Fundición de Ávalos, historia que lucha por no desaparecer

Keila Ramos / Regional | Sábado 21 Mayo 2016 | 14:27

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Chihuahua.- La antigua Fundidora de Ávalos, cuya existencia conforma también la riqueza histórica de la ciudad de Chihuahua, muy en especial en materia de minería y metalurgia, también conforma la memoria histórica de sus trabajadores y de las familias de éstos; de quienes algunos no desean abandonar las viviendas que alguna vez formaron parte de un esplendoroso complejo industrial. Recuerdos que se niegan a desaparecer... Años después de su clausura han surgido propuestas para rescatar las zonas aledañas, sin embargo, dichos proyectos han quedado archivados o inconclusos.

El cronista de la ciudad Rubén Beltrán, narra con gran amor y especial detalle los inicios de la fundidora y con entusiasmo comparte datos y nombre de personajes que él mismo conoció.

Rancho Ávalos, a principios del siglo pasado era una fracción que pertenecía al Latifundio del general don Luis Terrazas y antes del año 1906 en dicho lugar no existía ninguna vivienda. Su extensión hacia el este llegaba hasta la población de San Guillermo donde empezaba el fondo del municipio de Santa Eulalia.

En 1905, el día 7 de mayo, el gobernador Enrique C. Creel le otorgó extensión de impuestos por 20 años al representante de la empresa American Smelthing and Refining Co. (ASARCO), Henry R. Simpson, a fin de que se estableciera una planta beneficiadora de metales con capacidad mínima de 200 toneladas diarias y con la condición de iniciar la obra a más tardar en un año y concluirla en tres.

La mencionada empresa angloamericana, con motivos de orden fiscal, estableció varias propiedades en el estado a las cuales les denominaba Unidades, una de ellas fue la Unidad Ávalos. Todas juntas integraban un importante monopolio extranjero.

El terreno donde se estableció la empresa fundidora tenía una superficie de 475 hectáreas y fue cedido gratuitamente por el general Luis Terrazas Fuentes, por lo cual tomó el nombre de Fundición de Ávalos. Dicha compañía programó el acarreo de los metales de sus minas y estableció el negocio de beneficiar o maquilar a terceras personas.

En enero de 1906 arribaron a Chihuahua los señores Willian Morse, vicepresidente general de la compañía ASARCO, H. Icles, gerente de tráfico y S. Austin, superintendente de división, con objeto de iniciar y dirigir los trabajos de construcción.

El terreno ofreció la ventaja de su proximidad a las vías del Ferrocarril Central Mexicano ya que se tendieron líneas férreas hasta la planta. También se llevó agua a través de tuberías metálicas desde la acequia de la Hacienda de Tabalaopa hasta la planta. El desmonte del terreno se principió el 1 de mayo a la vez que se emprendieron los trabajos de los ramales de vías férreas. La estación inmediata de los ferrocarriles nacionales, para embarque y desembarque, tomó el nombre de “Morse”, por el mencionado angloamericano de dicho apellido que arribó a Chihuahua en 1906.

La historia del Barrio Americano

La planta de Ávalos quedó terminada en 1 de mayo de 1908, constituida por 3 hornos de fundición marca Roasting, para quemar y fundir metales. Simultáneamente se construyeron los locales para oficinas y las casas para habitación de los trabajadores que componen las cuadras una, dos tres y cuatro. Todo el conjunto fue bardeado con adobe y sus puertas eran custodiadas por guardias blancas dependientes de la empresa. Dicha muralla fue deteriorándose hasta desaparecer por completo.

En recompensa por la donación del terreno la empresa concedió la concesión de la tienda de raya a un hijo del general Terrazas, la cual funcionó hasta 1913. También se construyeron las casas habitación para los directores y empleados de confianza que constituyeron el llamado “Barrio Americano de la Fundición de Ávalos” donde se conservaba un derecho extraterritorial. El costo de la obra de la fundición fue de 1 millón quinientos mil pesos y el primer gerente general fue el George Squares, y el superientende el John R. Enlau.

De la Unidad Santa Eulalia se comunicaban 3 ferrocarriles pertenecientes a las empresas Potosí, ASARCO y Peñoles. Estas enviaron el metal hasta completar 10 mil toneladas de mineral a fin de que comenzara el beneficio. También se envió a la fundición la grasa que se encontraba en una antigua fundición situada en lo que ahora es el Barrio del Palomar.

Enseguida llegó a Ávalos un cuerpo numeroso de técnicos encomendándose la jefatura del departamento a Walter Lelevier y el 25 de junio del mismo año se probaron los primeros hornos. Al obtenerse resultados satisfactorios se prendió el primer horno el 1 de junio del citado año. Inicialmente se dio ocupación a 150 trabajadores que fueron aumentando progresivamente hasta completar mil 500.

El segundo horno inició su funcionamiento el 5 de agosto y el tercero el 25 de noviembre. Después estos se aumentaron a seis. Hasta 1923 se introdujo la energía eléctrica procedente de la Planta de la Boquilla de Conchos por lo cual a principios de 1926 fue reemplazado el uso del carbón de piedra.

En julio de 1906 se estableció en Ávalos el servicio de policía municipal, siendo el primer comisario del lugar don Benito R. Cicardo. La primera escuela oficial de Ávalos se estableció en abril de 1917 por cuenta de la empresa, la cual se instaló en un local provisional facilitado por la compañía. La primera directora fue la profesora Concepción Irigoyen.

Sin embargo, no todo en la Fundidora de Ávalos fue esplendor y prosperidad, también se presentaron actos y movimientos obreros dirigidos por grandes líderes sociales que se preocuparon por mejorar las condiciones de los trabajadores.

La primera huelga registrada en Ávalos fue en julio de 1911 debido a que se ordenó descontar 1 peso mensual a cada uno de los trabajadores para pagar un médico norteamericano; también se protestó por la tienda de raya y por la inconformidad con el comisario de policía. Un grupo de 200 huelguistas entrevistaron al gobernador Abraham González quien medio en el conflicto. De igual modo varias paralizaciones sufrió la empresa ese mismo año por falta de carbón de piedra, en 1912 por igual causa, y de 1913 a 1918 por la Revolución Mexicana.

Después de 1918 la planta aumentó sus hornos a 8 y el beneficio de metales fue de mil 700 toneladas diarias con un número de trabajadores de 2 mil 500 y en 1952 se amplió la planta con la finalidad de concentrar zinc. Cabe mencionar, afirma Beltrán, que a partir de 1895 la minería fue el principal pilar de la economía del estado y que la Fundición de Ávalos llegó a completar dicho proceso.

Una terrible crisis en el año de 1932 propició despidos masivos beneficiándose en la planta sólo 1 millón de toneladas. El 23 de septiembre de 1934 se constituyó la Sección X del Sindicato de Mineros en Ávalos; proceso al cual se unieron los sindicatos Progresista de Ávalos y de Obreros y Artesanos Unidos de Ávalos. En noviembre de 1934 la Compañía Minera ASARCO fue emplazada a huelga participando a su favor los señores Robinson, Haboart y Mayer; por parte de los trabajadores Pedro Díaz, Carlos Samaniego, Quirino Cisneros, Jesús Arellano, Carlos Miramontes y Jesús Olivares. Los trabajadores ganaban en aquel tiempo 1 peso con 50 centavos diarios.

El fundador del Sindicato de Mineros, y líder nacional Agustín Guzmán declaró que la ASARCO tenía a la Fundición de Ávalos entre las más grandes del mundo produciendo 7 mil barras diarias, pero era la que más mal le pagaba a sus trabajadores. La Sección V de Ferrocarrileros, apoyó suspendiendo el tránsito de ferrocarriles a Ávalos, hasta que fue firmado un contrato colectivo de trabajo el cual fue violado por la empresa. El 1 de agosto de 1937 a las 7:00 horas, mil 200 trabajadores se pusieron en huelga protestando por varias violaciones a su contrato. A ellos los apoyaron incluso los estudiantes del Instituto Científico y Literario.

Otros grandes líderes y oradores de dichos movimientos fueron y personajes muy queridos en Ávalos fueron Cruz Casas, Francisco Araujo, Octavio I. García, Alberto A. Rodríguez y Francisco López, el presbítero Rodolfo Aguilar, el comunicador Roberto Santana, así como el presbítero Vicente Hurtado y su hermano Mariano.

El historiador comparte que en el mes de diciembre del año 2004 don Arcadio Meléndez, quien trabajó por más de 40 años en Ávalos, aportó algunos interesantes datos, como los siguientes:

-Las primeras casas de los trabajadores eran de una pieza, las cuales se aumentaron a dos y al final a cuatro.

-En aquella época había tres turnos. Existían varios talleres y aparte de los baños de la empresa había dos por cada cuadra de uso popular.

-Entre las diversiones sobresalía el cine inaugurado en los años 30 del siglo pasado y el cual funciono hasta 1975, y los bailes que se realizaban en un kiosko interior. Era popular el conjunto musical al que le decían “Los 12 apóstoles” los cuales cobraban 10 pesos por hora y cuyos integrantes eran: Tin, Gamaliel, Lio, Libradito, Ubaldo y Chito.

Luego de una época de bonaza y de que miles de trabajadores pasaran por la nómina de la empresa, en 1992 su planta obrera era de 400 trabajadores y fueron disminuyendo todavía más. Otro sitio de especial importancia para la comunidad de Ávalos fue su iglesia, dedicada a San José. El cronista afirma que los datos sobre su inauguración los rescató de un periódico local de aquella época.

Una joya del siglo pasado

El templo fue inaugurado el 5 de febrero de 1944 y bendecido al día siguiente a las 9:00 horas en cuya ceremonia se hizo a la vez la consagración del altar, actos a cargo del obispo auxiliar Francisco Espino Porras y la misa fue oficiada por el obispo Antonio Guizar y Valencia. Fueron padrinos los distinguidos ciudadanos Alfredo Chávez, Manuel Gómez Chávez, Carlos Sisniega, Esteban Almeida, Julio Laguette, Jack Ryan, Pablo Nitchman, Juan Salas Porras, y los ingenieros Manuel O. Reilly y Carlos H. Ochoa Arronis. Participaron también los presbíteros Gerónimo Limas, David Solís, Rafael Gándara, Silvano Prats, Arturo García y Vicente Cizauskas. El coro estuvo a cargo de los seminaristas y el toque alegre de la fiesta fue la presencia de los matachines “Danza Tolteca de la Santa Cruz”.

El historiador hace mención de otros personajes que le dieron fama y prestigio a la Fundición de Ávalos, como: padre e hijo Sotas Venegas, quienes trascendieron hasta el nivel más alto en la práctica del béisbol, Quico Salgado, Manuel y Jesús Muela, los hermanos De la O , el pícher El surdo Gómez, y Catarino González, por mencionar algunos beisboleros. Así como los boxeadores: Lalo Navarro, Chalu Oaxaca, Ismael Gutiérrez, El canguro Araujo, y Castñón, cuya familia aún vive en Ávalos.

Proyectos para rescatar Ávalos

La Fundidora de Ávalos y sus trabajadores impulsaron fuertemente la economía del estado. Años después de clausurar la empresa se propuso rescatar la zona aledaña a través de un proyecto que comprendía un Centro de Servicio para la Cultura Regional, el cual inicialmente fue dirigido por el ingeniero Amador Fierro Murga y que incluía un extenso centro deportivo. Hace menos de 10 años otra idea se proyectó con la finalidad de aprovecha el espacio y dar vida a las inmediaciones de la abandonada fundidora, esta vez se propuso la creación de un Complejo Ecológico, el cual incluiría un zoológico, un jardín botánico y hasta una pista de carreras tipo Nascar.

De aquellos proyectos lo único que se estableció fue el Centro de Educación y Capacitación Ambiental y un vivero dedicado a la producción y crianza de especies nativas del estado.

Finalmente agrega el cronista Rubén Beltrán, que otro dato de importancia sobre los acontecimientos de la Fundidora de Ávalos radica en la situación que se dio debido a la tienda de raya perteneciente a la empresa; lo cual propició que por fuera de las bardas perimetrales que resguardaban la ciudad industrial, se colocaran diversos comerciantes ambulantes, llegando al extremo de condicionar túneles subterráneos para salir de manera clandestina a realizar compras. La situación fue de gran escala, la empresa protestó y los vendedores también realizaron gestiones hasta que finalmente se le concedió a todos esos comerciantes un ejido para desarrollarse como pequeños empresarios en un espacio aledaño a Ávalos, que fue denominado “Ranchería Juárez”.