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Opinion

El mexicano nuevo

Sergio Alberto Campos Chacón | Domingo 15 Abril 2018 | 18:59 hrs
Ya transcurrieron quince días de campaña de los candidatos a la presidencia de la República, y contra lo esperado, los contenidos y propuestas no varían, son comunes.

Combatir la corrupción, la violencia, la impunidad, que las instituciones se aboquen al cumplimiento de la ley; que los buenos somos nosotros; que ellos son los malos e ineficientes, etc.

Cada una de las tres coaliciones padece sus propias contradicciones históricas, ideológicas y dudas colectivas, por los resultados administrativos del PRI y PAN en los últimos 18 años que tuvieron a su cargo la administración pública federal sin resolver la inseguridad, corrupción e impunidad, hoy agudizadas. México es uno de los países más corruptos del mundo.

MORENA y partidos coaligados, por antisistema, conserva el adelanto preferencial de las personas encuestadas. En entrevista especial, Javier Sicilia (Proceso 2161) saluda la propuesta de Andrés Manuel López Obrador para un diálogo nacional, pero, dice, que no sabe qué va a hacer con eso si no hay unidad nacional, “si son sólo fragmentos del pueblo los que lo respaldan”.

La realidad ata a las tres coaliciones. José Antonio Meade, candidato del PRI-PANAL-PVEM, no avanza por indeciso en liberarse del entorno PRI-PAN del que proviene, aceptar las adversidades, lanzarse a campo abierto contra el monstruo, descarnar las irregularidades y asumir compromisos creíbles.

Ricardo Anaya, del PAN-PRD-MC, parece que ya quedó neutralizado por el gobierno federal y la PGR por el escándalo de la bodega en Querétaro en el que le imputaron lavado de dinero, y convinieron un arreglo al problema. Ese acuerdo cupular supone tanto acortar el paso en su campaña, y tener magros resultados electorales el 1 de julio.

El poder se ejerce de muchas maneras, presiones, conversaciones con liderazgos de poderosos grupos para convencer, directamente o por medio de mensajes, influencias psico sociales y otras, para que apoyen a orientar el voto.

Andrés Manuel López Obrador oscila en una practicidad cuestionada, en los linderos de los riegos de lograr o alejar sufragios de las franjas sociales y financieras. Encauza el fastidio colectivo para, en conjunción de intereses comunes, solucionar los enormes problemas nacionales.

Un asunto de revisar los contratos celebrados entre gobierno federal y empresas petroleras extranjeras que, de suyo, significa admitir por López Obrador su permanencia en la exploración, extracción y comercialización del hidrocarburo, por ejemplo, y otro muy distinto y es lo que el pueblo espera: revertir las reformas al artículo 27 constitucional y retomar nuestra soberanía energética.

No veo criterios en ninguna de las tres coaliciones ni en los dos candidatos independientes, Margarita Zavala Gómez del Campo y Jaime Rodríguez Calderón, que sugieran moldear una nación y un mexicano nuevo, solidario real. No clarificar a la población que las causas de los problemas tan sabidos, me parece, vienen de un sistema adherido al régimen neoliberal occidental y/o capitalismo estadounidense, autoritario, impositivo, depredador y corruptor.

Los candidatos dicen que las relaciones con los Estados Unidos de América serán respetuosas y cordiales, y exigirán la consideración que México merece, como país soberano.

Esa postura se excluye en cuanto a compromiso de campaña, porque así lo establece la Constitución. Cumplir con los deberes constitucionales y las leyes no es mérito de ninguna especie, ya que la relación internacional debe ser igual para con todos los pueblos y naciones, que tienen el derecho de autodeterminarse y decidir su vida y forma de gobierno.

Tampoco han expresado la impropia concentración de facultades en el gobierno federal que antes competían a los Estados, que tienen a pique al sistema federal y a la nación. Recuérdese: primero nacen los Estados y después la federación, por el acuerdo de aquéllos.

¿Cómo impulsar económicamente al país cuando las empresas mexicanas son dependientes, receptoras y comercializadoras de patentes extranjeras? Las mexicanas requieren de fuerte, planeado y continuo apoyo efectivo, de los gobiernos federal, estatal y municipal para que produzcan con calidad, compitan en los mercados internacionales y retribuyan decorosamente a sus trabajadores, como lo hace la China Comunista. Así es el mundo moderno.

Ocioso decir que los problemas socioeconómicos de México ya están sobre diagnosticados por los expertos. Ya sabemos que los factores del denominador común de sus causas los ubican en el sistema neoliberal-capitalista: Yo, después yo y siempre yo; ustedes, masa popular, continúen viviendo en el temor a los demonios que nosotros les inventamos; trabajen para nosotros, para las clases económicas dominantes y políticas; sobrevivan o extínganse.

Entiendo que la cuesta es muy alta si el propósito fuere liberarse del neoliberalismo capitalista, pero si tal no es posible, no riñe con comprometerse y llevar a cabo integrar a todos los sectores hacia rumbos de bienestar colectivo lo más justo posible, para neutralizar, al menos, a los elocuentes y continuos avisos de mayor conflicto y desarticulación nacional, en el que todos pierden.

Cada región, cada estado en México tiene sus singularidades políticas y económicas, es pluri diverso y deben respetarse, de ahí el federalismo que, como sistema de gobierno, llevó en su momento a organizar y compartir el poder, no a concentrarlo como intentaron los colonialistas conservadores hasta la época de La Reforma en el siglo antepasado; sin embargo, dos siglos después lo han logrado.

De la mayoría de los senadores de la República observamos, contra los dictados históricos y constitucionales, que coparticiparon en diluir el federalismo, la autonomía de los Estados y los entregaron al control riguroso del gobierno central. Esa fue la orden del presidente de la República y obedecieron. Quedaría pendiente que el presidente respondiera si es cierto que recibió la misma orden de un poder extranjero, y cuál el propósito.

Contrarios a los requerimientos de su población, la totalidad de los gobernadores provenientes del PRI, aprovecharon la coyuntura del ascenso de Vicente Fox (PAN) a la presidencia de la República en el año 2000.

El gran cambio prometido por Fox no ocurrió, la corrupción continuó y expandió, igual que la impunidad y la violencia (incrementada con Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto); se agudizaron las contradicciones económicas y políticas, y los gobernadores del PRI y del PAN dominaron a plenitud sus territorios, muchos denunciados y procesados penalmente… por la presión social.     La dependencia científica y tecnológica del extranjero impacta negativamente en la concurrencia de los empresarios nacionales en los mercados locales e internacionales. En México es casi nula la investigación científica, diría que no existe; en ese tema el Estado deja sueltas a las Universidades, no les exige investigación efectiva y transformadora que incida en la evolución de los productores regionales; simulen.

Absurdo sería que los cinco candidatos no aludieran a la unidad nacional, en eliminar las barreras que impiden una justa distribución del Producto Interno Bruto, pero deben hacerlo en términos de eficacia, no retórico, incomprensible.

No mencionan los gérmenes del conflicto social regional violento, la pobreza y la desigualdad, de los feminicidios, desapariciones, desplazados; abstracciones discursivas que ocultan la exposición del riesgo de la población a sufrir secuestros, extorsiones, robos, ataques, violaciones.

El promedio de las encuestas dice que entre el 18% y 27% de ciudadanos encuestados con credencial de elector, aún no deciden por quién votarán. Tal vez se abstengan de no convencerse de la propuesta expresa, con posibilidades de realizarla y benéfica para toda la nación, o quizá aumente la cantidad de abstencionistas.

Cual fuere el nivel de abstencionismo, equivale a declinar implícitamente a favor del candidato que logre mayoría de votos, obtenidos bajo cualquier mecanismo.

Las opiniones de empresarios connotados influyen en la decisión de miles de electores, que, vacilantes, esperan directrices para ellos sensatas.

Que puede haber “fraude”, claro que sí; para eso las máquinas de la gran guerra se mueven despacio, toman posiciones, como también se sabe que en un determinado momento las clases dominantes y políticas conciliarán diferendos y dirán a quién entregarán la presidencia de la República, gubernaturas, senadurías, diputaciones, presidencias municipales y sindicaturas… como nos enseña la historia reciente.

La ingenuidad no funciona en política.  Así operan las conveniencias cuando la población es persuadida y no se organiza ni asume el rol presencial masivo que la oportunidad de la jornada electoral le proporciona, aparte de no identificarse con candidatos tan disímbolos que ve tan distantes a su situación personal, escala social y económica.

Pase lo que pase, afirman las mayorías, votarán por MORENA.  Que ya basta del desorden nacional, las mentiras, la simulación y ofensas acumuladas; a ver cómo soluciona López Obrador las cosas.

Las noticias falsas o tergiversadas transmitidas por las redes sociales, a favor o en contra son fuertes, agresivas.  Anuncian rencores vastos; corren por horas dirigidas al mayor público, quien, en sus comentarios refleja bajo análisis crítico sobre la veracidad del contenido de las notas, de la fuente que sea.

Este nivel básico sin criterio analítico opaca la visión popular de cómo y porqué suceden determinados acontecimientos, y su relación con otros fenómenos económicos y sociales. En tanto domine este modo de mirar el entorno, la masa nacional seguirá presa del sector que domina y la conduce a donde es deseado.

¿Los indígenas? No importan, sólo para la foto, que sigan discriminados.

¿Las mujeres que fallecen por abortos insalubres, clandestinos? No importan, que mueran, así estén en la Constitución Federal los derechos sexuales y reproductivos y el derecho de libertad de disposición de su cuerpo. Las que sobrevivan que las procesen penalmente por el delito de aborto, a menos que las iglesias den su visto bueno.

¿Los derechohabientes del IMSS y sus familias que en esos hospitales duermen en el suelo en cartones? No importan, el discurso es y será que todo va a ir bien.

¿Las niñas de las obreras que no tienen guarderías, quedan solas en sus casas y son violadas o asesinadas? No importan, los líderes sindicales disfrutan de sus privilegios y serán candidatos.

¿Las mujeres asesinadas? No importan, hay fiscalías especializadas que nada resuelven.

¿La corrupción y la impunidad? Que sigan. El Sistema Nacional Anticorrupción, con representación “ciudadana”, es mero escaparate.

¿Qué el derecho nacional y estatal son un mar de retruécanos? Claro, para que la los trámites y justicia sean tardados, lejanos, y se justifique la enorme burocracia.

¿Y las escuelas en las comunidades indígenas olvidadas? Que así sigan, es peligroso que aprendan y reclamen la eficacia a su derecho a la igualdad y no discriminación.

¿Equidad de género? Aparente; sólo para las mujeres que todo tienen (muchas con personal y singular esfuerzo) o forman parte de los círculos del poder económico, político o académico, no para las desposeídas; que las pobres no asciendan; voten por la utopía que sus propias congéneres mujeres “empoderadas” les niegan en los hechos.

¿Y los 53 millones de mexicanos pobres?

Fricciones de injusticia social que generan chispas.

scampch_@hotmail.com

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