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Orden de arresto del enfermero se giró después de masacre

De la Redacción | Martes 10 Julio 2018 | 10:27 hrs

El Diario |

Chihuahua, Chih.- Sólo un día después de los asesinatos de cinco miembros de la familia Romero Armendáriz, perpetrados el 30 de junio pasado, la Fiscalía General del Estado (FGE) solicitó la orden de aprehensión en contra del enfermero Jorge Alberto C. A., a pesar de haber contado con pruebas fehacientes desde diciembre de 2017, que demostraban su presunta culpabilidad en otros crímenes.

De acuerdo con la Unidad de Comunicación Social de la Fiscalía Zona Centro, agentes del Ministerio Público solicitaron a un juez de Control local, una orden de aprehensión contra el imputado, la cual fue librada y completada el 1 de julio, cuando se detuvo a Jorge C. A. en su domicilio por su probable responsabilidad en el crimen de Laura Soto, usuaria de la guardería No. 2 del IMSS, donde fue atacada a balazos el 7 de diciembre de 2017.

En la audiencia de vinculación a proceso, celebrada apenas el viernes pasado, el juez Alexis Ornelas validó las acusaciones contra Jorge C. A., presentadas por agentes del Ministerio Público mediante pruebas y testimonios contenidos en las investigaciones sobre la causa penal 2276/2018, los cuales contenían elementos suficientes para girar una orden aprehensión contra el enfermero desde diciembre pasado.

Sin embargo, la presunta omisión de la FGE para llevar a cabo la detención permitió al enfermero continuar con normalidad la operación de una red compleja de venta ilegal de plazas dentro del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en la ciudades de Chihuahua, Juárez, Cuauhtémoc y Delicias.

De hecho, en la audiencia el Ministerio Público presentó como datos “incriminatorios” para valoración del juez, la presunta autoría del enfermero en los homicidios tanto de Hazael Díaz Jáquez, baleado en el Parque Hundido el 29 de enero de este año, así como el ataque a la familia Romero Armendáriz, ultimados en su domicilio ubicado en la colonia Lomas Universidad.

Allegados al IMSS y cercanos al entorno de Jorge C. A. revelaron a El Diario que durante este periodo el procesado permaneció en la ciudad de Chihuahua, realizando actividades cotidianas dentro del instituto y otras relacionadas con la vida sindical, ya que no pretendió huir, pues no era buscado por la autoridad.

No obstante, las pruebas de culpabilidad en el asesinato de Laura datan desde finales de 2017. Las pistas que demostraron la presunta participación de Jorge C. A. en el delito de homicidio calificado contaban con testimonios que aseguraban conocer el modo de operar del enfermero dentro de una red de venta ilegal de plazas del IMSS.

El 20 de diciembre pasado, la declaración de un testimonio con identidad reservada reveló, según lo expuesto por agentes del Ministerio Público, que había sido intimidado por Jorge C. A. mientras se encontraban a bordo de un vehículo Suburban.

De acuerdo con ese testimonial, el enfermero estaba al volante, y a su lado se encontraba su esposa Lisseth Campuzano, señalada en la audiencia como cómplice de la red de corrupción. Tampoco es buscada por la Fiscalía.

Durante las conversaciones, el imputado confesó al testigo con identidad reservada, que tenía “problemas con el esposo de una prima” y que lo iba a “eliminar”.

Al término de esas palabras, Jorge sacó una pistola con municiones de nueve milímetros del compartimiento de su camioneta Suburban. “Mi esposa es buena tiradora”, subrayó.

Además de testimonios incriminatorios contra Jorge, el Departamento de Informática Forense de la FGE recabó videograbaciones de cámaras de vigilancia del IMSS Morelos el 7 de diciembre pasado, cuando Laura fue atacada.

El análisis de los archivos reveló que dos autos particulares circularon en reiteradas ocasiones cerca del perímetro donde la empleada fue asesinada. Se trataba de una camioneta Suburban color negro y un coche Sentra color blanco.

Tras el análisis de los videos de vigilancia, el 21 de diciembre de 2017, la FGE integró al expediente de investigación que revelaba que la camioneta Suburban que apareció en varias ocasiones en las videograbaciones del IMSS Morelos, pertenecía a Lisseth Campuzano, esposa del enfermero.

Como refuerzo de las pruebas que podrían involucrar a Jorge Alberto en el asesinato de Laura Soto, su esposo Érick Estrada fue citado por agentes del Ministerio Público el 21 de diciembre para llevar a cabo un reconocimiento de fotografías de sospechosos que pudieron haber participado en el homicidio. Él identificó al primer sospechoso en la fotografía número uno: era Jorge Alberto C. A.

Luego del asesinato de Hazael Díaz Jáquez, suscitado el 29 de enero, su madre Aurora Jáquez, declaró días después ante el Ministerio Público sobre lo que ocurrió aquella noche.

Hazael había avisado a Aurora que se reuniría con Jorge C. A. y otros dos sujetos —cuya identidad permanece desconocida— en el Parque Hundido. El motivo de la cita era finalizar las negociaciones de la compra por una plaza en el IMSS. Sin embargo, la promesa no fue cumplida y en cambio fue asesinado por impactos de bala.

Aurora afirmó en su declaración que ella conoció al enfermero y sabía de los mecanismos con los cuales las personas podrían ocupar puestos laborales en el IMSS por medio de la compra ilegal de plazas.

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