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Opinion

Elección de jueces

Jesús Flores Durán | Martes 13 Febrero 2018 | 00:23 hrs
En estos días asumirán la elevada responsabilidad de seleccionar a un buen número de Jueces y Juezas que formarán parte del H. Tribunal Superior de Justicia del Estado, labor en la que se debe garantizar que  quienes se elijan, sean los mejores perfiles, ajenos a recomendaciones, componendas y compromisos.

El primer requisito que debe cumplirse es que quienes se elijan, sean buenas personas; una mala persona no puede ser un buen profesionista o un buen Juez, aún y cuando sea inteligente, con preparación abundante, con títulos, diplomados y doctorados.

El reto es encontrar la fórmula que indique sin temor a equivocarse, quién es una buena persona, algo más allá de lo subjetivo, superior a los estudios psicológicos de gabinete. Se tiene que tener la imaginación y creatividad necesaria para saber objetivamente que quien se propone es una buena persona.

En extensión de lo anterior, dichas personas deben contar, o por lo menos tener la voluntad de ejercitar  las llamadas virtudes cardinales; la primera, consistente en decidir correctamente, tomar decisiones buenas, y anticiparse a lo que vendrá una vez tomada la decisión; decidir de acuerdo a lo que es mejor.

La segunda es decidir de acuerdo a la justicia como fin supremo del derecho; como enunciado de armonía, de equidad, de proporcionalidad, como una forma de vida, como la constante y perpetua voluntad de dar a cada quien lo que le corresponde, según Ulpiano.

La tercera, es obrar con fortaleza; ésta no consiste en la temeridad, sino en vencer el temor, consiste en saberse débil y vulnerable, y a pesar de ello se toma la decisión que corresponda, la decisión correcta a sabiendas del riesgo que se corre, a sabiendas de que se puede sufrir un mal o un daño.

La cuarta es la templanza, que consiste en moderar los apetitos sujetándolos a la razón, de moda hoy en día el consumismo, el afán por el dinero, los excesos, la embriaguez, etc.

Mención aparte merecen los principios rectores que mueven a la impartición de justicia y que deben tener presentes sus operadores; estos son la independencia, la imparcialidad, la objetividad, el profesionalismo y la honradez., términos que defienden y conocen muy bien los integrantes del H. Consejo de la Judicatura del Estado.

Concluyo parafraseando a Don Quijote: Si la vara de la justicia se dobla, no ha de ser por el peso de la dádiva, sino por el de la misericordia.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






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