• Martes 25 Septiembre 2018
  • 12:17:02
  • Tipo de Cambio $18.25 - $19.10
  • 25°C - 78°F
  1. Martes 25 Septiembre 2018
  2. 12:17:02
  3. Tipo de Cambio $18.25 - $19.10
  4. 25°C - 78°F
  5. Siguenos en Facebook - eldiariodechihuahua.mx
  6. Siguenos en Twitter - eldiariodechihuahua.mx

Opinion

Duarte y Herrera sonríen de nuevo

| Martes 09 Agosto 2016 | 00:13 hrs

|

Javier Corral, silencio complaciente

Expectativas para el cuatro de octubre

Garfio y Eugenio sin pleitos, pero...

 Gobierno del Estado superó lo que, en apariencia, es el último obstáculo en el complicado camino hacia la bursatilización de los remanentes carreteros, seis mil millones de pesos aprobados por el Congreso del Estado el pasado seis de julio, de los cuales la Secretaría de Finanzas monetizará tres mil.

En un vilo se mantuvieron el fin de semana pasado el gobernador Duarte y su eficiente Secretario de Finanzas, Jaime Herrera. Ambos temían que el juez Primero de Distrito, Juan Antonio Trejo Espinoza, dejara en firme la suspensión provisional otorgada una semana atrás, a solicitud del gabinete jurídico auspiciado por Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, organización civil sin arraigo en Chihuahua.

Sin duda es motivo para que ambos sonrían, lo mismo que miles de proveedores angustiados por la falta de pago durante meses, pues si el juez hubiese dejado el amparo en firme, toda posibilidad de acceder a dinero fresco quedaría esfumada. Un litigio de esa naturaleza tardaría más que los dos meses que restan de la presente administración.

Sin embargo y como ha evolucionado el proceso bursatilizador, sería recomendable que Gobierno tomase la resolución de Juez Trejo con calma. Legalmente los problemas quedan despejados, como dijo el propio Duarte, todo está en el marco de la ley, pero en el ámbito de la política la incertidumbre continúa.

El primer atorón contra la monetización no fue legal, sino político, recuerde que Javier Corral cabildeó en la esfera de Luis Videgaray y los bancos interesados en el negocio, logrando detener la maniobra financiera.

Ayer el gobernador electo y su partido político guardaron un silencio calificable de cómplice o por lo menos tolerante, actitud que hace suponer que la operación por fin estaría negociada. De hecho Mario Vázquez tácitamente la dio por aceptada, al declarar que “debemos evitar que la bursa sea utilizada para bienes personales”. Puesto el dinero en las arcas estatales, será utilizado para lo que les venga en gana.

Sin embargo cuando el Congreso aprobó la operación, Corral y su partido asumieron una conducta similar, de sospechosa pasividad, y a los dos o tres días se involucraron activamente con el propósito de frustrarla, como lo han logrado hasta la fecha.

Gustavo Madero y Arturo Fuentes Vélez, son los otros personajes felices con resolución del juez. Por lo bajo ambos apostaban a favor de la bursa, pues saben que parte de ese dinero sería destinado al inicio de la próxima administración.

Ojalá el caso esté cerrado, el caos financiero siempre es una posibilidad, poner más trabas agotaría el tiempo y acercaría las finanzas estatales al colapso, crisis que impactaría en toda le entidad. ¿Conjuraron el embrujo? Sería lo mejor para Chihuahua, pero como dijo Santo Tomás, hasta no ver, no creer. Para bien o para mal, esta semana cierra ese capítulo.

César Duarte tiene razón cuando habla de intereses que pretenden complicar su salida del gobierno. Evidentemente los hay, uno de los primeros sería el gobernador electo, Javier Corral, ambos han profundizado sus diferencias y no se observan razones para suponer que los resolverán por la vía de la política. Al contrario, cada vez chocan más fuerte.

Ese elemento, por sí mismo, complica la entrega al punto que Duarte optó por adelantar la fecha de su sexto informe, previendo ausentarse en la ceremonia donde Corral proteste el cargo.

Ese punto es interesante y no ha sido suficientemente valorado por el gobernador y sus estrategas políticos que, por otra parte, durante la pasada elección demostraron sin sombra de duda que son increíblemente superficiales y desacertados, de modo que sus observaciones sobre el cierre no hacen diferencia.

Si Duarte se ausenta de la entrega, alimentará las versiones de que salió corriendo por temor a las acciones justicieras de Corral; enviaría el mensaje de que jamás aceptó la derrota, asumiéndola como propia siendo que no estaba en las boletas, y dejaría la cancha abierta para Reyes Baeza –Patricio guarda escasa importancia para efectos de política doméstica- quien avalaría desde la primera fila, en su calidad de exgobernador, el triunfo de Corral, convirtiéndose en automático en el Factotum del PRI local.

Con todo, no es lo más complicado para Duarte en estos difíciles días de transición. El entusiasmo de Corral, como el de muchos otros gobernadores, es por sí mismo insuficiente para llevarlo a la cárcel, a pesar de que lo haya prometido una y mil veces.

El gobernador debe cuidarse del fuego amigo en la ciudad de México, especialmente del inexperto Enrique Ochoa y su discurso contra la corrupción y desde luego su “coco” de los últimos años, Miguel Ángel Osorio Chog, a quien le siguen llegando informes de que Duarte lo responsabiliza por la derrota de Chihuahua. Son tiburones de primer orden, hay que estar bien con ellos o de plano mantenerse alejado.

Las diferencias entre Eugenio Baeza y Javier Garfio surgieron desde que el “Vecino de las Ánimas” hizo correr la voz, y junto a él sus personeros, de que Garfio tenía un batidero administrativo. Más que cualquier otro motivo, esa ola de versiones que hizo circular Eugenio, fueron la causa principal del regreso a la alcaldía.

Tiene razón Garfio, hablar mal de una administración donde formaste parte y a la que te entregaron en charola de plata, describe una deslealtad y bajeza pocas veces vista en política, donde unos a otros están acostumbrados a taparse con la misma cobija.

Eugenio debió ser prudente, pero no es su naturaleza, le ganó la risa y en ello llevó las consecuencias: le quitaron su juguetito, acción que no ha perdonado y como buen hombre de negocios, no perdonará hasta la séptima generación.

Hoy, en los últimos días de la administración, surgen de nuevo diferencias, ahora involucrando el Fideicomiso del Centro, que a juicio de varios empresarios y políticos, Eugenio lo preside con el único fin de hacer negocios personales.

Ese punto, el negocio, así como otro frustrado con su salida de la presidencia, concretamente la renovación eléctrica de la ciudad, es lo que molesta al humilde vendedor de salchichas. Sabe que su incursión política le resultó desfavorable e intenta disparar contra Garfio, a quien ve como responsable de sus fracasos. Es su gusto.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






Estás utilizando AdBlocker D: Quizás te interese este artículo