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Nacional

De la tragedia al orgullo; suma 6 cirugías en 24 meses

Excélsior | Lunes 26 Septiembre 2016 | 06:35 hrs

Agencias |

Oaxaca.- Édgar Andrés Vargas, de 21 años, se recupera de manera paulatina del balazo que recibió en el rostro la madrugada del 27 de septiembre de 2014,  en Iguala, Guerrero, cuando acudió en auxilio de sus compañeros de la Escuela Normal Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa.



Al cumplirse dos años de la tragedia que cambió el rumbo de 43 familias por la desaparición de los normalistas, la familia de Édgar también vio trastocada su vida en San Francisco del Mar, en la región Istmo de Tehuantepec.

“La recuperación de mi hijo es paulatina, le han practicado seis cirugías en dos años”, comentó Marbella Vargas, madre del joven sobreviviente del ataque armado.

Instalados temporalmente en la Ciudad de México debido al tratamiento, el joven indígena ikoot se recupera de la sexta cirugía de reconstrucción de la boca. Antes fue una en el paladar, de alta complejidad.

La convalecencia por cirugías, múltiples revisiones clínicas con especialistas en las áreas de otorrinolaringología, maxilofacial y reconstructiva rehabilitación y atención sicológica llevaron a la familia a dividirse en dos.

Nicolás, el padre de Édgar, trabaja como profesor en una escuela pública en el municipio de Santo Domingo Zanatepec, en el Istmo.

El resto de la familia, Marbella junto con sus tres hijos, se mudó a la Ciudad de México para atender la citas con especialistas, acudir a las reuniones con el equipo jurídico y organizaciones de derechos humanos que atienden a las familias de la víctimas del caso Iguala.

La mamá de Édgar narró los dos últimos años de la batalla que su hijo ha librado en su recuperación, pero comparte el más reciente logro de él, haber concluido la carrera de profesor normalista, egresado de Ayotzinapa.

La mujer de 47 años expresa su orgullo y respeto por su primogénito, quien en fecha reciente se sometió a su sexta cirugía de reconstrucción; faltan otras de tipo estético. Édgar recibió un disparo en el rostro, que le voló parte de la nariz, el labio y los dientes.

De la tragedia al orgullo

En septiembre de 2014 el chico oaxaqueño tenía 19 años y recién iniciaba el tercer año en la Normal Raúl Isidro Burgos; por compromisos escolares decidió quedarse en el plantel y no viajó con los de nuevo ingreso que participarían en la marcha nacional conmemorativa del 2 de octubre, en la Ciudad de México.

Sin embargo, la madrugada del 27 de septiembre, al igual que otros alumnos, atendió el llamado de auxilio de los muchachos de primer grado atacados a balazos en Iguala. Al llegar al lugar del primer ataque, cerca de la medianoche, Édgar recibió un disparo en el rostro.

“En esa noche perdió mucha sangre. En una clínica le negaron el servicio. Sus compañeros solicitaron una ambulancia al número de emergencia, pero nunca llegó”, recapituló su madre.

En su momento le practicaron una traqueotomía. Le restituyeron el paladar y los labios, a partir del injerto de uno de sus huesos y piel. También recibió  un tratamiento para los riñones. Usó silla de ruedas, después muletas.

Tuvieron que transcurrir muchos meses de terapia para que pudiera volver a hablar; la comunicación era escrita, a través de un cuaderno.

Marbella contó que su hijo llegó a perder varios kilos de peso, y aunque los recupera, recae cada vez que es sometido a alguna cirugía. “Requiere de suplementos nutricionales por las dificultades en la deglución”, refirió.

Sin embargo,  el normalista oaxaqueño no ha dejado de estudiar.  Durante su periodo de convalecencia, Édgar logró revalidar las materias hasta concluir la carrera.

“Se puso al parejo del grupo se concentró en sus tareas, y consiguió terminar la carrera”, comentó orgullosa. A partir del sobresalto que llevó por lo currido a su hijo aquella noche de Iguala, la diabetes perjudicó en la salud de Marbella.

Mientras tanto, el papá de Édgar, Nicolás, ayuda a solventar los gastos por el tratamiento. Al principio recibió el apoyo económico de sus compañeros de la Sección 22 del (SNTE), pero fue ocasional.

Marbella Vargas abrió la cuenta 60-5796392-1, en  el Banco Santander, para obtener fondos destinados a Édgar, debido a que su recuperación habrá de prolongarse.

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