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Opinion

PGR debe llamar a Maclovio

| Viernes 02 Febrero 2018 | 00:53 hrs

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Silencio cómplice de Corral

Tarde pero reacciona el PRI

Anaya monta en la caravana

I
nadmisibles las amenazas de Maclovio Murillo, asesor jurídico del gobierno estatal y autor intelectual de la estrategia en los maxijuicios, contra los periodistas críticos al régimen encabezado por Corral. Sus excesos y bravuconadas sólo pueden entenderse en un gobierno de corte dictatorial.

Deje usted que “pendejee” a un compañero de gabinete, como lo hizo con César Jáuregui, secretario general de gobierno, eso sólo describe su prepotencia llevada incluso contra los suyos, que lo arreglen entre ellos. Lo relevante es el tono y el lenguaje con que habla del gremio periodístico, amenazando con que si por él fuese ya los habrá “chingado”.

¿Tanto así, se ufana de que si lo sueltan como a perro guardián destroza a los periodistas incómodos? Muy sobrado y absoluto el señor. En gobierno tienen un problema enorme con la muerte de Miroslava, cuyo asesinato sigue sin resolverse y todavía amenazan con “chingar” a otros comunicadores. Midan sus palabras, así estén dominados por efectos etílicos, hay consecuencias o debería haberlas si estuviésemos en una democracia.

Esa es una amenaza que debe ser tomada con la mayor seriedad, parte de un encumbrado funcionario gubernamental; la pronuncia quien depende directamente del gobernador, nada menos el asesor del Estado para administrar justicia. No es cualquier abogado ni cualquier funcionario, es el actor principal en el tema central del presente gobierno.

Con cinismo y sinvergüenza Maclovio Murillo dice que “no dijo lo que dijo”, apelando al argumento de los cobardes: negar lo que resulta obvio. ¿Falsificaron su voz y su imagen, como declaró intentando desmentir la grabación que lo inculpa? Muy sencillo, sométase voluntariamente a un peritaje fonético, no esperará que le crean sólo porque lo dice.

Mientras no demuestre que la grabación es falsa, el gobernador Corral tiene la obligación legal, política y moral de tomar posición con relación a las amenazas de su funcionario, de otra forma su silencio sería cómplice. Y eso es muy delicado, dado que tácitamente estaría avalando las amenazas de un alto funcionario de su gabinete.

El caso de Maclovio da para lo que sea, por ejemplo, es válido inferir que si de esa manera amenaza por teléfono a los comunicadores incómodos al régimen, nada le impide ordenar o acatar órdenes para torturar a los detenidos por el caso de César Duarte, como se sospecha sucedió con Javier Garfio, Ricardo Yáñez, Gerardo Villegas, Antonio Tarín y especialmente Alejandro Gutiérrez, primero en presentar denuncia formal ante la PGR por esa causa.

Las sospechas públicas de tortura surgieron antes de que liberaran a Javier Garfio, se comentaron mucho en el gremio de la litis y la chicana. Algo de fondo podría existir o de lo contrario por qué motivo Javier Corral ofreció a Navarrete Prida cambiarlo de penal si la PGR renunciaba a investigar el caso de tortura.

Desde luego que ahí hay “indicios” de tortura, como dijo el secretario de gobernación y con las amenazas de Maclovio Murillo aumentan las sospechas. Obligada una reacción de Corral.

Tarde pero al fin reaccionó el CEN del PRI contra el gobernador rebelde y ayer presentaron una demanda ante la Fepade, acusando a Corral de peculado electoral por disponer de recursos públicos en una campaña mediática contra el PRI.

Desde luego que Corral y los intelectuales en su entorno aprovechan la caravana con fines de promoción electoral para la causa del Frente, tras las dos exigencias públicas –extradición y cumplimiento de convenios con Hacienda- subyace la intención de incidir en las campañas electorales a favor de sus intereses políticos.

Esa oculta intención nadie fuera o dentro del PAN o del Nuevo Amanecer se atreve a negarla en privado, al contrario lo festejan como si fuese su gran causa, su aporte a las campañas del PAN.

Sin embargo en el fondo prevalece una razón que le asiste al mandatario rebelde y consiste en el hecho inocultable de que Hacienda no ha restituido a Chihuahua los 780 millones pactados para el saneamiento financiero y que César Duarte sigue gozando de libertad.

Esas exigencias están bien justificadas y el gobierno de Peña ha sido omiso en atenderlas, pero es un exceso y una perversidad intentar resolverlas pisoteando las leyes. El saqueo no se resuelve con un rosario de ilegalidades o abusos de poder, así piensen que sus fines son nobles.

El punto radica, precisamente, en politizar con fines electorales la justicia. Y por si hubiera dudas de los segundos objetivos del gobernador andante ayer Ricardo Anaya, candidato a presidente por el Frente, acabó de batir la caravana intentando aprovecharla para sus fines proselitistas.

Como daba la impresión que el activismo de Corral rebasó incluso a su candidato presidencial, Anaya optó por montarse sobre la ola de la caravana, momento en el cual eliminó toda duda sobre las verdaderas intenciones del movimiento; desprestigiar al PRI para que el candidato del Frente se coloque como finalista ante López Obrador.

Tampoco el gobernador se cansa de formular declaraciones electorales. La más reiterativa, razón por la cual el CEN del PRI se decidió a presentar la demanda ante la Fepade, es que no quiere por ningún motivo que José Antonio Meade, candidato del PRI, gane las elecciones. Los hechos ahí están, sólo un ciego o un perverso podría negarlos. Son demasiado obvios.

Sean sinceros, eso es una franca contracampaña para golpear al PRI y de pasada posicionar a Corral como el nuevo gran opositor del sistema, el próximo López Obrador. Desde luego que comete un peculado electoral y si encima –como se dijo ayer- Anaya acudió al informe del gobernador pues no harían más que refrendar lo actuado.

Esta columna fue escrita antes del informe, pero si Anaya se apersonó en el Centro de Convenciones, sólo faltaría que lance mesas y sillas contra el adversario, esperando que el árbitro avale su conducta y hasta les aplauda.

Estiran demasiado la liga, quizás pensando en la debilidad del gobierno de Peña. Pero en la búsqueda del poder como en la guerra y el amor, todo se vale y más si los dejan sueltos sin que nadie los reprenda.

Gps@diarioch.com.mx

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