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Opinion

Simulado desdén de Corral

| Jueves 12 Julio 2018 | 00:33 hrs

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Dentelladas por un espejismo

Sandoval... ¿operador moreno?

IMSS, sindicato gansteril

M
ientras el PAN vive su temporada de cuchillos largos, con los grupos confrontados por la dirigencia nacional, el gobernador Javier Corral simula una indiferencia que está muy lejos de sentir, con relación al destino de su partido. Su desdén es meditado. ¿Por qué aparentar pasividad cuando sobra interés? Dos especulaciones a manera de respuesta.

Corral fue el gobernador más leal a Ricardo Anaya en el último tramo de la campaña, cuando era evidente que su proyecto había perdido impulso y marchaba en retroceso. Al recomendar y promover la estrategia de “cárcel a Peña”, adoptada como recurso desesperado por el candidato presidencial del Frente, el gobernador tenía obligación de acompañarlo hasta morir con ella.

Además de acompañarlo y llevarlo ese tramo final sobre sus hombros, lo declaró purificado –al estilo de López Obrador- de sus pecados presentes y pasados, siendo que Anaya arrastraba un creciente desprestigio por el evidente lavado de dinero.

Hoy que Anaya está en desgracia política, imposible que su grupo conserve la dirigencia del PAN, Corral se retrae evitando que asocien su nombre al del gran perdedor, pues tampoco puede ponerlo como blanco de su diatriba, imposible si apenas semanas atrás lo absolvió.

La otra señal que manda con su paso de costado, es que no sabe de qué manera lidiar con un presidente poderoso al que, durante la campaña, desafió por gusto. ¿Mantiene la conducta crítica o tiende la mano? Es otra pregunta que ha tardado en responder.

Anaya está a centímetros de ser paria político, pues apostó a todo o nada y perdió; asociarse con él es un error estratégico; y López Obrador no es Peña Nieto, aparte de que va llegando al poder. ¿Qué hacer: tragarse el orgullo y firmar la paz, en lo que vuelven los tiempos electorales, o de plano declararse en rebeldía y que sobrevenga el diluvio?

Esa disyuntiva contradictoria paraliza al gobernador de Chihuahua. Es obvio que tras el descomunal fracaso de las urnas ha tenido dificultades para encontrar su lugar, hasta hoy. Pronto recobrará el aplomo, porque en política no hay nada peor que la indecisión y esa nunca ha sido la salida de Corral. En la próxima reunión de gobernadores enviará señales.

En el PRI pelean a dentelladas, puntapiés y jalones de pelo hasta el deschonge por un espejismo, una ilusión, la añoranza de lo que pudo ser y no fue. Sus mayores liderazgos están ocupados tironeando por la coordinación de una bancada legislativa de tres o cuatro diputados, a la que nadie toma en cuenta.

Omar Bazán está sentado, asido a la única viga en pie, en la presidencia del Comité Directivo Estatal y quiere quedarse con la coordinación de la famélica fracción parlamentaria. Defiende un fuerte en ruinas e intenta conquistar un castillo abandonado hasta por los fantasmas de la vieja nobleza.

Y Jesús Velázquez, único diputado del PRI que ganó su escaño por mayoría, lanza el desafío pretendiendo tomar el castillo de ilusión, asumiéndose como el caballero triunfador que levanta el estandarte, sin darse cuenta que pisotea el campo de batalla donde el resto de sus compañeros murieron abatidos.

No se ha visto más grande absurdo, es por lo que pelean hoy los priistas, un espejismo, ensimismados por el camión de tres ejes que los arroyó el uno de julio pasado y del cual no se han levantado para tomar las placas. Siguen tendidos en su derrota, negados a la nueva realidad del país.

México ya cambió, Morena es el “nuevo-viejo” PRI, el presidencialismo más extremo regresó a los Pinos con López Obrador, alimentado por décadas de hartazgo y fortalecido en liderazgos políticos del PRI que anticiparon su derrota y decidieron pasar al bando triunfador.

¿Piensan castigar, expulsar a los traidores? Hijitos, ellos están con Morena muertos de risa, esperando la primera oportunidad para regresar a la política activa, rindiendo tributo al nuevo y poderoso gran tlatoani. Sitúense.

Muestra de los nuevos tiempos. Ayer sus amigos vieron muy feliz a Jorge Esteban Sandoval, uno de los políticos chihuahuenses con mayores credenciales partidistas: presidente del CDE en tres estados; delegado en la mitad, cuatro veces diputado, funcionario federal y estatal.

Bien, cuentan que la razón de su felicidad es que Ricardo Monreal será coordinador de los senadores de Morena. ¿Y eso a qué va o viene? Jorge Esteban tiene una estrecha relación de amistad y compromiso político con el zacatecano. Dicen que son compadres, de los que no se niegan.

¿Será Jorge Esteban nuevo operador de Morena o más específicamente de Monreal? Como decía Artemio Iglesias: quién te dijo que no, o quién te dijo que sí. Lo que sea, tenga por cierto que no está con un pie en el equipo ganador, tiene los dos bien plantados.

Inadmisible lo que sucedió ayer con la planilla Roja, de Víctor Rivera, que pretende la secretaría general de la sección octava del Sindicato Nacional del Seguro Social. En qué mundo vivirán estos lidersuchos de quinta que se atreven a golpear y amenazar a reporteros, cuando los convocan a una conferencia de prensa.

Pues es lo que sucedió con estos sindicalistas gansteriles, incómodos porque –presumiblemente- el enfermero acusado de asesino y cuyo infame caso que está en todos los medios del país, formaba parte importante de la planilla encabezada por Rivera, la Roja.

En lugar de condenar a su compañero sospechoso de ser asesino serial, motivado por el dinero; y además acusado de vender plazas laborales, la emprenden contra el mensajero, es decir los medios que reseñaron el hecho, especialmente reporteros de El Diario de Chihuahua.

Si, como dicen, el enfermero acusado de asesino pertenece a la planilla roja, ¿es cómplice de quienes ayer amenazaron a los medios? ¿Con autoridad de quién vendía plazas? ¿De dónde consiguen dinero para pagar guaruras armados?

Otra vez, inadmisible esos desplantes amedrentadores; ojalá los trabajadores del Seguro Social tengan presente su conducta delictiva –las amenazas son un delito- al momento de la votación y las autoridades castiguen conforme a la ley las agresiones a compañeros.

Merecen un castigo ejemplar y de pasada que la investigación sea ampliada, para determinar si el tal Rivera o algunos de sus violentos integrantes de la planilla Roja, son cómplices del enfermero.

Gps@diarioch.com.mx

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