• Miércoles 24 Mayo 2017
  • 19:19:33
  • Tipo de Cambio $18.70 - $18.73
  • 34°C - 93°F
  1. Miércoles 24 Mayo 2017
  2. 19:19:33
  3. Tipo de Cambio $18.70 - $18.73
  4. 34°C - 93°F

Opinion

El agua y Trump

Teporaca Romero del Hierro | Domingo 19 Marzo 2017 | 01:01 hrs
''“Una descompostura de las relaciones entre Estados Unidos y México podría poner en peligro los tratados, poner más tensión en los abastos de agua y detonar condiciones de escasez con un impacto devastador sobre empleos y economía…La búsqueda de un muro fronterizo incrementaría las complicaciones''.

Ryan Richards

El insulto constante y la política de la sin razón emprendida por Donald Trump contra México encendió la mecha del patriotismo nacional, lo que nadie había logrado, motivó a una gran alianza donde convergen académicos, empresarios, políticos, activistas, artistas, deportistas, periodistas, campesinos, estudiantes, población en general, de todos los credos e ideologías, en un solo grito, exigen al gobierno mexicano defender con gallardia la soberania nacional, respeto para nuestros connacionales deportados, para los mexicanos que siguen viviendo en suelo norteamericano y para los que vivimos aquí en México.

Trump, podría poner en peligro el abastecimiento de agua en el oeste del país, por su “enfoque imprudente” hacia las relaciones con México, advirtió un estudio del Centro para el Progreso Estadounidense (CAP). Este centro de orientación progresista ubicado en Washington, reveló que los derechos al agua del río Colorado están determinados por el tratado de 1944 que expira a finales de 2017 y que la administración de Trump deberá negociar con México.

Ryan Richards, autor del estudio comentó: “Una descompostura de las relaciones entre Estados Unidos y México podría poner en peligro los tratados, poner más tensión en los abastos de agua y detonar condiciones de escasez con un impacto devastador sobre empleos y economía…La búsqueda de un muro fronterizo incrementaría las complicaciones”.

Actualmente el Senado de la Rpública revisa el “Tratado de Distribución de las Aguas Internacionales de los Ríos Colorado y Bravo”, signado el 3 de febrero de 1944, como representantes de México Francisco Castillo Nájera, embajador en EU y Rafael Fernández Mac Gregor, titular de la Comisión Internacional de Límites en México, Rafael Fernández Mac Gregor; por parte del gobierno norteamericano firmaron Cordell Hull, secretario de Estado de los EU, George S. Messersmith, embajador en México, y Lawrence M. Lawson, titular de la Comisión Internacional de Límites de ese país, quienes percibieron condiciones ventajosas en el uso del agua propiedad de los mexicanos, es un acuerdo ventajoso.

El Tratado establece la administración conjunta de los afluentes del Colorado, desde Tijuana, y del río Bravo, desde Fort Quitman, Texas, hasta el Golfo de México. El país por décadas ha pagado agua a Estados Unidos sin recibir nada a cambio.

En entrevista con el diario nacional Reporte Índigo, Federico Mancera Valencia, doctor en temas del agua del Centro de Investigación y Docencia (CID) del estado de Chihuahua, que el Tratado es ventajoso para EUA, quien argumenta sequías para sacar la mejor parte del acuerdo. En los últimos 50 años, el argumento del gobierno norteamericano, que refiere bajos volúmenes de captación en los escurrimientos de los afluentes alimentadores de los ríos Bravo y Colorado establecidos en el tratado ha sido constante, aún y cuando saben que esos ríos alimentadores no aportaban gran cantidad de agua a los dos ríos fronterizos.

El tratado sobre la administración conjunta de los ríos Colorado y Bravo es la base legal sobre las que el gobierno de EU ha mantenido, desde 1944 una política de sumisión al gobierno de México, al exigirle compensaciones de agua por la falta de lluvia en los desiertos de Arizona, Nuevo México y Texas, donde las precipitaciones pluviales nunca se han registrado en la forma en que fueron consideradas al momento de la firma del Tratado.

Urge replantear el uso del agua de los dos principales ríos de la frontera norte, a fin de evitar un colapso en las actividades agrícolas y urbanas de la zona norte de México.

El Tratado de aguas entre México y Estados Unidos, hoy convertido en un contrato, donde por periodos de cinco años las dos partes que conforman la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) revisan los volúmenes de lluvias que caen en ambos lados de las fronteras, para decidir el volumen de agua que debe ser aprovechado en cada país, ha dejado saldos negativos para México. La deuda de agua de México con Estados Unidos se ha incrementado gradualmente desde 1992, luego de reconocer las dos partes del CILA que durante el quinquenio 1992-1997, los escurrimientos en los ríos a los que tiene acceso Estados Unidos, dentro de su territorio, y que alimentan a los ríos Colorado y Bravo, no permitieron al gobierno de esa nación acceder a los volúmenes de agua acordados en el Tratado.

El balance de agua entre México y Estados Unidos, correspondiente al periodo 29, del quinquenio 2013-2017 se tendrá que revisar antes de octubre próximo. En los últimos cinco años, las sequías han afectado severamente a la zona sur de Estados Unidos y la zona norte de México, en esta revisión México por primera vez debe mantener la ventaja.

Expertos señalan que la falta de planeación del gobierno mexicano ha mantenido a nuestro país en desventaja, contrario al gobierno norteamericano que planeó el Tratado de Aguas con una visión a futuro, no fue por una relación de amistad con el gobierno de México, proyectó un programa de infraestructura hídrica a partir del uso del agua que se podría arrebatar a los mexicanos. Ejemplo de ello, Las Vegas, Nevada, goza de energía eléctrica a partir de represas que se alimentan con el agua que se reclama en deuda cada cinco años al gobierno de México.

La demanda de agua va en aumento en los estados fronterizos como Sonora, Chihuahua, Nuevo León y Tamaulipas, en donde el líquido es cada vez más escaso, pero es mayormente demandando por las actividades agrícolas, donde los productores no cuentan con un programa oficial para el cambio de cultivos agrícolas, que no solo disminuyan el consumo de agua, sino que permitan mejorar la captación del líquido en los mantos freático.

Chihuahua, estado désertico, con gravísimos problemas de sequía, por décadas ha exportado agua a los Estados Unidos por causa de un tratado leonino. La ciudada de Chihuahua, según proyecciones de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS), cuenta aproximadamente con 10 años con agua, debido a la baja recarga de los mantos acuíferos y la sobreexplotación de los mismos, uno de los casos visibilizados es lo que sucede en la comunidad rural del Sauz. México debe defender inteligentemente su dignidad, proteger su ecosistema, su agua, sus recursos naturales, su economía, buscar nuevos retos comerciales que den frescura y ventaja a los mexicanos, nos más abusos, ni tratados que solo beneficien a unos cuantos del lado mexicano. “Una gota de agua es más valiosa para un hombre sediento que un saco de oro”, empieza la batalla, el agua contra el muro. Sumemos voces por México.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






..

Estás utilizando AdBlocker D: Quizás te interese este artículo