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Nacional

La tragedia dio recursos a Ayotzinapa; recibió partida especial

Notimex | Domingo 25 Septiembre 2016 | 07:36 hrs

Agencias |

Ciudad de México.- La desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, hace casi dos años,  hizo que más presupuesto fluyera hacia la institución.



En el Presupuesto de Egresos de 2015 se aprobó una partida especial única de 400 millones de pesos para repartir entre todas las 16 normales rurales del país.

Según su director, José Luis Hernández Rivera, los recursos extraordinarios sirvieron para obras de ampliación con las cuales, incluso, se podrá aumentar la matrícula.

“Hace 30 años que no se habían creado aulas; se construyeron dos para laboratorio de inglés y de matemáticas, entre otros espacios”, explicó.

Durante la suspensión de clases por las movilizaciones para exigir el regreso con vida de los alumnos, la Normal acordó que los estudiantes tuvieran clases por internet y que entregaran trabajos para poder ser calificados, medida que avaló la SEP, añadió.



Tras la tragedia, llegaron recursos

La tragedia que cayó sobre los estudiantes de la Escuela Normal Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, Guerrero, el 26 de septiembre de 2014, motivó que se incrementaran los fondos para la institución.

Tras la desaparición de 43 de sus estudiantes, la Normal rural recibió recursos extraordinarios que, de acuerdo con su director, José Luis Hernández Rivera, sirvieron para realizar obras de ampliación de las instalaciones con las cuales, incluso, se podrá incrementar la matrícula.

En el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2015, los diputados federales aprobaron una partida especial de 400 millones de pesos para apoyar, por única ocasión, a las 16 Escuelas Normales Rurales, como parte del Programa de Fortalecimiento de la Calidad en Instituciones Educativas.

De acuerdo con Hernández Rivera, con los recursos que recibieron, las normales rurales “están trabajando en sus proyectos; esos proyectos se están aplicando para la construcción de aulas, dormitorios, baños, obras para la escuela”.

 Hace 30 años que no se habían creado aulas, entonces, hace dos años, se construyeron dos aulas para laboratorio de inglés y de matemáticas, y en la parte de arriba se realizó lo que sería un espacio para actividades distintas y un espacio para programas y actividades. Después se hicieron tres aulas en el segundo piso de un edificio. Eso es lo que hicimos nosotros”, afirma en entrevista.

El director de la Normal explica que, pese a la tragedia, los recursos han llegado de manera normal, incluidos los de la partida extraordinaria autorizada por los diputados, mismos que han permitido, además de construir más aulas, edificar dormitorios, baños y la barda perimetral del plantel e, incluso, un invernadero, obras que muy pronto se entregarán a la comunidad estudiantil.

Ahorita hay un proceso de construcción de 20 aulas, de tres oficinas, de baños y un edificio que se está haciendo donde habrá 56 dormitorios; luego, hay un invernadero que se está trabajando y una granja porcina que es de dos naves, y para octubre traerán ya los animales y los materiales para el invernadero”, expresa.

De acuerdo con cifras oficiales, el presupuesto de la Escuela Normal de Ayotzinapa para 2014 fue de 49 millones 255 mil 817 pesos, para una matrícula de 522 estudiantes y una plantilla de 61 maestros, el cual, de acuerdo con los administradores, obliga a dejar de dar mantenimiento a las instalaciones de la escuela y destinar el dinero a los rubros más necesarios.

De este presupuesto, 70% es para pago de salarios, mientras que el restante es para gastos de operación, desde infraestructura, material de limpieza, hasta becas.

CLASES POR INTERNET

José Luis Hernández, director de la Normal de Ayotzinapa, señala que los últimos 24 meses han sido difíciles y tristes, luego de la desaparición de 43 estudiantes, aunque confía en que “esto se va a arreglar”.

A él le ha tocado levantar a la Normal después de lo ocurrido.

Asegura que lo más importante ha sido la tolerancia, pues tiene que enfrentar posiciones radicales.

Reconoce que la matrícula ha disminuido, debido a todos los problemas que enfrentaron. Pero indica que éste es un problema que viven las 16 normales rurales del país.

Agrega que a los cinco meses de lo ocurrido, para que no perdieran clases debido a las protestas que hasta el momento realizan, la SEP autorizó que los normalistas tomaran clases por internet y que entregaran trabajos para poder calificarlos.

Cuando se le pregunta si se sacó la rifa del tigre con su nombramiento, sonríe, pero no contesta la pregunta. Sin embargo, anticipa que ya tiene planes para retirarse.

    El secretario de Educación ya autorizó a que, en enero, al concluir el semestre, se tramite mi jubilación, ya estoy en edad de hacerlo. De hecho, cuando ocurrió lo de Iguala, yo estaba a punto de tramitar mi jubilación, pero me pidieron que me quedara”, explica.

MASIFICAR LA EDUCACIÓN

La Escuela Normal Raúl Isidro Burgos es parte del sistema de Normales Rurales que se implementó en 1926, con el propósito de masificar la educación. La idea era que estas normales rurales tuvieran un fuerte componente de transformación en México, pues mucha gente no sabía leer ni escribir.

En esta escuela estudiaron los guerrilleros Lucio Cabañas Barrientos y Genaro Vázquez Rojas.

Durante toda su existencia la Normal ha luchado contra gobiernos que la han querido desaparecer, ya que las autoridades la han considerado un nido de revoltosos.

Actualmente, en esta Normal se imparten las licenciaturas para profesor de educación primaria y para profesor bilingüe, los estudiantes vienen de las áreas más pobres del estado de Guerrero y también de otros estados del país.

Juan García, de Primero B, es de una comunidad de la Costa Grande, su padre es campesino. Asegura que si no hubiera ingresado en la Normal, no tendría oportunidad de estudiar.

    El gobierno no se preocupa por la gente de pueblo, pero, cuando termine, voy a ir a los pueblos para enseñarles a leer y que puedan salir adelante”, indica.

Aquí en la Normal nos dan las tres comidas, “tenemos bibliotecas, todo lo que necesitamos para estudiar. Yo lo que pediría es que abrieran más escuelas como ésta, para que más gente pueda estudiar”, afirma.



RAPTADOS

    En la Normal de Ayotzinapa viven, temporalmente, los conductores de los autobuses de pasajeros que los estudiantes “toman” para trasladarse a sus diferentes actividades.

    Los conductores duermen en sus unidades, las tienen que cuidar, pues son responsables de ellas y, si algo les pasa, la compañía para la que trabajan irá en contra de ellos.

    Los normalistas bloquean alguna carretera, detienen algún autobús, bajan a los pasajeros y se llevan el vehículo, con todo y conductor.

    Los choferes, unos diez actualmente, dicen que los estudiantes los han tratado bien, inclusive los dejan ir a Tixtla a comprar lo que necesitan.

    “Ya nos prometieron que en ocho días estaremos de regreso en nuestras casas; antes, a los compañeros los tenían hasta 20 días, ahora ya es menos tiempo”, señalan los conductores de manera optimista.



“Me he preguntado por qué yo me salvé”

A casi dos años de la desaparición de 43 de sus compañeros, Panuncio Muñiz Godínez, estudiante de la Normal de Ayotzinapa, sobreviviente de los hechos de Iguala, lamenta la tragedia.

    Muchas veces me he preguntado por qué yo me salvé, por qué le tocó a ellos, por qué están desaparecidos; me pesa el no poder haber hecho algo por ellos y, ahora, a luchar por su regreso”, expresa.

Considera que todos los que estudian en la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos son hermanos.

    Yo soy de Mártires de Cuilapa, mi familia es de bajos recursos, mi papá es campesino, si no fuera por esta escuela yo no tendría la oportunidad de estudiar, aquí tenemos todo lo necesario para estudiar, incluida la comida”, expresa.

Platica sobre lo ocurrido la noche del 26 de septiembre de 2014:

    Yo venía en el quinto autobús, éramos 14 normalistas, veníamos atrás (el camión) de Estrella de Oro, el que detuvieron los policías abajo del puente, frente al Palacio de Justicia de Iguala, nos dominó el miedo, cuando se detuvo nuestro autobús nos bajamos y corrimos hacia el cerro, después bajamos hacia el Periférico para llegar a la ciudad, pero nos encontramos a unas patrullas que se detuvieron para intentar detenernos, nuevamente nos subimos al cerro, sólo oímos balazos, disparaban para espantarnos”, recuerda.

Después, encontramos una casa y la señora nos dejó entrar, en la casa nos quedamos diez y los otros cuatro siguieron corriendo al cerro. Ahí estuvimos dos noches,  hasta las seis de la mañana del segundo día , que fue cuando finalmente volvimos a salir y nos fuimos hacia Iguala. Estuvimos intentando comunicarnos con ellos, nuestros compañeros,  sin saber lo que estaba pasando. Cuando logramos comunicarnos, nos dijeron que si estábamos seguros, ahí nos quedáramos, no sabíamos a quién acudir, si era la misma policía la que nos había agredido”, narra.

En el grupo guardamos el lugar de nuestros compañeros desaparecidos,  en el tercer grado, la matrícula es de 93 alumnos”,  concluye.

 

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