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Opinion

De vuelta al top-ten de la violencia

| Viernes 28 Octubre 2016 | 00:09 hrs

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Incidencia delictiva, el reto mayor

Estrujante dato de Víctor Quintana

Extraña negativa a Tránsito y JMAS

Reunión de expresidentes priistas

 S
ujetos armados despojan, en la colonia los Girasoles, de cien mil pesos a una pareja que acababa de retirarlos; los vecinos de Gran Morelos reportan una intensa balacera sin que la autoridad tenga conocimiento; más tarde dan fe del asesinato de la esposa de un expolicía de esa comunidad; en el bachilleres tres detienen a una menor que vendía droga en el interior del plantel; Guille Vega reporta el robo, en el estacionamiento del Centro de Convenciones, de las dos placas de su auto. Son consecuencias colaterales de la escalada delictiva.

Los asaltos a bancos o personas que retiran su dinero son comunes de unas semanas a la fecha, los sicarios elevaron su crueldad asesinando esposas de sus enemigos; las balaceras están de vuelta sin que la autoridad las reporte a medios; en las escuelas jovencitas menores venden drogas y en los estacionamientos los malandros se surten de placas que usarán para delinquir.

Son hechos aislados que, vistos en conjunto, describen a una comunidad acosada por el mal, donde delitos considerados “menores” se incrementan como resultado de la impunidad con que actúan los miembros de grupos criminales, ajusticiándose unos a otros confiados en la gran impunidad que los protege.

La creciente violencia y sus consecuencias indirectas son, o deberían ser, la mayor prioridad del presente gobierno y su aparato de seguridad. ¿Qué plan tienen para contenerla? Seguro trabajan sobre ciertas directrices, pues Peniche incorporó a la Fiscalía profesionales como Carlos Mario Jiménez y otros, pero la gente no siente que se ocupen de su protección.

La angustia ciudadana empieza en la percepción de cada persona al sentirse insegura, fenómeno que una vez colectivizado es combustible que alimenta la dinámica de inseguridad, según sociólogos especializados en el tema.

Señalar a las nuevas autoridades como la causa de la violencia sería una insensatez, acaban de llegar. Sin embargo tienen la responsabilidad de ofrecer respuestas y comunicarlas asertivamente a la gente, de modo que sienta y vea que no está sola.

Podrían empezar por enviar un mensaje sobre el nombramiento definitivo del jefe de la Policía Estatal, pues Javier Benavides llegó sólo para la transición, dijeron Peniche y Corral, sin embargo sigue ahí; y suavizar sus relaciones con Armando Cabada y el cuestionado secretario de seguridad. Ante la escalada violenta y el silencio gubernamental, cualquier acción sería buena, el caso es que accionen.

De miedo, los datos ofrecidos ayer por Víctor Quintana sobre la pobreza, ya que afirma que en los últimos años la entidad pasó de 130 a 170 mil pobres, un incremento del 23 por ciento. Mucho, atendiendo la información nacional y declaraciones del gobierno pasado sobre el tema, donde según ellos la pobreza se reduce. ¿Están seguros que contaron bien?

No es poner en duda la información de Quintana, los gobernantes son capaces de maquillar, manipular, interpretar, esconder y mentir con las cifras. Pero sería más objetivo citar la fuente. En todo caso el dato representa más trabajo para su oficina, reducir la pobreza es una tarea en extremo compleja.

El secretario expresó también una gran idea, no es original ni mucho menos, pero a su ver podría tener resultados inmediatos: que los empresarios aumenten el salario de sus trabajadores. Eso sería ideal y los economistas fuera de la ortodoxia neoliberal predominante en el mundo, consideran que muy factible. Les hablan a los empresarios. ¿Quién da un paso al frente o levanta la mano primero? No se apresuren, hay tiempo, pues el gobierno apenas empieza.

Extraña e incomprensible la postura de María Eugenia Campos, primera alcaldesa de Chihuahua, con relación a Tránsito y la Junta Municipal de Agua y Saneamiento. Panistas históricos realizaron campañas encendidas a favor de municipalizarlos, sin embargo la señora alcaldesa deja pasar la oportunidad argumentando, increíblemente, que no hay condiciones de recibirlos.

El problema es que estarían quebrados, dice, sin hacer distinción entre un organismo y otro. Falso, la Dirección de Vialidad recaudó este año, sólo por concepto de multas, alrededor de 320 millones de pesos y de las licencias más de 350, sin contar otros aprovechamientos. Excluida, desde luego, la generosa “polla” de lo que “el jefe Rocha” podría informar detalles.

Son casi cien millones de pesos más que la recaudación anual del impuesto predial, la mayor fuente de ingresos propios del municipio, suficientes para nómina, mantenimiento de unidades, gasolina y hasta compra de patrullas nuevas.

En cuanto a la Junta, su pasivo total es de 500 millones, la mitad de los cuales se deben a Pensiones Civiles del Estado. Esos 250 son fácilmente negociables, pues a su vez Gobierno adeuda a la Junta más de mil millones. De los 250 restantes 125 se deben a Conagua, por derechos federales de extracción, también se pueden convenir, es asunto de voluntades, no de dinero. Con un eficiente manejo la JMAS podría ser superavitaria en 250 o 300 millones de pesos anuales, que ingresarían a las arcas municipales.

¿Porqué la alcaldesa abandona la lucha histórica de los gobiernos panistas sobre el fortalecimiento municipal? Es una pregunta que sólo ella y su primer círculo podría responder, pero nada tiene que ver con motivos financieros. La suya es ante todo una decisión basada en cálculos políticos.

Se equivoca Maru, la deja pasar sin dar oportunidad a que la negativa venga de Corral, ella se anticipa al No asumiendo el desgaste político.

Una treintena de expresidentes municipales priistas se reunieron ayer en conocido restaurante del Canal, casi frente a la plaza de toros. Los convocó Javier Garfio, quien se perfila como heredero de ese grupo que se ve y siente huérfano de César Duarte. No se angustien, en estos momentos es mejor para todos ellos no pasar por ahijados del exgobernador, el grito de corrupción sigue sonando estruendoso. También levantan la mano en la lucha por el PRI, quieren su parte de pastel y están dispuestos a exigirlo.

Por muy desplomado que haya quedado ese partido, les sigue pareciendo apetecible a muchos, sólo baste ver que hay más aspirantes a la presidencia que invitados a la piñata del niño más popular del salón. Ahí está otro grupo que intenta hacer valer sus activos. A propósito, ¿quién pagó la comida? Cuando se acostumbran a firmar les parece un atraco sacar la cartera.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






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