vivió de cerca en sus inicios en la política aquel verano caliente, Francisco Barrio dice que “voy a estar en la transición por un tiempo breve. Siempre disponible y atento para ayudar y servir si se me pide, pero es mejor que el nuevo equipo tenga esa frescura”.

 “Lo que más quiero y anhelo es que al gobernador Corral le vaya extraordinariamente bien, que sea un gran gobernador del que podamos sentirnos los chihuahuenses muy orgullosos, de que el PAN a nivel nacional pueda sentirse tremendamente orgulloso y que vuelva a ser un referente para el PAN de lo que es un buen gobierno”, enfatiza.

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