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Opinion

Gabinete de Corral, una incógnita

| Martes 13 Septiembre 2016 | 00:31 hrs

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Jáuregui se ''asoma'' al hoyo negro

Las 24 horas de Barrio antes del viaje

Domínguez contra iniciativa Peña

Ser o no ser, Duarte frente al Grito

 E
l posible gabinete de Javier Corral se convirtió en motivo de discordia entre la nomenclatura del partido. Dicen que será tan plural, pero tan plural que “hasta panistas puede haber”. De esa manera recuerdan las críticas que alguna vez hizo el gobernador electo a Vicente Fox, por el mismo tema.

Imagine a Lucha Castro en la Fiscalía General del Estado, Martín Solís en Desarrollo Rural, Alma Gómez en Fomento Social, Víctor Quintana en Educación, Gabino Gómez, en la Tarahumara, y los nombramientos hacia abajo que de ellos se derivarían, más los compromisos con sus amigos en la ciudad de México.

O el otro extremo, Alejandra de la Vega en la Secretaría de Economía, Arturo Valenzuela Zorrilla en la Secretaría de Salud, Luis Silva o Pinedo en Comunicación Social, Raúl Grajeda o Leyzaola en la Policía Estatal, son nombres que inquietan a los panistas adheridos al M3.

Verse desplazados por gente corrida a la izquierda o sin militancia partidista les resulta desquiciante, por es razón empiezan a preguntarse: ¿Qué no ganamos en las pasadas elecciones? En sordera represalia no se cansan de repetir, por lo bajo, la actitud a su juicio incongruente del gobernador electo, a quien acusan de ponderar a sus amigos sobre los panistas de base, como se autodenominan.

Desde luego que no ganó el PAN, sino Corral, o mejor dicho perdieron César Duarte y el PRI, ni siquiera Serrano quien durante la campaña hacía las veces de candidato pelele.

No pasa nada, por más señales previas que envíe Corral, en todo nuevo gobierno uno de los secretos mejor guardados es la lista del gabinete. Así que calma, como han advertido atinadamente, el próximo gabinete será tan plural que hasta panistas habrá, de eso no tengan duda.

César Jáuregui, el bueno, se dejó ver junto a Gustavo Madero durante su entrevista de ayer con Mario Trevizo, secretario de gobierno. No se trataba de una visita de cortesía, quieren conocer los asuntos más apremiantes de gobierno en esa complicada dependencia. Cero, Trevizo los recibió con su inexpresivo rostro, muy amable pero sin soltar prenda.

Sin embargo el encuentro sirvió para que el buen “cachetón” se asomase al “hoyo negro” de la Secretaría General. Hay por lo menos diez papas ardiendo, unas veinte al rojo vivo y otras tantas en el horno, sólo para empezar.

Mario no debería ser díscolo con quien habrá de sucederlo en la importante oficina. Imagine que Jáuregui reciba de golpe los detalles de cada problema que orbitan la oficina, correría peligro de sufrir un síncope cardiaco.

Sólo con el problema del transporte y todas sus derivaciones tienen para desanimar a cualquiera, incluido al cachetón con todo y su brillantez. Es un bodrio sin principio ni fin donde confluyen corrupción, arraigados enconos sindicales y gremiales, intereses económicos, pasiones personales, deudas nuevas y viejas. Nada más ordenarlo por giros y ponerlo en blanco y negro es un reto, no se diga solucionarlo integralmente.

Que no les busquen donde no hay, es la versión que envían desde la oficina de Corral, en relación al anuncio de que Barrio dejaría los trabajos transicionales. Y como muestra citan las últimas 24 horas del ex gobernador, antes de partir, el domingo pasado, al camino de Santiago.

Al medio día presidió, junto con Javier Corral, una reunión plenaria del grupo amplio que conduce la transición, alrededor de 60 personas. Ahí anunció que se iba y explicó los motivos. Por la noche Corral y Barrio invitaron a “puros cuates” a una cena donde departieron en amena charla, y durante la mañana del sábado los dos jugaron golf en el San Francisco desde muy temprano. Ahí se despidieron.

En ninguno de los encuentros hubo nada fuera de tono, como tampoco en las razones emitidas por Barrio, explicando la salida, en su cuenta de Facebook. En consecuencia hay que otorgar el beneficio de la duda a su retiro y dar por buenos sus motivos, ya sebe usted que de vez en vez lo domina la vena franciscana. Esta podría ser una de ellas.

Alejandro Domínguez se paró frente a los reflectores para decir que, ni en esta vida ni en la otra, votarán por la reforma propuesta por Enrique Peña Nieto al artículo Cuarto Constitucional, a fin de legalizar los matrimonios entre homosexuales.

Si el diputado priista sale a medios con tal solvencia, a decir que votarán contra la propuesta del Presidente, es porque desde Los Pinos dieron la orden de una reversa a la controversial iniciativa. De otra forma el diputado Domínguez y sus compañeros priistas levantan el dedo sin hacer gestos y lo festejan como su hubiesen logrado una hazaña.

Cuanta contrariedad del presidente Peña, despertar los viejos odios entre liberales y conservadores –actualizados a las circunstancias sociales y políticas del momento- para después recular. Pero así es el señor presidente; hace las cosas sin pensar, luego busca razones para justificarlas y cuando no las encuentra pone reversa fingiendo que nada pasa.

César Duarte declaró el viernes pasado que personalmente presidirá la ceremonia del Grito: “Si hace un año fui arrastrándome, con mayor razón ahora”, dijo. A pesar de la seguridad de su declaración, en Palacio se cruzan apuestas sobre si efectivamente acudirá o enviará en su lugar a Mario Trevizo.

Los momios están muy equilibrados, quienes apuestan por el Sí, dicen que Duarte se crece al castigo, por lo tanto no teme pararse frente a una multitud potencialmente hostil; quienes van por el No, consideran que finalmente la pensará mejor, pues una despedida en medio de abucheos generalizados sería mala señal para su salida, máxime si hay acusaciones de corrupción en su contra.

Ciertamente, exponerse dos semanas antes de entregar el cargo parece un sinsentido, una actitud más temeraria que valiente. Sin embargo Duarte ha estado dando la cara en el tramo amargo de la derrota, no sería de extrañar que asuma el reto a pesar de los riesgos que conlleva.

No es fácil la decisión, pues de ausentarse dirán que tuvo miedo a la gente. El ser o no ser de un gobernador malquerido por su pueblo, en las postrimerías del mandato.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






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