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Opinion

* Sin novedad, última prueba de Duarte

| Lunes 19 Septiembre 2016 | 00:43 hrs

|

* Corral, Chacho, Muñoz y el otro grito

* Juan Pablo Zaldívar, atado a la red

* Diez mil priistas dejarían gobierno

E
l gobernador Duarte transitó sin contratiempos la última ceremonia pública de su administración, contrario a lo que grupos opositores al mandatario pronosticaron. El jueves en la noche salió al balcón, rápidamente dio el grito, lanzaron la pirotecnia y acallaron abucheos y rechiflas. Nada para incomodar.

Se había dudado de su aparición, precisamente para evitar efusivas expresiones ciudadanas de rechazo; sin embargo, Duarte se plantó frente a la gente, entre seis y nueve mil personas, nada comparado con otros años, y apuró el trago. En el contexto general, el incidente es menor.

Ahora la pregunta es si el gobernador acudirá a la ceremonia de entrega, con lo cual concluirían sus compromisos protocolarios como gobernador. De aceptar, inevitablemente se toparía frente a frente con Javier Corral, con obligado saludo de mano.

Por lo visto en las últimas semanas, la respuesta sería positiva, pues decidió dar la cara y enfrentar la ola de señalamientos y rumores que corren en torno a su persona. Es decir, no se ha escondido.

No obstante, una cosa es salir al balcón rápidamente y ondear la bandera mientras recita el ritual del grito y otra disponerse a escuchar de Javier Corral el más encendido discurso contra su gobierno.

En consecuencia, lo más probable es que la noche del tres entregue la administración y se retire a la vida privada, dado que además no tiene obligación de asistir a la ceremonia pública que formaliza el relevo.

Contra todo ahí va Duarte, avanzando en la transición sin mayores complicaciones, la bursa está casi lista, los días pasan y las inauguraciones se suceden, mientras las nubes negras se cierran sobre otros gobernadores. Parece que Peña Nieto eligió a Guillermo Padrés y a Javier Duarte como los elegidos de su gobierno para el escarmiento público. Hasta hoy los hechos es lo que dicen.

La noticia del grito no estuvo en el Duarte gobernador, sino en el Duarte alcalde de Meoqui. Hay políticos de segunda o tercera que sucumben a la tentación de contaminar las ceremonias cívicas introduciendo contenidos religiosos. Qué absurda necedad.

El padre Negris explicó que hay muchas razones históricas para lanzar vivas a la Virgen de Guadalupe y sin duda tiene razón, fue la patrona de ese movimiento. Pero invocar al Papa Francisco, jefe de otro estado y traer el Viva Cristo Rey no se justifica desde ningún punto de vista. Es un exceso.

Tampoco es para que los “come-curas” sacien su pedantería con el imprudente alcalde. Su desfachatez debe quedar en el ámbito de lo anecdótico y nada más. No hay razones para escuchar las voces que hablan de atentado al estado laico. Si supiesen lo que es vivir en un régimen dominado por la fe, cualquiera que sea, no se atreverían a insinuar tales disparates.

Javier Corral tuvo su fiestecita, convocada por un grupo de amigos que organizó el famoso Caramelo, sin sucumbir a la tentación de hacer su propio grito. Lo destacado del encuentro es que Chacho Barraza y Félix Muñoz, sus adversarios en la pasada elección, estuvieron de coinvitados especiales.

Sabe lo que hace: con Chacho intenta congraciarse con los 250 mil electores que votaron al independiente; con Félix Muñoz envía una señal de comedimiento a López Obrador, el prospecto más adelantado para las elecciones del 2018.

El otro tema destacado del convite “entre amigos” es que no fueron convocados –o si los convocaron no asistieron- ningún integrante del M3. Lo dijeron claro, se trataba de puros cuates, pues mientras las cabezas visibles de la nomenclatura faltaban, Javier se tomaba la foto abrazando a Fernando Álvarez Monje y Pepe Luévano, sus propuestas para la presidencia del partido.

Si ambos grupos mantienen sus diferencias hasta en los festines, imagínelos cuando discuten por los espacios de poder, quisieran despedazarse.

Varios directores, especialmente los que apoyaron la candidatura de Luis Fierro a rector de la UACh, observan con preocupación que Juan Pablo Zaldívar pretende llegar a la dirección de Conta, apoyado por la red de corrupción que tejieron funcionarios menores de rectoría, coordinados y amparados por Cristopher James Barousse, el bisoño que jamás ganó una elección por cuenta propia, pero supo meterse en el corazón de Duarte.

Dicen que Barousse traicionó al gobernador en la elección de rector y en razón de ese distanciamiento intenta vender a Zaldívar como un candidato aceptable a la vista del nuevo grupo de poder.

Puede, Javier Corral no se metió de lleno en la elección de rector, es de suponer que menos lo hará en la de directores. El punto es que al interior de la UACh dicen que Zaldívar está directamente asociado con hechos de corrupción, atrapado por esa red que enriqueció a varios funcionarios menores de la universidad.

Sería muy grave para el nuevo rector y para la Facultad de Contabilidad que alguien señalado por corrupto acceda al importante cargo de director. Corral no debe dejar la universidad suelta, hay dos o tres direcciones que merecen su atención, Conta es una de ellas.

Muchos priistas dicen por lo bajo que su partido tenía bien merecida la derrota, por no tomar a todos los grupos en cuenta, al momento de distribuir candidaturas. Puede que tengan razón, las malas decisiones son un motivo de la derrota; sin embargo, no les ha caído bien a bien el veinte de perder gobierno y alcaldías.

Pronto les caerá, se habla de que saldrán de la administración estatal alrededor de 10 mil burócratas, un tercio de ellos casi inmediatamente. Y sí, adivina usted, la barredora empezará por los mayormente asociados al PRI.

Al verse fuera de la nómina entenderán en carne propia que fue parejo el golpe contra su partido. Miles de panistas tienen 18 años intentando ingresar a gobierno, pensar que se conformarán con ver gobernar a Corral es ingenuo, presionarán por sus espacios.

Si algunos se salvan en la primera poda será sólo por la dificultad inmediata de las liquidaciones, dado que recibirán la administración sin dinero. Pero de que Corral abrirá espacios a los panistas nadie debe tener duda. En el PAN piensan que llegaron para quedarse y por lo visto el ambiente les es propicio. Al abordaje, la burocracia los espera.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






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