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Opinion

Genio para los genio

Renata Chapa | Domingo 16 Julio 2017 | 01:13 hrs
Se buscan papás y maestros de “niños genio” (NG). También la pesquisa va para investigadores, académicos, pediatras, sicólogos y profesionales robustos en el tema. Cualquier aportación voluntaria de su parte es ayuda. Desde lo anecdótico hasta el dato duro.

Encomendada por la iniciativa de un particular para diseñar una propuesta educativa emergente que atienda a menores de edad “genio” y de bajos recursos económicos, en los primeros buceos encuentro un panorama aún en desventaja para México, pero con avances considerables en otros países, como son los Estados Unidos, Canadá, Corea y China.

La concepción que predomina al momento de determinar si un niño es genio es clásica: evaluar su puntaje de Coeficiente Intelectual o IQ, conforme al correspondiente examen que deberá aplicar un especialista realmente competente en el área.

No son pocos los sitios de Internet que refieren la abundante charlatanería en torno a la “genialidad”. La confusión y desinformación del tema es, desafortunadamente, también de largo historial. Las posturas comienzan a caldearse, por ejemplo, cuando unos abogan por un puntaje de IQ, el de 130 puntos, de frente al de 180 para ubicar a un individuo en el privilegiado rango de los genio. Algunos estudiosos más explican que las escalas para clasificar un resultado como “genial” deben variar, según el contexto geográfico del sustentante.  

Más analistas de los NG van más allá del examen del IQ. Defienden que no es posible depositar toda la confianza en sus escalas numéricas porque la inteligencia no sólo es una. Basados en la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner (1985), no desechan por completo el cálculo del IQ como referente para definir la genialidad de un individuo, pero sí defienden la aplicación de otros instrumentos de evaluación que permitan conocer la condición de, por ejemplo, la inteligencia musical, al igual que la lingüística, la lógico-matemática, la corporal-cinestésica, por mencionar algunas. Son conocidos los casos de admirables ejecutantes de ciertos instrumentos musicales a sus tres, cuatro o cinco años de edad, pero con resultados promedio o menores de lo esperado en otras de sus inteligencias, como pudieran ser la interpersonal o la naturalista.

En cuanto a las calificaciones que los niños obtienen en sus escuelas, las de excelencia no necesariamente revelan que el alumno es un genio. No son Ley en este sentido. Abundan los casos de genialidad incomprendida, canalizada de manera errónea. Los niños que por su genialidad manifiestan conductas catalogadas como sancionables al momento de sentirse incómodos en un sistema de educación tradicionalista, pueden expresar indiferencia sistemática o conductas desafiantes de frente al maestro y cualquier figura de autoridad paralela. Sus días de infierno constante suelen desencadenarles procesos depresivos que, con el tiempo, pueden derivar en el “Efecto Pigmalión”. El NG, harto de ser marginado, etiquetado de manera hiriente, opta por sublimar su potencial y seguir el canon social para evitar más molestias y adaptarse al medio.

Páginas web y “Facebooks” que evidencian un largo tranco avanzado en la ubicación, atención y empoderamiento de los NG son de sello extranjero. La manera en que presentan la información motiva el estudio con más detalle de un grupo de estudiantes que de igual manera viven en México, pero sin la infraestructura ni programas educativos adecuados a su perfil. Cuando los niños, además de la vulnerabilidad que su propia edad representa, pertenecen a una franja socioeconómica desfavorable, aparecen con insistencia las posibilidades de que su genialidad se pierda o sea utilizada para delinquir. Es a ellos a quienes estará dedicado el nuevo programa educativo que, por medio de un fuerte sistema de becas, pueda significar una mayor calidad de vida para ellos, sus familias, sus compañeros y para la comunidad donde viven.

De lo consultado hasta hoy, destacan dos sitios. El primero, el de la Asociación Nacional para los Niños Genio (“National Association for Gifted Children”) ubicada en Washington, DC (www.nagc.org/) en Estados Unidos. El segundo, el de la Sociedad “Mensa” en México dedicada a “reunir a personas con un Cociente Intelectual evaluado en el 2% superior de la población general (percentil 98). (Es) un Capítulo Provisional Nacional reconocido por “Mensa Internacional” que comprende a más de 110 mil miembros en 100 países” (http://www.mensa.org.mx/). Mensa aplica exámenes en línea y presenciales para calcular el IQ.

Bienvenida la retroalimentación y apoyos. Que aparezca de la lámpara de la educación internacional el genio para los genio nuestros. El compromiso firmado está.

@RenataChapa

[email protected]

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