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Opinion

Desigualdad

Teporaca Romero del Hierro | Domingo 12 Noviembre 2017 | 00:06 hrs
"Hoy el empoderamiento económico de las mujeres cobra más importancia que nunca si el objetivo de la región es erigir economías más prósperas, resilientes y con mayor igualdad de género".

Luzia Carvalho

En México, la igualdad de género sigue siendo una asignatura pendiente, debido a la concepción machista de la mayoría de sus gobernantes, políticos, administradores de justicia, servidores públicos, medios de comunicación, empresarios, directivos y maestros de instituciones educativas, profesionistas y sociedad en general. La reproducción de estereotipos sociales, la exclusión y la discriminación ponen de manifiesto la enorme brecha de desigualdad entre hombres y mujeres en lo público y lo privado, muchos dirán que estas líneas son de victimización, otros que el tema de mujeres es irrelevante y aburrido, insistimos porque las notas, imágenes y trabajos de investigación periodística sobre violencia de género circulan diariamente por los periódicos y digitales nacionales, basta leer la última editorial, publicada por la redacción del diario El Universal, llamada “La Deuda de las Mujeres”.

La cual con cifras pone en evidencia el maltrato contra las mujeres, particularmete en materia educativa, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016, las mujeres representan el 51.4%, poco más de la mitad de la población; de las cuales, más de dos millones y medio de estudiantes de 15 años o más se les ha dicho que deberían renunciar a sus estudios, afirmación inadmisible; las mujeres en edad de trabajar, de 20 a 59 años, son cerca de una tercera parte de la Población Económicamente Activa (PEA); de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2015, el 29% de los hogares son encabezados por una mujer.

Limitar el potencial de la mujer es paralizar a la mitad de la población, parte fundamental del sector productivo, en tiempos de competencia y globalización se requiere la profesionalización y capacitación continua, para que juntos hombres y mujeres puedan desarrollar lo mejor de sus capacidades, de empoderar a las mujeres viviríamos en otro México.

Otros datos de la encuesta revelan que, en los últimos 6 años, hasta 2016, han sido asesinadas 18 mil 49 mujeres en México, equivale a 8.2 mujeres asesinadas por día, cada 4 hoas una mujer pierde la vida. A pesar de estas cifras, organizaciones de la sociedad civil denuncian que menos del 20% de los homicidios de mujeres son catalogados como feminicidios, las circunstancias por las que un homicidio tendría que categorizarse como feminicidio son cuando la mujer presenta signos de violencia sexual, existen antecedentes de violencia en su entorno social, existe o haya existido una relación afectiva con su agresor, haya señales de que la víctima fue incomunicada, incluso si el cuerpo de la víctima fue encontrado en un lugar público.

Los feminicidios no son la única muestra de violencia contra las mujeres, hasta julio de 2017 se tiene el registro de 7,520 delitos sexuales (violaciones) ocurridos a nivel nacional, de acuerdo con estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. En 2016 fueron 12 mil 944 violaciones y en 2015 alcanzaron las 24,540 violaciones a nivel nacional. Las entidades más violentas par alas mujeres son: Edomex, registra el mayor número de mujeres asesinadas a nivel nacional, de 2010 a 2016, se han cometido 2,686 homicidios en contra de ellas, el delito de violación ocupa el primer lugar a nivel nacional con 4, 843 registros. En esta entidad, ya se activó la Alerta de Violencia de Género en la que se destinan fondos para prevenir y erradicar el contexto de agresiones, sin embargo, las muertes continúan. Ecatepec de Morelos, es el municipio más peligroso del país.

Chihuahua, es la segunda entidad más peligrosa para las mujeres, a pesar de esta situación la entidad no cuenta con una emisión de Alerta contra la Violencia de Género. De 2010 a 2016 murieron 1,910 mujeres y se tiene un registro de 2,389 violaciones en los últimos dos años, hasta lo que va de 2017, ocupa el segundo lugar en incidencia. Le siguen Guerrero, CdMex, Jalisco, Nuevo León, Oaxaca, Sinaloa, Puebla, Chiapas.

Las cifras y los hechos no mienten, las mujeres enfrentan la desigualdad de oportunidades, el pago de salarios desiguales por desempeñar las mismas tareas que los hombres, la falta de reconocimiento en las labores domésticas, la desvalorización femenina, reciben maltrato físico, psicológico, económico y sexual, la falta de políticas públicas integrales que fomenten la inclusión y el empoderamiento y la falta de justicia con perspectiva de género, fomentan la misoginia, la impunidad, la inseguridad y las violencias contra las mujeres y sus hijos.

El informe "El Progreso de las mujeres en América Latina y el Caribe 2017. Transformar las economías para realizar los derechos", presentado por ONU-Mujeres, revela que la igualdad de género, sigue siendo una asignatura pendiente en América Latina, pese al crecimiento económico y a los avances sociales que han registrado América Latina y el Caribe en los últimos 25 años.

Autores del informe hacen un diagnóstico sobre la situación en los últimos veinticinco años, formulan propuestas para reducir las brechas de desigualdad no solo entre hombres y mujeres, sino entre las mismas mujeres, en una región donde las profundas desigualdades socioeconómicas se agudizan con algunas dinámicas familiares y con patrones patriarcales y violentos.

Según la directora de ONU-Mujeres, la brasileña Luzia Carvalho señala que "Hoy el empoderamiento económico de las mujeres cobra más importancia que nunca si el objetivo de la región es erigir economías más prósperas, resilientes y con mayor igualdad de género". Alude que hay tres categorías de empoderamiento: 1. Según su dicho, “la peor, la que se denomina los pisos pegajosos", aquí están atrapadas las mujeres que han sido madres jóvenes, con bajo nivel de educación y alta carga de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados. 2. La intermedia, la llamaa "escaleras rotas", tiene niveles intermedios de empoderamiento económico, sus ingresos son inestables y tienen dificultad para conciliar empleo y trabajo doméstico y cuidados; 3. La categoría más alta, los "techos de cristal", tienen altos niveles de empoderamiento económico y de inserción laboral, pero las mujeres enfrentan discriminación, segregación ocupacional y brechas salariales.

Urge impulsar políticas públicas integrales que erradiquen de fondo la desigualdad de género, no más políticas de reflector, que cachen votos, como diría la ministra Secretaria General de Gobierno de Chile, Paula Narváez, "Esto es un sistema y cada ficha que movamos, si la movemos con visión y enfoque de género, logramos avanzar en la equidad. Ningún sistema por sí solo lo logra, son todas las piezas juntas las que van avanzando". La misoginia la fomentamos todos, hombres y mujeres, producto de patrones y conductas culturales arcaicas. Por una sociedad igualitaria y de respeto, Sumemos Voces.

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