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Opinion

Un fiasco, el anuncio de Corral en la CDMX

Editorial | Miércoles 13 Septiembre 2017 | 00:38 hrs
La infructuosa conferencia de prensa del gobernador Javier Corral, realizada ayer en la Ciudad de México, la cual fue anunciada con lujo de recursos para crear una sobre expectación entre los chihuahuenses, resultó todo un fiasco y su contenido un insulto a la inteligencia de los pobladores, quienes ya no digieren tales farsas mediáticas armadas por el gobierno estatal y su aparato de comunicación.

Según la versión de la Coordinación de Comunicación Social del Gobierno del Estado, el tan importante acto estaba programado a las “12:30 horas (13:30 horas, tiempo del centro).- Conferencia de Prensa en CDMX, para pronunciar un importante aviso con respecto a la Operación Justicia para Chihuahua, en la Representación del Gobierno de Chihuahua en la Ciudad de México, Calle Querétaro # 198, Colonia Roma Norte, Delegación Cuauhtémoc”. Hasta ese lugar llegaron decenas de periodistas que ansiaban llevarse “la de ocho” en sus primeras planas, noticieros o periódicos digitales. No hubo tal, fue simple y llanamente una pifia más. Corral repitió lo que ya había dicho meses antes, que solicitaría la extradición de César Horacio Duarte Jáquez, ya que pesan sobre él once órdenes de aprehensión giradas por diversos jueces.

El discurso del otrora elocuente orador fue fallido: luego de reiterar por enésima vez la presunta criminalidad de su antecesor, de soslayo arremetió contra el gobierno federal al poner en boca de ganso la acusación de que “hay voces” que consideran que Duarte goza de la protección del gobierno federal, para luego recular y decir que confía en la labor investigativa de la Procuraduría General de la República (PGR). En otras palabras: dicen que el gobierno federal lo encubre... pero dicen... yo no, soy incapaz, hay voces, yo no ¿qué creen?, confío en la justicia en México.

El trastabilleo discursivo, diametralmente opuesto a la seguridad que mostraba en la tribuna como parlamentario, era el signo de la inseguridad que le hace aferrarse a la figura de César Duarte como la única causa de su fracaso administrativo; un César Duarte que se le ha escapado y puesto fuera de su alcance.

La supuesta solicitud de extradición, que como detallaremos más adelante no tiene facultades para hacerla el gobierno estatal, sino solamente la PGR; la fundó en aseveraciones gratuitas como el dicho de que Duarte goza de un proceso migratorio pendiente, que está en El Paso, Texas, o que el gobierno norteamericano lo tiene localizado. No existe ninguna evidencia de eso y si acaso la tuvera Corral y no la exhibe, es como si no la tuviera; no pasan de ser meras especulaciones. También hay quien asegura que ya está en Europa y tampoco se puede creer esa versión, como tampoco la que dice Corral.

Hasta aquí, su discurso en la capital del país nuevamente fue vano, insustancial, especulativo y tocó los linderos de la demagogia, muy similar al mensaje machacador de su campaña cuando le dio a los electores un camelo con la promesa de que metería a la cárcel a César Duarte. No extrañe el término “camelo”, es lo más preciso para describir lo que hizo Corral cuando buscaba ser gobernador: el diccionario dice que camelo es “cosa, en especial palabras, que se hace para engañar o burlarse, parece buena o verdad pero no lo es”.

Además de que todo lo que dijo fue repetitivo, la argumentación toral no tenía ningún sustento. Legalmente la detención de Duarte está en manos de Interpol, con dos fichas emitidas por ese organismo internacional; la extradición no puede darse, porque no hay materia para hacerlo, la materia de la extradición es el detenido y hasta al momento no lo hay. Decir que se solicita la detención con fines de extradición es una obviedad y para eso no era necesario que el gobierno del estado acudiera a la PGR en la Ciudad de México.

Decir que Corral fue a “formalizar la extradición”, o “solicitar la extradición” son afirmaciones equívocas. En todo caso lo que podría decirse es que fue a pedirle de nuevo a la PGR que insista ante los órganos internacionales para que incrementen la búsqueda del prófugo y lo detengan y cuando eso ocurra que la PGR y la Secretaría de Relaciones Exteriores soliciten la extradición. Pero eso es algo que ya había hecho. El que lo haga nuevamente responde a la coyuntura del próximo informe de su primer año de gobierno. Tiempos traen tiempos y Corral está contrarreloj para que Duarte sea detenido o en su defecto no tenga algo sustancial que dé satisfacción a las expectativas de sus electores.

En su empeño casi angustioso, Corral no admite consejos, no escucha sugerencias. Si alguien le hubiera advertido que su conferencia de prensa de ayer lo convertiría en el hazmerreir y la comidilla de sus adversarios y detractores y tal vez el objeto de las risas reprimidas de los propios, él no lo habría escuchado.

Toda proporción guardada, no sería una exageración decir que su autoritarismo se encamina por los derroteros del mismísimo Donald Trump; más le vale no emularlo, podría terminar mal ante sus gobernados, como aquél. Aunque si lo imitara por su capacidad económica y financiera, otro sería el estado de Chihuahua.

Es significativo que para este intento de desplante mediático, criticado y ridiculizado hasta el cansancio en la redes sociales con expresiones como que “la famosa bomba informativa que anunció no llegó ni a bomba yucateca”, fuera programado para realizarlo en la Ciudad de México; eso fue porque en Chihuahua, la prensa y los ciudadanos ya lo conocen y no le creen ni le hacen comparsa, salvo los incondicionales, que también los tiene, como dice Corral que los tenía su antecesor. Porque no hay duda de que hay medios que en últimas fechas, semanas o meses, empiezan a enaltecer la figura de Corral de forma acrítica y los hay que incluso se han convertido en críticos de los críticos de Corral, con el mensaje tácito de que no hay que criticarlo, actitud por demás perjudicial para el desarrollo democrático.

Pero evadir la plaza local para irse a los reflectores nacionales no es una práctica que sorprenda, ha sido una tendencia ordinaria de Javier Corral, sólo que en esta ocasión el contenido de lo dicho fue por demás banal y decepcionante, porque el mentado “anuncio” no anunció algo nuevo.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






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