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Opinion

Torres Valdez; censura y embustes

| Jueves 12 Enero 2017 | 00:27 hrs

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Cien días ¡Qué no hagan tendencia!

Blanca Gámez se balconea ella sola

El Patek Philippe del pastor obrero

E
l mismo día y en la misma mañana en que Javier Corral pronunciaba en el salón 25 de Marzo un apasionado discurso sobre transparencia; en Ciudad Juárez su coordinador de Comunicación Social, Enrique Torres Valdez, giraba un oficio a los funcionarios de la administración estatal pidiéndoles cerrar la información a los medios, advertidos que de ser buscados “remitieran” a los periodistas a la oficina a su cargo.

El evidente propósito de manipular o bloquear información del Gobierno Estatal en Ciudad Juárez, contrasta de frente con el discurso de apertura y transparencia del gobernador. ¿Corral habla sin convicción o subordinados menores de su administración obran contra su voluntad por iniciativa propia?

La pregunta guarda pertinencia porque la transparencia implica apertura sin restricciones ni filtros que maquillen la información, su libre necesita retirarla de cualquier cernidor burocrático.

Si Corral quiere credibilidad necesita desautorizar en público a su vocero en Juárez o removerlo del cargo, mínimo. La conducta personal del señor deja en entredicho la política general de transparencia anunciada en la apertura del foro. ¿Estaría usted de acuerdo, señor Pinedo?

Después Torres Valdez desparramó un galimatías pretendiendo justificar la orden censurista  y entre otras ocurrencias soltó dos sandeces tan absurdas como su memorándum:

Hubo “algunas cuestiones” –dijo el insensato- en que los funcionarios proporcionaban información que “no cumplía con los requerimientos” de los periodistas.

El empleado de tercera asume la posición de sensor, suponiendo que su criterio es válido y suficiente para definir cual información y cual no “cumple con los requerimientos” de los periodistas.

La otra: “no se trata de monopolizar la información, lo único de lo que se trata es de poder brindarles información concreta y precisa”.

Con su embuste descalifica a los funcionarios, pues de su argumento se infiere que no son capaces de dar información “concreta y precisa”, por lo tanto el está presto a salvarlos.

Así por el estilo las justificaciones del señor Torres. Otra vez a lo mismo, en asuntos de transparencia no se teoriza ni se platica, se practica”.

Analizar los primeros cien días de Javier Corral no hace sentido, pueden sintetizarse en una obviedad derivada de sus acciones como gobernante sin agenda que reacciona por impulsos.

Impericia para diseñar un proyecto eficiente que contenga el creciente déficit financiero; incapacidad, en ese corto periodo de tiempo, de convertir los discursos de corrupción y saqueo en orden de aprehensión; ocupado en denostar a los medios, simulando transparencia, para justificar la inacción de su gobierno; intromisiones en las designación de rector y presidente del Supremo Tribunal; confrontación con el edil independiente Armando Cabada e indiferencia hacia Maru Campos; ausencia de un programa de obra…

Seguro tiene notas positivas, alguna buena habría que concederle. Esas las puede reseñar ampliamente y sin restricciones en los medios que se mandó hacer para manejar la información del gobierno a su entero gusto y satisfacción.

Por ahora la única conclusión válida es que su gran pendiente de justicia al pueblo de Chihuahua, tras el saqueo de Duarte, sigue pospuesto. Cien días son pocos para ofrecer resultados concretos, sin embargo mandan tendencia, ojalá no se mantenga durante su periodo de cinco años, no ha sido la mejor experiencia al inicio de un gobierno.

Yo sólo invité a que hicieran uso de su derecho a manifestarse, dijo la diputada y presidenta del Congreso, Blanca Gámez, señalada en un documento de la Policía Federal como instigadora de los saqueos contra el gasolinazo. Y agregó: lamentablemente manifestarse y apoyar las manifestaciones como medio pacífico, para cambiar el rumbo del país en beneficio de la ciudadanía, es mal visto”. No, diputada, convocar a la manifestación es obligación, instar al bloqueo de carreteras e instalaciones petroleras en perjuicio de millones de chihuahuenses es otra cosa. Hay que distinguir.

En todo caso la diputada se apresuró aclarando su postura, antes de que el delegado de gobernación en la entidad declarara que el documento que implicaban era apócrifo. Blanca se fue de bruces, nada más pidió que se manifestaran bloqueando carreteras e instalaciones de Pemex, pero nada más.

Por cierto, en México ninguna autoridad negó la autenticidad de ese documento, en el que además de Blanca involucra a personajes de la calaña de Fernández Noroña, un senador morenista y el mismo López Obrador, equipo en el que esta vez debutó el edil de Parral, Alfredo Lozoya, entre otros lideres regionales.

Tamaña sinrazón negarse a reconocer el enorme daño que causó a Chihuahua esa negra jornada de arrebatos y bloqueos contra el ciudadano. Pregunte a los que tardaron horas en fila para cargar gasolina; hablen con los empresarios.

El hartazgo social, en cuyo origen se encuentran las manifestaciones contra el gasolinazo, se explica por la corrupta y enriquecida clase política del país, observada por un pueblo que en su enorme mayoría tiene dificultades para satisfacer sus necesidades más apremiantes.

El lunes del Pacto por la Estabilidad Económica, el dirigente de la mayor central obrera del país, Carlos Aceves del Olmo, mostró un reloj al que conocedores identificaron como un “Patek Philippe”, exclusiva marca que va de los mil a los cincuenta mil euros.

Al de Aceves lo tasaron en redes sobre los 480 mil pesos. ¿Qué alcanza con esa cantidad? El líder cetemista podría comprar 30 mil litros de gasolina Magna, volumen suficiente para cubrir durante todo el año la demanda de 18 trabajadores, a razón de 30 litros por semana, o pagar el salario mínimo de 17 obreros durante un año.

Esas son las asimetrías entre la obesa y corrupta clase gobernante y el pueblo que representan. Pueden firmar mil pactos y quinientos manifiestos de “nunca más otro gasolinazo” pero mientras se conduzcan con excesos y alienten corrupción e impunidad, jamás obtendrán reconocimiento popular.

Vaya con el gorrón de Aceves, nunca en su vida ha trabajado y con relojes de medio millón. ¿Y tú, qué horas traes, colega?

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