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Opinion

Cronología de un debate que no es debate

| Miércoles 11 Mayo 2016 | 00:09 hrs

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Corral implorando la unión de opositores

Carlos Alonso contra los ladrones de agua

Reconocimiento de Fitch Ratings a Garfio


Hoy es el debate oficial de los ocho candidatos a presidentes municipales por Chihuahua. Está programado de las ocho a las diez de la noche, sin medios contratados para transmitirlo, el IEE generará la señal y el que desee colgarse bienvenido, el que no pues no. Poco faltó para que lo hiciesen en domingo a media noche.

El incómodo horario, el número extendido de ocho participantes y el formato acartonado, dejan el debate de los candidatos a la alcaldía local en la clandestinidad. ¿A quién, fuera de los candidatos y sus equipos de campaña, le importaría presenciarlo? A nadie. Un ejercicio más desaprovechado por el restrictivo concepto democrático que prevalece en los organismos electorales del país.

Las campañas de cada uno de los candidatos se volverán locas intentando activar lo mismo redes que medios tradicionales y cuanta herramienta encuentren a la mano para obtener rendimientos electorales, diciendo que su candidato ganó, por mucho, el pretendido debate. Están en lo suyo, tampoco pueden dejarlo pasar, aunque no les sume, un resbalón restaría a cualquiera.

Los candidatos pueden aprovechar el tiempo de mejor manera, pues ninguno gana con esos debates sin difusión y en formatos cuadriculados, pero sí hay un gran perdedor: la sociedad chihuahuense. Esa herramienta para confrontar ideas, que durante décadas estuvo negada en las leyes mexicanas, queda en los hechos anulada, de nada sirve un debate si esconden a los debatientes.

El de los candidatos a la gubernatura pinta igual, quizás más acotado. Lograron despegarlo de la hora en la que el equipo de futbol, Bravos de Juárez, jugará el partido definitivo por el ascenso a la primera división, contra el Necaxa.

Para la frontera, donde dos de los candidatos mejor posicionados tienen puestas sus mayores esperanzas, el empalme nulificaba el encuentro. Tratándose de futbol, ya sabe usted, cualquier partido mata un acto de campaña política, más uno de tanta importancia para una sociedad ávida de vida y espectáculo en su ciudad.

El acuerdo más reciente signado ante los consejeros del IEE -puede haber cambios de un momento a otro, nada menos ayer el representante del PAN abandonó la sesión, inconforme con los acuerdos alcanzados- mantiene la fecha del 21 de mayo, mismo día del partido futbolero, pero lo adelanta tres horas, de las siete a las cuatro de la tarde.

Mover la hora en previsión del empalme con el futbol cambia poco o nada, por eso el desacuerdo del PAN. Es igual que no moverlo, entre las cuatro y las seis no hay cultura de radio ni TV en las principales ciudades de la entidad, con el agregado de que tampoco contrataron medios para difundirlo, quedó a la buena fe de los miembros de la Cámara Mexicana de la Industria de la Radio y la TV.

Siguen discutiendo el tiempo de duración y las rondas de participación. Ponga usted si mucho tres horas –larguísimo- en cuyo caso a cada candidato le correspondería media hora, cortada en el número de sus participaciones, cuatro o cinco para cada uno: presentación, réplica, contrarréplica, alusiones y cierre o conclusión.

Con los candidatos a presidentes está peor, convinieron dos horas, divididas entre los ocho participantes, apenas les corresponderían 15 minutos para cada uno, si aprovechan el tiempo de manera lineal, también cortados en cuatro participaciones. Ahí los encuentran, si tienen tele que se vean solos; o se escuchen, si encuentran radio.

Admirable la terquedad de Javier Corral. En el último tramo de campaña no plantea, tampoco exige y mucho menos razona, con fervor de catecúmeno recién convertido implora por la unión de los candidatos opositores. No se resigna, machaca cabildeando con los hombres del dinero en México, para que bajen a Chacho y pidiendo a Bazave y sus amigos de izquierda que le allanen a Beltrán del Río.

Es su concepto de unidad democrática y utilidad del voto, una especie de “venid todos a mí, que yo os guiaré a la democracia y la rendición de cuentas, pero antes ríndanse a mis pies”. El candidato panista demuestra temor absoluto a la derrota e inseguridad de triunfo, asumiendo implícitamente que yendo sólo no puede ganar.

Si dice que va bien, ¿por qué insistir en declinaciones a su favor? No hace sentido, a menos que en su fuero interno se vea muy abajo en la contienda. Al paso que va, el cuatro de junio terminará con un “porfis, porfis, les suplico, pongan sus votos en mi boleta y prometo ganar”.

Pero en fin, la esperanza muere al último, quizás mañana caiga un rayo sobre la nuca de Chacho y lo haga ver la luz, abriendo el paso a Corral. ¿Hay milagros? Con fe ciega Javier piensa que sí.

Carlos Alonso, uno de los técnicos mexicanos mejor calificados en hidráulica, se tomó personal el robo de agua en la ciudad. Inició una cacería contra los ladrones y en Villa Juárez encontró a una banda bien organizada de topos que robaban 45 mil litros diarios, para venderlos a una embotelladora.

¡45 mil litros diarios! Los angelitos ocultaban su red clandestina bajo una plancha de concreto, aparentando normalidad en la superficie, sin embargo los técnicos de la Junta apretaron progresivamente el círculo de la cuantiosa fuga, hasta descubrir la ubicación exacta. Hay demandas formales, falta que procesen al ladrón, no sea que se les escurra como agua entre las manos a los jueces, alegando violaciones al debido proceso.

La misma operación de rastreo que hizo la gente del Dr. Alonso en Villa Juárez, debería hacerla en toda la ciudad, cuantos abusones estarán en las mismas sin que la autoridad se percate, lo cual es un crimen mayor en una ciudad asentada en el desierto.

Estrellita en la frente para Carlos Alonso, si la corona con un programa permanente, será merecedor de que pongan su busto en el mural donde estuvieron Los Caballos del maestro Alberto Carlos, cuando el edificio que hoy ocupa la Junta Central era periódico.

Otro dato positivo, no todo es grilla y puntapiés bajo la mesa. Javier Garfio recibió ayer la noticia de que la correduría Fitch Rating México otorgó a la administración capitalina la más alta calificación por el manejo transparente de los recursos.

La calificadora difundió en su portal de internet, que la administración municipal recibe por segundo año consecutivo este reconocimiento, otorgado por sus finanzas sanas, capacidad y eficiencia de gestión, administración y desempeño financiero, factores que alientan en la ciudad una economía favorable. Otro reconocimiento a Garfio, le cae bien ahora que prepara su salida.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






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