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Opinion

Mucho discurso y pocas acciones en 'gasolinazo'

Editorial | Miércoles 11 Enero 2017 | 00:27 hrs
El malestar de la población por el 'gasolinazo' no se redujo en lo más mínimo con el anuncio del presidente Peña Nieto del  ''Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar'', de título rebuscado, pero con el antecedente del Pacto de Estabilidad y Crecimiento Económico (PECE) de 1988, entre Miguel de la Madrid y los empresarios para paliar momentos de crisis.

Y luego de un viernes de explosión en Palacio de Gobierno, en que todos los sectores vivos de la sociedad chihuahuense dieron su aval al gobernador Corral para que los representara y exigiera la reducción al costo de la gasolina o a los impuestos a los servicios que podían lograr ese beneficio, todo quedó en discursos y al día de hoy, cero acciones.

Para los conocedores todo fue polifonía dixocromática o simplemente pirotecnia verbal, pues fueron dos momentos oportunos de ambos mandatarios este lunes para distraer a la sociedad de un golpe al bolsillo, con la nada esperada, pero real cascada de incremento en productos por el costo de traslado a los distribuidores finales.

Peña Nieto, en una reunión improvisada de la que ahora se sabe prepararon el mismo día del Acuerdo a firmar, fue asesorado para recurrir a los pactos de sus antecesores, pues también Carlos Salinas de Gortari tuvo un acuerdo similar buscando reducir la tasa inflacionaria del país y lograron controlarla luego de un periodo de crisis.

Si bien la Reforma Energética y la Ley de Ingresos de la federación fueron aprobados por los legisladores y ellos sabían o deberían saber los alcances de ésta, la solución debió ser una amplia explicación oportuna de lo que iba a pasar con el mercado gasolinero y qué ocurriría al liberarse los precios, además del “cuándo” y “cuánto” se esperaría que subieran, así como la posibilidad de que bajaran en la competencia entre distribuidores.

Nada se informó a los mexicanos y ahora quieren enfrentar las protestas justas contra el gasolinazo con una lista de “buena conducta”, signada con testigos de dudoso honor, como si así se remediara el daño causado.

En ella se anuncia “Fomentar las inversiones y el empleo”, “Proteger la economía familiar” “Preservar la estabilidad económica” y “Preservar y fortalecer la cultura de la legalidad y el estado de derecho”, así como “Vigilar y sancionar cualquier abuso en los términos de ley”.

Éste es el compromiso del Gobierno en el Acuerdo del lunes, pero al revisarlo a detalle, todos los anuncios no son algo novedoso o que permita pensar o creer que se acepta el gasolinazo, pues de entrada, es su obligación como autoridad y no pueden re-acordarse. Es tanto como decir: “El  Gobierno se compromete a atender a los ciudadanos”.

Y van más: el documento firmado por los empresarios y líderes de trabajadores, pero sin la presencia de los gobernadores de los estados libres y soberanos a quienes se les deja el problema y se les controlan los recursos por la captación de impuestos federales, destaca que: “Se coincide en la importancia de avanzar en todas aquellas medidas que contribuyan a la estabilidad económica y social del país, la inversión, el empleo, el ingreso y el bienestar de las familias mexicanas”.

Se llega al ridículo en ese párrafo, pues como se indica, todos esos conceptos son por los que la sociedad mexicana decidió darle el poder a la autoridad, precisamente para que se busque el bienestar de sus representados.

En la parte del sector empresarial, éste se compromete a no hacer un incremento indiscriminado de precios de bienes y servicios, “evitando repercusiones injustificadas o fenómenos de especulación, sobre todo en el caso de los productos que forman parte de la canasta básica”. Pues no corresponde a ellos decir o decidir sobre la especulación, pues están en un mercado de competencia y es la autoridad la que debe vigilar, por mandato, que no se abuse.

Para los sectores laboral y del campo el compromiso que firmaron fue “permanecer atentos para detectar y denunciar aquellos casos de abuso o incumplimiento a este acuerdo…”.  También ellos descubren el hilo negro, pues se supone que para eso nacen sindicatos o agrupaciones productivas.

Merece reconocer la postura de la Confederación Patronal de la República Mexicana, Coparmex, que no aceptó la firma de este acuerdo exprés a falta de un amplio consenso social, con metas claras, objetivos puntuales y métricas que sirvan para evaluar los avances, “y no sólo sirva como estrategia de comunicación o imagen pública”. Pero se les debe preguntar ¿por qué no divulgaron este pensamiento el sábado por la mañana para promover que se pospusiera la reunión improvisada del Presidente y llegar a firmar un compromiso de todos?

Y mientras el presidente estaba con ellos, en otro punto se realizaba el encuentro de gobernadores con los secretarios de Energía, Hacienda y el titular de Pemex,  y en el que se esperaba brincaran los “broncos” del norte, expertos en discursos agresivos y posturas de lucha social, para marcar una raya con el gobierno federal y dar marcha atrás al gasolinazo.

Tampoco ocurrió así.  José Antonio Meade dialogó con ellos en un encuentro del que no existe versión  estenográfica y se emitió un video de 50 segundos sin sonido; todo queda en las declaraciones de funcionarios y gobernadores.

En Chihuahua Javier Corral informó que manifestó “el acuerdo de los sectores en Chihuahua para expresar con toda claridad nuestro rechazo al aumento de los combustibles y para exigir una rectificación de esta medida a partir de revisar distintas alternativas”.

También que habría planteado en el seno de la Conago medidas “que envíen un verdadero mensaje de austeridad a la sociedad mexicana, de reducción del gasto corriente, de hacer una mejor redistribución de los ingresos en el país”.

Al final, ambos gobernantes son políticos, y los políticos se caracterizan por su capacidad en la oratoria. No hay hechos y la gasolina sigue igual. Ahora se esperan los aumentos en bienes y servicios que agravarán la temida “cuesta de enero”.

Y es de reconocer que en Chihuahua se contuvieron los bloqueos y que no se han presentado casos de saqueos o vandalismo manifestados en otros estados como un repudio al incremento a los combustibles. Aun con este punto a favor, todavía se está a la espera de saber quién va a pagar los daños causados la semana anterior, que representan pérdidas a pequeños, medianos y grandes productores que fueron retenidos contra su voluntad en las carreteras del estado.

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