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Opinion

Leo, luego sepo

Rafael Soto Baylón | Lunes 01 Enero 2018 | 00:15 hrs
El comunismo no es ya el enemigo principal de la democracia liberal –de la libertad-, sino el populismo” escribe Mario Vargas Llosa en su prólogo de “El Estallido del Populismo”, texto coordinado por Álvaro Vargas Llosa (Editorial Planeta, Barcelona, 2017).

Es más que un libro, es un manual para ejercer un voto pensado, razonado, sensato, en las elecciones presidenciales de 2018. Yo lo encargaría como lectura obligatoria.

El populismo, sostienen los articulistas, no es una ideología sino una epidemia viral que ataca por igual a países desarrollados y atrasados y se despliega tanto en la derecha como en la izquierda.

Así, las figuras de Trump, López Obrador, los hermanos Castro, Evo Morales, Lula, Chávez y Maduro, los Kirchner, Correa, Bachelet, Ortega son objetivamente analizadas por su desempeño en sus respectivos países: Estados Unidos, México, Cuba, Bolivia, Brasil, Venezuela, Argentina, Ecuador, Chile y Nicaragua. Pero este mal social no alcanza solo a América sino invadió ya al Viejo Continente particularmente a España, a Gran Bretaña y en general a la Europa Occidental.

Pero si se quiere atacar y en su caso prevenir los daños que provoca el populismo, es necesario identificarlo plenamente. Los autores –cada uno desde su propia perspectiva- aportan los elementos necesarios para definirlo, clasificarlo, identificarlo y personalizarlo. En el caso norteamericano es –entre otros elementos- el proteccionismo y el nativismo. En Cuba es la revolución de 1959. En Venezuela es la república bolivariana. En Brasil el manejo económico irresponsable y así se repiten condiciones en otras naciones y se agregan las más increíbles aportaciones inimaginables dignas de una novela surrealista. Los regímenes populistas tienen un común denominador: toleran la corrupción a la cual juraron combatir si es por el bien de la patria.

Algunos políticos populistas llegaron al poder por medio de la revolución (la cubana y la nicaragüense) otros lo han hecho por la vía democrática. Y esto es lo verdaderamente alarmante porque la utilizan para llegar al mando y la manosean para ejercer por siempre y para siempre la autoridad como si se tratase de un designio divino que les obliga a convencer por las buenas o por las malas a los enemigos de la sociedad, de la revolución, del desarrollo y en específico de a quien siempre recurren, a la –supuesta- voz del pueblo.

Si bien no  es difícil para un político mesiánico alcanzar el poder si es muy complicado para los ciudadanos hacer que se vayan. Llegaron para quedarse, si los dejan. Es mejor prevenir que lamentar, podría ser el epílogo de este tratado.

Son los autores de este documento Enrique Krauze, Yoani Sánchez, Carlos Alberto Montaner, Sergio Ramírez, Fernando Luis Schüler, María Corina Machado, Gerardo Bongiovanni, Gabriela Calderón,  Plinio Apuleyo Mendoza, Juan Claudio Lechín, Roberto Ampuero, Cristián Larrpulet V., Cayetana Álvarez de Toledo, Lorenzo Bernaldo de Quirós y Mauricio Rojas.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






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