Madres cuidadoras, amor que protege y educa

Keila Ramos / Regional | Martes 10 Mayo 2016 | 14:16

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Chihuahua.- Carla Vanesa Tarango Álvarez es una mamá como cualquier otra, lleva una vida familiar junto a su esposo y los 3 hijos de ambos, pero además en su propio hogar también cuida, cría, educa, y da amor a otros 22 niños, pues es una “Madre Cuidadora” que forma parte de la red de Casas de Cuidado Diario de dicha organización.

El proyecto Casas de Cuidado Diario, nació hace 24 años, consiste en un modelo alternativo para el cuidado, atención y protección de los niños pequeños, hijos de madres trabajadoras que no cuentan con un servicio adecuado ni recursos suficientes para dejar a sus hijos durante su jornada laboral. Quienes ofrecen este servicio realizan una labor voluntaria y de intenciones altruistas, y además lo hacen desde su hogar.

La asociación maneja 2 programas: Programa de 1 año y medio a 6 años, que comprende la etapa maternal y de kínder; y el Programa de 6 a 9 años, que comprende la primaria. Auxilian en su mayoría a mamás solteras, pero también a papás solteros que así lo necesiten. Estas madres cuidadoras ponen a disposición sus casas, recursos y voluntad; en tanto la asociación las apoya con material didáctico, mobiliario y capacitación mensual, además del apoyo y orientación para convertir el hogar en una casa de cuidado con toda la reglamentación requerida.

Carla platicó que se encontraba dedicada de lleno al hogar cuando sus inquietudes en materia de cuidados de infantes la llevaron a buscar colocarse en una guardería, pero para eso era debido recibir la capacitación en Puericultura. Así conoció a la asociación Casas de Cuidado Diario.

“Me encontraba culminando el año de preparación de Puericultura cuando me inscribí para convertirme en Madre Cuidadora. De la asociación vinieron a ver mi vivienda y me autorizaron para convertirla en una Casas de Cuidado Diario”.

 

La que antes era la cochera de su casa, más una ampliación extra del frente de su vivienda, son ahora los espacios en donde diariamente recibe a los que ella considera sus hijos.

Tanto su esposo, como sus 2 hijos mayores, recibieron positivamente unirse al proyecto. Carla comenta que cuando inició con los primeros infantes su hija menor tenía un año y medio de edad y que la pequeña tardó un poco en adaptarse a la nueva dinámica de su mamá, quien luego de dedicarse sólo a ella, ahora la compartía con otros niños. Ahora totalmente adaptada, su hija menor disfruta de convivir con sus “hermanitos de cuidado”.

Inició con 8 menores hace casi 8 años, actualmente tiene 22, en su hogar sólo recibe a pequeños de cuidado maternal. Su Casa de Cuidado ubicada en la Colonia Campesina se integra también por las voluntarias María Elizabeth Chavarría Hernández y Mireya Durán Escárcega, cuya amorosa y dedicada labor en su conjunto es la que le da valor al servicio que diariamente ofrecen a estos pequeños.

El ambiente en una Casa de Cuidado Diario es 100 por ciento familiar, las cuidadoras son las mamás de tiempo completo de estos niños a los cuales tratan como a un hijo más de la familia, a diferencia de las guarderías convencionales.

Recibe a sus infantes a partir de las 7:50 horas, con el desayuno listo, posteriormente Carla sale a dejar sus niños al kínder. Entre las 9:00 y 10:00 horas llegan los pequeños de edad maternal a quienes se les ofrece un programa que incluye canto, baile y actividad física entre otras dinámicas. A las 11:50 se preparan para comer, posteriormente lavarse los dientes y tomar una siesta. Enseguida llegan los niños que asistieron al kínder y la rutina es la misma, comen y toman una siesta.

“Entre más grandes de edad son, duermen menos y hay que adaptar rutinas para cada uno dependiendo de sus necesidades particulares. El menú diario está avalado por la Facultad de Enfermería y Nutriología de la UACH; los ingredientes son cuidadosamente seleccionados y se preparan con buen sazón y mucho amor, todos comen de él, hasta mis hijos. Es una gran ventaja asistir a un número reducido de niños, así la atención es personalizada y de mucha calidad.”

“No se les impone nada, si les da sueño los llevamos a dormir, algunos tardan más en adaptarse a su estancia, a ellos los seguimos paso a paso para hacer de su proceso algo sumamente amable. En cuestión de 15 días los enseñamos a ir al baño para que dejen el pañal y los resultados son favorables cuando las mamás trabajan junto con nosotras.”

Se les otorgan becas a aquellos niños cuyo estudio socioeconómico señala una situación especial. Cada mamá paga la cantidad de 215 pesos por semana y a los menores se les ofrece desayuno, comida y cena, también se les lleva y trae del kínder o primaria. Las Casas de Cuidado Diario se ubican en colonias populares, zonas de periferia y de mayor vulnerabilidad.

Hay casas que reciben a niños de madrugada, pues sus mamás mantienen horarios de madrugada en empresas maquiladoras. La mayoría de los pequeños que actualmente cuida Carla son de la colonia, pero ha llegado a tener pequeños de sectores retirados y en este momento asiste a una pequeña que vive en municipio General Trías. Afirma que la mayoría de las mamás de sus niños se dedican a limpieza de casas.

“Estar con estos pequeños es ser mamá eternamente. Procuro acudir a sus festivales y actividades escolares en el kínder, sobre todo si sus mamás no pueden acompañarlos”.

Comparte que cada niño trae una historia con dificultades y circunstancias por cambiar: “A veces las madres de estos pequeños requieren tanta atención como ellos y más de las veces también las acompañamos en sus diferentes situaciones personales; les brindamos el amor y apoyo de una familia”.

“Amo cuidar niños y amo hacerlo en mi propio hogar y junto conmigo están otras mujeres que comparten mi visión de apoyo a las mamás más necesitadas”.

La diferencia en la crianza de los menos que acuden a una guardería convencional, y una Casa de Cuidado Diario, es notoria. Los niños de las casas de cuidado diario se forman en materia de valores y en un entorno absolutamente familiar.