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Opinion

Proyecto 16-24 vs Alianza de la triple M

| Jueves 18 Agosto 2016 | 00:12 hrs

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Álvarez Monge el factor de unidad

Alfredo asido al Punto I numeral 8

''Vive-taxis'' del aeropuerto; horror

 C
omo instrumento de unidad partidista, Fernando Álvarez Monge se perfila para suceder, durante la segunda quincena de octubre, a Mario Vázquez en la dirigencia del Comité Directivo Estatal del PAN, a fin de vertebrar desde el partido ''El proyecto 16-24'', con Javier Corral, Gustavo Madero y Francisco Barrio buscando los Pinos dentro de ocho años.

No es una locura: esa posibilidad la acarician Corral y Madero desde que ganaron la elección en Chihuahua, seguros de que un trabajo eficiente política y administrativamente los haría conservar el estado dentro de cinco años y establecer una base envidiable hacia el futurismo presidencialista.

Su pata de palo está en la política doméstica, con una oposición interna consistente y avezada en el manejo del partido, afianzada en la “Alianza de la Triple M”, identificada de esa manera por sus tres principales representantes: Maru Campos, “Malo” Jáuregui y Mario Vázquez, en quienes descansan las estructuras del partido, condición que les significa un elemento seguro y macizo de negociación.

El sábado se reúne el Consejo Político para integrar la Comisión Electoral que programará fechas y definirá términos de la elección. Por ahora la figura de Álvarez Monge les agrada, pero no entregarán el partido sin negociaciones específicas que les permitan conservar sus controles y desde luego adquirir posiciones en el gabinete estatal: “pro quo pro” decían los antiguos romanos, “me das te doy”. Este es el tema de momento al interior del PAN, en el cual GPS profundizará en posteriores entregas

Alfredo de la Torre encontró el asidero para su proyecto universitario en el hoy famoso “Punto I numeral 8” de la convocatoria emitida para renovar rector en la Uach, cuya interpretación amplia descalificaría de un plumazo, literal, las aspiraciones de todos los directores y sus secretarios, fracturando –sin abrir del todo- el candado de los consejos técnicos.

Quizás apeló al infalible Maclovio Murillo, al “abogado de los pobres” Fito Baca, que tiene en jaque al Tribunal con su amparo vigente o algún lagartón de peso completo, pero sabiendo que por la vía tradicional no llegará, lleva sus aspiraciones por nota, desde el punto de vista legal.

Al “detalle” del numeral 8 agregue la vía de la “antidemocracia” elegida por Jesús Robles Villa, otro de los que muerden y no sueltan hasta despedazar a su presa, quien por cierto ayer mismo propuso su nombre en varios consejos técnicos.

A los alegatos públicos de Alfredo y Robles Villa, los directores oponen el precepto de “autonomía universitaria”. Es decir, la facultad de la institución para definir formas y método de autogobierno. Es un concepto poderoso establecido en la misma constitución al que difícilmente se atravesaría algún tribunal, hablando sobre la hipótesis de la judicialización.

Valdría la pena, por lo mismo, repasar las dos o tres elecciones anteriores, con el propósito de comprobar si Seáñez, Chávez o Franco, los últimos tres rectores, pidieron licencia a la dirección de sus facultades antes de que se publicara la convocatoria respectiva o lo hicieron previo a la sesión de Consejo donde fueron electos.

Lo que hayan hecho establece precedente, pues definiría el sentido en que el Consejo Universitario entiende eso de “al momento de la elección”. Hay Litis.

En el estado los vientos de cambio barren la antigua estructura. ¿Resistirá la Uach los usos y costumbres de las viejas formas? Es la pregunta que los observadores de la política universitaria se formulan sin establecer criterios uniformes.

Ayer sesionó el Consejo Técnico de Conta y sin sorpresa se puede anticipar –esta columna fue redactada antes de la sesión- que propondrá a Liliana Álvarez, quien previamente presentó su renuncia a la dirección. Lo mismo sucederá con el resto de los directores interesados, como se ha dicho en este espacio, los consejos técnicos son una extensión del control legal y político legal de las direcciones.

Los otros que ya pidieron licencia fueron Enrique Carrete, derecho; Luis Fierro, Filosofía; Ricardo Torres, Ingeniería; y Jesús Benavidez, Medicina. Vendrán otros, pero la realidad es que el proceso sigue abierto y de continuar así la hebra reventará en la sesión de Consejo. Buena tarea para el rector Seáñez y para el secretario Villalobos Jión, quien siguen sin cancelar sus aspiraciones. Hasta con esas.

Al hotel “El Español”, de Mérida, llegó el taxi a las 06:30 de la mañana, sin un minuto de retraso: auto limpio, de modelo reciente, aire acondicionado, chofer aceptablemente presentado, dos botellines de agua. 130 pesos al aeropuerto de la capital yucateca, al que arribó minutos antes de la siete de la mañana.

El mismo día a las 13:40 de la tarde, ciudad Chihuahua. Compro boleto para el taxi en el estanquillo del aeropuerto, 330 pesos, cruzo la calle donde espera una fila de unos 20 viajeros que aguardan la llegada del auto, varios de ellos sin boleto.

Llega el primer auto y parte; diez minutos y luego llega otro. Para entonces clientes y empleados están desesperados y suben a cuatro pasajeros que “iban por el rumbo”, que a regañadientes aceptan. Otros cinco minutos para el arribo del siguiente taxi, amontonan a otros dos cuyo destino era la central camionera, con pasajero de pilón que, desesperado, aceptó hacer la escala siendo que su destino era diferente. Obvio, todos pagaron pasaje por separado.

Siete minutos después llega otro auto, abordamos. Auto aceptable para el promedio de los tsurus de la ciudad, pero sin aire y en evidente falta de mantenimiento, ya que el ícono del motor en el tablero permanece encendido toda la ruta…

La descripción anterior es de un lector asiduo de GPS, que en un lapso de ocho horas contrastó el servicio de taxis en Mérida y en Chihuahua. Patético los “vive-taxis” del aeropuerto… y de la ciudad en general.

Frente a la enorme deficiencia y evidente abuso ¿cuál ha sido la respuesta de la autoridad estatal? Bloquear el ingreso de Uber y proteger las viejas mafias y monopolios por compromiso. ¿Estarías de acuerdo, Carlos? ¿Compartes la descripción del molesto pasajero, Luis Raúl?

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






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