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Opinion

Bursatilización a litigio, por si algo faltaba

| Miércoles 03 Agosto 2016 | 00:03 hrs

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Empieza apretón de directores en la UACh

Borruel y Ronquillo unidos contra Uber

Los lastres del combustible por el ViveBús

P
or si algo faltaba en la complicada transición de gobierno, la obsequió en forma de amparo el juez primero de distrito, Juan Antonio Trejo Espinoza, un juzgado con historia contra el Estado. Es el mismo que mandó reponer las observaciones solventadas de las 17 demandas en el sexenio pasado, que sirvieron para promover la expulsión de Duarte del PRI.

El juez es un instrumento, colocar en la vía litigiosa el tema que genera tanta polémica, sería –en el fondo- válidamente atribuible al gobernador electo, Javier Corral, quien mueve sus extensas relaciones para frustrar a como dé lugar el movimiento financiero.

Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad es una organización en la que se agrupan varios de los amigos de Corral en México, entre ellos María Amparo Casar y el empresario filopanista Claudio X. González. Ellos son los promotores del amparo que Trejo Espinoza lanzó como agua fría sobre la administración Duarte.

Sus pretensiones pueden ser legítimas, ambos hacen punta en una serie de iniciativas y luchas contra la corrupción en el país. Están en su tema, pero nada impide suponer que hayan recurrido al litigio estimulados por Javier.

Con independencia de las motivaciones, el resultado es que profundiza la confrontación Duarte-Corral, quienes tejen una seguidilla de agravios mutuos llevados al plano personal, impropio en políticos profesionales.

Dan la impresión de que no quieren saber nada uno del otro, sin importarles que sus desencuentros afecten directamente a miles de chihuahuenses y pongan en riesgo la precaria estabilidad social y el desarrollo económico de la entidad.

En la lucha de egos y rencores ninguno cede: el PRI de Duarte insiste en apelar la sentencia del Tribunal local sobre la elección estatal; Javier aprieta estimulando el litigio de la bursatilización. Ahí los encuentran, trabados uno contra el otro y el estado a la deriva.

Las escaramuzas y round de sombra entre los directores de la Universidad aspirantes a rector quedaron atrás: los primeros apretones formales para encausar la elección por los “usos y costumbres” empezarán este día, durante la primera reunión del Rector Seáñez con el Consejo de Directores.

El proceso de la elección está en marcha, lo habría puesto Javier Corral durante una entrevista privada con el rector, de la cual no han trascendido los resultados. No obstante el hecho demuestra que cuando Javier habla de autonomía universitaria lo hace de dientes hacia fuera, porque la realidad es que hará lo mismo que los gobernadores priistas: imponer rector.

¿Habría dado línea el gobernador electo o durante su entrevista con Seáñez redujo sus pretensiones a una sesión informativa, de carácter exploratorio? Esa pregunta quedaría resuelta hoy mismo, cuando los términos del encuentro que tendrá lugar hoy empiecen a trascender. Los directores se comen las uñas por saber si les respetarán su pacto de “uno para los quince y los quince para uno”, es decir que el nuevo rector saldrá del Consejo o bien los obligarán a votar por alguien fuera de su exclusivo club.

La mera idea de que podría llegar alguien de fuera los atemoriza, sienten que perderían sus cotos de poder. Están en lo cierto, con independencia de lo que opine Corral sobre el tema, la llegada de un “externo” sacudiría el establishment universitario.

Ojo, eso mismo fue lo que hizo Javier ganando la elección pasada, trastocó desde sus cimientos a la clase política priista y los amplios intereses construidos en torno a sus dieciocho años continuos de gobierno. Es la personalidad de Javier, atentar contra la estabilidad política, para bien o para mal, donde quiera que los vea.

El expresidente municipal del PAN, Carlos Borruel y Luis Raúl Ronquillo, viejo líder del transporte hecho en los vicios del corporativismo priista, unieron esfuerzos para contener el ingreso de Uber a la ciudad.

Ambos comparten intereses: Borruel con su monopólica concesión de taxis en el Aeropuerto y Ronquillo intentando prolongar un sistema desactualizado e ineficiente que no se renueva desde los setentas.

Su lucha está condenada al fracaso, como en todas las ciudades del país donde Uber presta sus servicios; en Chihuahua también llegaron para quedarse. No los detendrán y menos si defienden su ingreso por la vía porril, descalificando otras opciones, en lugar de ofrecer mejores servicios.

Los taxistas del aeropuerto, propiedad de Borruel, son carísimos, al centro cuesta no menos de 250 pesos y no hay más opciones que las de ese pequeño monopolio; mientras que los de Ronquillo y la CTM prestan el servicio en autos de los noventa, chatarras conducidas por choferes molestos contra sus dirigentes, por la renta de placas.

En vez de procurar detener el río con represas de cartón, súmanse a la corriente, compitan en precio y calidad, como lo haría cualquier empresario ocupado en su negocio, es la única opción para que no los desplacen.

Los choferes del ViveBús encendieron, otra vez, alertas rojas. No por continuas y repetitivas, sus demandas deben ser ignoradas, ya se les hizo fácil parar los camiones, pues saben que no sufren consecuencias.

El tema siegue siendo la falta de liquidez, ahora los choferes alegan que les racionan combustible, por lo mismo los camiones se “cortan” antes de tiempo de las rutas alimentadoras, con las irritantes consecuencias para los usuarios.

Eso de que les falta diesel es nuevo, lo sacaron el lunes de la semana pasada, lo cual significa que planean otro paro local, como el que hicieron iniciando la temporada vacacional.

Cuando se aproxima el regreso a clases, vuelven con sus amenazas. Saben cuándo y cómo presionar y lo peor es que les da resultado. Ahora con el agravante de que en gobierno no hay dinero y ninguno de los proveedores serios está dispuesto a fiar, pues los adeudos superan los ochenta millones de pesos, únicamente por combustible.

Es la crisis de nunca acabar, mientras la familia Lozoya y su protector Zapata, siguen felizmente administrando sus negocios con las maquilas. Por ellos que paren todos los camiones a un tiempo, sus ingresos están garantizados en las maquilas. ¿Cierto, Francisco?¿De acuerdo, Doroteo?.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






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