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Esperan condena cuatro homicidas de "El Piwa"

De la Redacción | Jueves 02 Noviembre 2017 | 07:52 hrs

Archivo/El Diario |

ChihuahuaUn Tribunal Oral encontró penalmente responsables del delito de homicidio calificado a Omar Sánchez García alias “El Osiris”; Iveth Nayeli López Hernández, Calep Josefath Acosta Loera, alias “El Cobra” y Gustavo Adolfo Dorantes por el asesinato de Edwin Miguel Juárez Palma de 24 años mejor conocido como “El Piwa”, ocurrido el 29 de febrero de 2016 en un cibercafé del centro de esta ciudad.





El homicidio se registró cuando a la víctima le practicaban un supuesto rito satánico para que “obtuviera la vida eterna”.



El cuerpo fue encontrado un día después abandonado envuelto en dos bolsas de plástico en las calles Segunda y Doblado.



La semana pasada, dentro de la causa penal número 619/2016, el Tribunal encontró penalmente responsables al finalizar el juicio oral a los cuatro involucrados quienes permanecen recluidos en el Cereso número 1 de Aquiles Serdán.



La Fiscalía General del Estado (FGE) informó ayer a EL DIARIO que la próxima semana es cuando el Tribunal emitirá la individualización de sanciones en las que cada uno de los sentenciados podría recibir una pena de hasta 30 años de cárcel por sus diferentes grados de participación en el homicidio.



Pedía que lo perdonaran… quería estar con su hijo: homicida



Fue ante la juez de Garantías (hoy de Control) Hilda María Márquez,  quien el 10 de marzo de 2016 vinculó a proceso a los detenidos, cuando Gustavo Adolfo Dorantes confesó el crimen: “Pedía Piwa que lo perdonaran, gritaba que lo dejaran, que no iba a hablar, que quería estar con su hijo”, narró.



En aquella audiencia los hoy sentenciados  cayeron en diversas contradicciones, culpándose unos a otros de responsabilidad; asimismo, pusieron al descubierto diferentes conflictos que tuvieron dos de los ejecutores con “El Piwa” como le apodaban a la víctima, debido a que éste agredió físicamente en hechos distintos a dos mujeres pretendidas respectivamente por los agresores, por lo que decidieron ir por él a buscarlo a la Plaza de la Tecnología para llevarlo al cibercafé.



Como una novela de horror, los implicados visiblemente tranquilos, fueron narrando su participación en los hechos, se acusaron de participar en cultos satánicos (nunca lo hicieron en primera persona), asimismo utilizaron una ouija por medio de la cual un supuesto demonio le dijo ese día a Calep Josefath que matara a Edwin porque no le servía su alma.



Fue en el baño del cibercafé “Freak Shop”, ubicado en la calle Doblado número 300,  propiedad de “El Osiris”, donde Miguel Edwin Juárez fue atado a una silla la noche del 29 de febrero, ya que se le iba a practicar un rito satánico para que “obtuviera la vida eterna” y se le explicó que previamente, un demonio entraría a su cuerpo.



Torturaron por varias horas a la víctima



En ese lugar durante dos o tres horas: le propinaron múltiples golpes, lo maldijeron, saltaron encima de él, para finalmente provocarle heridas con un objeto punzo penetrante, degollarlo y estrangularlo.



La fiscal que llevó la acusación, Tania Balderrama, señaló a la juez que los homicidas actuaron premeditadamente, pues le hicieron creer que iba a participar en un ritual, pero finalmente lo hicieron para privarlo de la vida.



Por su parte, los abogados defensores cuestionaron el papel de la FGE, toda vez que en el lugar del homicidio había otros tres jóvenes, dos de ellos varones, quienes fueron utilizados como testigos protegidos por las autoridades, pero las pruebas y confesión de los detenidos evidenciaban la participación de al menos uno de ellos de manera directa, identificado con el nombre de “Kevin”, quien ayudó a ir por la víctima hasta la Plaza de la Tecnología, ayudó a amarrarlo a la silla del baño y colaboró en sacar el cadáver; sin embargo, la FGE no le imputó cargos porque los padres de éste lo llevaron a declarar.



Cuando fue encontrado el cadáver en la calle Segunda y Doblado, encontraron en la boca de “El Piwa” una tarjeta de un centro comercial, tarjetas de presentación con diversas anotaciones y también tarjetas del anime “Yu-Gi-Oh!”.



Una amiga cercana declaró que Edwin tenía muchos problemas y robaba constantemente para consumir mariguana, de la misma forma trabajaba de mesero en un local de la Plaza de la Tecnología.



El compañero de vivienda de Juárez Palma declaró que “El Piwa” pertenecía a diversos grupos en redes sociales, entre ellos uno que practicaba actos satánicos. Reveló que “El Osiris”, originario de Oaxaca, practicaba el satanismo y decía que tenía contacto con el demonio, que le había vendido su alma al diablo, algo que le llamaba la atención a la víctima.



Agregó de un problema que tuvo “El Piwa” con su exnovia, de nombre Ivonne (cuyos apellidos se reservaron), a quien agredió físicamente, y esta última se hizo luego muy amiga de “El Osiris”, por lo que ambos amenazaron que iban a darle un susto.



“Cuando lo estaban golpeando en el baño, los cuatro le gritaban malnacido y se burlaban de él”, declaró un testigo protegido, quien estuvo presente en el lugar y hora del crimen y que a decir de la FGE, no participó directamente.



Este testigo protegido señaló que cuando estaban matando a “El Piwa”, Gustavo Adolfo Dorantes le dijo que no saliera del cibercafé, y que si decía algo, le podía pasar lo mismo.



“Él quería poder, yo se lo estoy dando, es por eso que tiene que pagar, tiene que morir”, escuché decir a Calep desde el baño, expresó Omar Sánchez, alías “El Osiris”, quien se contradijo ante la juez al decir que nunca vio entrar a su propio local a Edwin, pero luego los otros cómplices dijeron que sí participó.



Calep Acosta, en su confesión, delató la participación de los otros tres imputados, “Gustavo nos pidió que fuéramos por ‘El Piwa’ a la plaza de la Tecnología para darle un susto porque había mordido a la chava que le gustaba a Gustavo y tenía muchas enfermedades”.



Por su parte, en el estrado, Gustavo Adolfo Dorantes dijo que el crimen, “Calep Josefath le dijo que había hablado con su ouija y ésta le ordenó que matara a ‘Piwa’, porque no servía su alma. Habló con un demonio”.



“También escuché que le dijo a Iveth Nayeli: Allá hay una botella, agárrala y sí en verdad me amas, demuestra que estás a mi altura”, arma con la que lo degollaron.



Los sentenciados narraron que tenían planeado trasladar el cuerpo de Edwin hasta el canal, para incinerarlo a la altura de la avenida de las Industrias, y no dejar huellas de lo sucedido, sin embargo lo dejaron en pleno Centro de la ciudad porque se les cayó accidentalmente y huyeron al temer ser sorprendidos.

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