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El desafío: responder a las grandes expectativas

Agencias | Miércoles 11 Julio 2018 | 16:01 hrs

Agencias |

México entre el festejo y el desaliento

Ciudad de México.- El equipo que trabajó para cambiar la historia de la izquierda mexicana y la llevó al poder no se creía la victoria. Reunidos en el hotel Hilton del centro de la capital poco después del cierre de las casillas de votación a las 20:00, los seguidores y asesores de Andrés Manuel López Obrador desbordaban entusiasmo tras lograr, esta vez, ganar.

López Obrador llegará a la presidencia mexicana el 1 de diciembre con el mandato más amplio que haya recibido cualquier candidato desde 1982. De hecho, será el primero de la época democrática del país —desde 1994, cuando empezó a haber verdadera competencia en las urnas— que consigue el respaldo de más del 50 por ciento de los votantes.

No fue el único de su coalición (Juntos Haremos Historia) en lograr un hito así. Un día después de la elección, el conteo oficial ya arroja que la física e ingeniera ambiental Claudia Sheinbaum será la primera jefa de Gobierno electa en la historia de Ciudad de México con casi el 47 por ciento del voto capitalino, más de quince puntos por encima de su rival más cercana. La ola morenista se extiende por todo el país: de las nueve gubernaturas disputadas consiguieron cinco, incluyendo la capital; además, tendrán mayoría en la Cámara de Diputados y también en el Senado.

“La izquierda ha esperado esto toda la vida”, dijo Gerardo Esquivel, un prestigioso economista de 52 años que asesoró a López Obrador durante la campaña. “La gente empezó a considerarlo como una alternativa viable, no tanto como un reflejo de enojo o hastío, sino como una expectativa de optimismo”.

Hacer frente a las exigencias

“Estoy emocionadísimo, pero también reconozco que hay un fuerte reto, por la expectativa que hay hacia el personaje”, dijo Eckert Baca, un empresario de 33 años durante los primeros festejos en el Ángel de la Independencia, el monumento donde suelen congregarse los mexicanos para celebraciones. “Como ciudadano yo no dejaré de ser crítico hacia su gobierno: justo porque voté por él soy de los que más le va a exigir”.

La lista de promesas es larga y los problemas que ayudaron a impulsar semejante triunfo —corrupción, inseguridad, violencia y desigualdad— abundan. Aunque los resultados son muy favorables para el futuro gobierno de AMLO, la oposición no desapareció… por completo.

Un contrapeso

Si aún existen lecturas múltiples sobre el triunfo de López Obrador, el veredicto sobre el gran perdedor de las elecciones es casi unánime: el gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) quedó diezmado. La fuerza que por más de setenta años controló todos los aspectos de la política del país apenas si alcanzó el 18 por ciento del voto en la elección presidencial y ahora será una lejana tercera fuerza en el Congreso; la derrota fue tan aplastante que, en un hecho inédito para la política mexicana, el candidato José Antonio Meade tardó menos de media hora tras el cierre de casillas para reconocer que no había ganado, cuando aún no había ni asomo de los datos oficiales.

Sin embargo, la otra gran fuerza en la competencia electoral, la coalición Por México al Frente compuesta por el Partido Acción Nacional, de centroderecha; el PRD —por décadas el partido de izquierda por excelencia y con el cual AMLO se postuló en las dos ocasiones pasadas— y el centrista Movimiento Ciudadano —que se hizo con una gubernatura, en Jalisco—, quedó en segundo lugar.

Pese al hartazgo que impulsó el impresionante caudal de votos considerados antisistema a favor de Juntos Haremos Historia, otras fuerzas populares en el país no lograron despuntar, particularmente aquellos que participaron por primera vez en una elección federal con la modalidad de candidatos independientes (esta figura existe apenas desde 2015, cuando solo se usó para votos locales).

Pedro Kumamoto, joven fundador del movimiento Wikipolítica, se quedó a tan solo uno por ciento de pasar del Congreso local del estado de Jalisco al Senado mexicano. “Reconocemos lo que hemos construido”, dijo el joven en un mensaje el lunes. Pero agregó: “Ya no vamos a soltarnos. Ya somos un bosque”, en referencia al símbolo de su fuerza, un árbol.

Manuel Clouthier, desde hace tiempo un político respetado en el noroeste mexicano (su padre fue también un histórico líder panista a quien Anaya hizo referencia en su discurso y Tatiana, una de sus hermanas, fue la directora de campaña de AMLO), tampoco logró la curul que buscaba como independiente.

Es hora de que se vayan a casa

Al iniciar la jornada electoral del domingo, la insatisfacción política podía respirarse. “En cada nivel del gobierno ellos nos han robado todo, han vivido del dinero público y de sus carreras políticas, y la gente está furiosa porque no han hecho nada por nosotros”, dijo Vicente Morales, dueño de un taller de reparación eléctrica que promovió el voto en contra del monopolio político del PRI. “Es hora de que se vayan a casa”.

Trump

Aún sin resultados oficiales, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, felicitó a Andrés Manuel López Obrador por su triunfo en las elecciones presidenciales y mencionó que ansiaba trabajar con él por el beneficio de ambos países. La relación que podría haber entre ambos líderes ha sido una incógnita durante toda la campaña. A pesar de las actitudes duras y de confrontación que ha tenido en otros asuntos, López Obrador ha sido sorpresivamente moderado en el tema del presidente Trump, al asumir una postura pragmática: “Vamos a mantener una buena relación” con Estados Unidos, dijo en una entrevista, o “buscaremos tener una buena relación bilateral porque es indispensable”.

Del PRD a Morena

Cuando Andrés Manuel López Obrador fue candidato presidencial del Partido de la Revolución Democrática (PRD) había ganado en ocho estados de las elecciones del 2012. Seis años después con Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) triunfó en 31 de 32 estados en México.

De acuerdo a los resultados preliminares del INE, López Obrador ganó las elecciones con más del 52% de los votos.

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