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Opinion

Mala educación y hambre padecen más de 10 mil towes/niñas y tiwí/niños indígenas en la Sierra Tarahumara

Gabriel Valencia Juárez | Viernes 10 Agosto 2018 | 00:34 hrs
Están asimilando lo peor de la sociedad mestiza/chabochi

De acuerdo a instituciones indigenistas asistencialistas y educativas como la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, el Departamento de Educación Indígena -SEECh y del Inegi-, más de 10 mil niños-towis y niñas-tewés y adolescentes indígenas de los municipios serranos del estado, sólo comen cuando acuden a los 130 albergues escolares CDI, y de la Comisión Estatal de los Pueblos Indígenas, Coepi.

El problema se agrava ante la falta de profesores que hablen lenguas autóctonas, lo que provoca desinterés y deserción entre los estudiantes indígenas “que llegan a secundaria sin saber leer ni escribir”, denuncias hechas en varias ocasiones. L@s niñ@s indígenas “no van a la escuela con la convicción de aprender, sino de tener comida y dónde dormir”, según denuncia de padres de familia, maestros y funcionario federales, quienes aceptan que el hambre y la desnutrición y el bajo nivel educativo en las comunidades indígenas de la Sierra Tarahumara de Chihuahua “son lastres ancestral, y uno de los retos inmediatos de los tres órdenes de gobierno: municipal, estatal y federal, que deben solucionar”.

La situación se agrava más en la cuestión educativa y nutricional, ya que en muchas comunidades serranas los indígenas consumen comida y bebidas chatarra/basura industrializada capitalista, dañinas a la salud de los infantes y adolescentes, por lo que los programas de la CDI y Coepi y otros como la llamada “Cruzada contra el Hambre”, que se aplican en la Sierra Tarahumara, no han atendido ni combatido con efectividad y conciencia social la desnutrición y la mala calidad educativa que debe atenderse con urgencia a los niños y jóvenes indígenas, para que no se pierdan sus culturas ni sus lenguas ancestrales .

En la Sierra no sólo padecen pobreza alimentaria, desnutrición y pobreza extrema, como comer tres veces al día, ya que carecen de lo suficiente para adquirir la canasta básica, sino una serie de fenómenos de descomposición social que están alterando sus usos y costumbres e incorporando lo peor de la sociedad mestiza/chabochi: violencia, delincuencia, alcoholismo y drogadicción entre los menores de edad y jóvenes, y aun cuando han implementado programas de rehabilitación por los tres niveles de gobierno, no han sido efectivos; por el contrario, van en aumento, toda vez que no se combaten de raíz estos conflictos.  

Además del hambre y desnutrición que logran aminorar en los albergues oficiales, los más de 10 mil infantes indígenas de las cuatro etnias de Chihuahua, en algunos albergues, enfrentan graves dificultades para aprender porque “el grueso de los maestros que les dan clases no habla lenguas indígenas, cuando el DEI-SEECH los contrata como “maestros bilingües”. Grave el asunto. Ojalá que el próximo gobierno federal tome cartas en el asunto.

Esa es la triste realidad. L@s niñ@s indígenas no aprenden. La educación que reciben es precaria, muchos no saben leer ni escribir, ya que no hay comunicación entre el maestro y los alumnos indígenas porque los profesores “bilingües” no saben las lenguas originales. Los estudiantes serranos llegan al albergue o escuelas comunitarias y permanecen los cinco días hábiles por la comida, no tanto por estudiar como es el objetivo de las instituciones indigenistas, que sin dudarlo son nobles y humanistas; sólo hay que enderezarlas.

Estas son las causas principales del desinterés y deserción de los niñ@s y adolescentes rarámuris, pimas, guarojíos y tepehuanes por educarse correctamente; porque no entienden lo que les enseñan, toda vez que los maestros “bilingües” no pueden comunicarse en las clases, pues sólo hablan español y se presenta un bloqueo y retraso educativo, situación que en varias ocasiones se ha denunciado y planteado a los Servicios Educativos y no lo han solucionado, ya que no acuden a las comunidades serranas a supervisar y resolver los diversos problemas que en la actualidad existen. Los quieren solucionar desde el escritorio en Chihuahua capital. Está comprobado que está rebasada la capacidad de respuesta del Departamento de Educación Indígena, por lo cual existen muchos conflictos en las escuelas serranas, ejemplo: Tajírachi, municipio de Wachochi.

Pasan los años y gobiernos de los tres niveles van y vienen con las promesas demagógicas de “ahora sí” solucionar los múltiples problemas, que hasta “te firmo el compromiso ante notario público” como lo hizo el tele-presidente más corrupto y entreguista, Peña Nieto, quien ofreció “erradicar el hambre y la pobreza” en la Sierra Tarahumara durante su campaña electoral por Wachochi, el 1 de julio de 2012, que junto con el exgobernador más ladrón de Chihuahua, hoy prófugo de la justicia y escondido en EUA, César Duarte, palabrearon solucionar los problemas que sufren los “hermanos indígenas”, y en las comunidades siguen igual y peor aún: creciendo a causa de la corrupción imperante.

Varios gobernadores y dirigentes tradicionales indígenas de las cuatro etnias los han denunciado una y otra vez desde hace años, como el cantautor Martín “Makawi”/palom@ Chávez, quien sostiene su lucha en defensa de la cultura de los indígenas: “No somos pordioseros ni vendedores de chucherías; no parimos esclavos ni engendramos prostitutas para consumo diario. Somos los dueños y los guardianes de este territorio y casta de honor que por miles de años ha habitado estas tierras, nosotros no estamos exigiendo programas o dádivas, limosnas o regalos; pedimos respeto a los derechos constitucionales que tenemos”.

CASO TAJÍRACHI. En días pasados informó la secretaría del Ayuntamiento de Wachochi, Gisela Muñoz, que un grupo de padres de familia de Tajírachi acudió a ella para exponerle el problema de una “maestra problemática”, el cual tiene un año sin solución, y acordaron que las autoridades -sin especificar cuáles- acudirían al lugar; por otro lado, otra fracción de padres de familia se reunieron el domingo 5 de agosto y la comunidad en general con la presencia del Consejo Supremo de la Alta Tarahumara, donde se acordó solicitar una reunión a la brevedad posible con autoridades tradicionales, civiles, educativas y sindicales del SNTE-8, a fin de resolver el conflicto que se provocó en contra de la maestra bilingüe Esperanza Gardea Espino, “por injusticia en el resolutivo jurídico en el ramo educativo a cargo del DEI-SEECH”. La reunión tiene que realizarse en Tajírachi, no en Wachochi o en Chihuahua capital. Las autoridades citadas deben acudir al lugar de los problemas y escuche a la gente; no desde su cómoda “bola de cristal de especulaciones y chismes”.

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