Enamórate del cielo

Keila Ramos / Regional | Lunes 12 Septiembre 2016 | 12:46

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Chihuahua.- Además de la vida cultural, recreativa y de entretenimiento que existe a nivel local, la capital cuenta con otro atractivo nocturno, el más especial y espectacular de todos: su bóveda celeste, la cual es posible disfrutar incluso sin necesidad de un telescopio y solo ubicando un punto idóneo en la ciudad.

Jesús Arturo Gómez Montoya, integrante de la Liga Astronómica de Chihuahua, comparte en esta edición de Regional su propia experiencia de cómo se convirtió en observador del cielo nocturno y ofrece algunas recomendaciones para todos aquellos que anhelan convertirse también en vigilantes apasionados de los astros.

Se unió a la asociación hace un año y medio, sin embargo Arturo ya había emprendido el estudio de la astronomía de manera autodidacta, pues como él mismo asegura, siempre ha existido en su interior la inquietud de lo que está en el cielo.

“Empecé en el patio de mi casa, me subía al techo y comencé a identificar los cuerpos celestes que a simple vista podemos ver. Pero llegas a un punto en donde quieres ver más; quieres ver lo que la contaminación lumínica no te permite, o un árbol atravesado, o una casa de 2 pisos…. Entonces tienes que buscar lugares más despejados donde puedas observar”.

Para Arturo la Liga Astronómica de Chihuahua se convirtió, en el espacio para aprender y aplicar dichos conocimientos. Antes de unirse no había realizado ninguna observación fuera del techo de su casa; así comenzó a descubrir esos puntos estratégicos en la localidad y ahora sale junto con la agrupación a realizar observaciones a puntos ubicados en otros municipios.

Por experiencia personal comparte que la Presa El Rejón es un lugar bastante padre para observar, pues está medianamente oscuro y “…aunque se sigue viendo una contaminación lumínica de la ciudad está muy despejado, los horizontes se ven muy bien”. Otro sitio que recomienda son los estacionamientos amplios, “…el de la Deportiva Sur, por ejemplo, también son espacios muy buenos desde donde se ve todo el cielo sin ningún problema”. Las periferias de la ciudad también son lugares muy aptos para realizar estas observaciones.

Pero si se es principiante, “…nada mejor que salir al techo de tu casa y empezar a ver los objetos más significativos”. El apasionado observador de la esfera celeste ofrece algunas recomendaciones. Es preciso, siempre ir acompañado y absolutamente enfocado en la observación, “… ya que se está en la intemperie, a veces hasta incomunicados y se manejan equipos delicados; es necesario ser cuidadosos en cómo se llevan las cosas y hay que ir con gente responsable que también busque observar el cielo”.

Sin embargo, “…a veces el cielo si se torna tan despejado y oscuro, que es increíble como se ve, y el telescopio no es necesario. Con un cielo bueno puedes ver varios objetos del espacio profundo: que son cuerpos celestes fuera de nuestro sistema solar; los podemos ver a simple vista, son manchas borrosas en el cielo pero cuando uno pregunta e investiga se va dando cuenta que son nebulosas, cúmulos estelares y cosas de ese tipo”.

El joven observador de estrellas recomienda a los principiantes, que compren un equipo práctico y fácil de instalar. Comenta que antes de manejar un aparato hay que reconocer el cielo, las principales estrellas y constelaciones. Hay muchos lugares donde se puede investigar, dice, y comparte que al principio utilizaba un software en la computadora viendo las constelaciones y enseguida salía a mirar el cielo y confirmar dicha constelación. Así comencé yo a reconocer el cielo.

Para Arturo, ser miembro de la liga tiene grandes ventajas, afirma que algunos de los miembros poseen gran conocimiento e materia de astronomía y que es sumamente enriquecedor aprende de ellos conocimientos y técnicas de observación; “…encontrar gente que tiene esta misma inquietud, por aprender astronomía es invaluable”.

“He observado los astros infinidad de veces y siempre es como si lo hiciera por vez primera, siempre me fascinan y me gusta seguir viendo. Con cualquier cosa que pueda ver en el la bóveda celeste, siempre siento la misma fascinación. Podría decirse que estoy enamorado del cielo”.

“Para algunas personas ver un punto en el firmamento, con un telescopio, no tienen ningún significado aparente; pero cuando te poner a reflexionar que ese objeto está a miles de años luz de distancia, que lo que estás viendo no es el presente sino el pasado, entonces sí se vuelve una reflexión compleja de lo que uno está observando y de nuestro propio lugar en el espacio. No solo es la imagen, sino todo lo que hay detrás de ella”.

A todas las personas que tienen la inquietud de conocer más del cielo, el joven experto aconseja tomarse esta increíble actividad en serio, “…tomarse una noche entera para salir a observar, adoptar iniciativa por realmente querer aprender”. Los invita a que se atrevan a aprender sobre astronomía.