Los menonitas, a 95 años de su llegada

Manuel Salcedo / Regional | 16:46

| Trabajo, religión y respeto por los ideales de progreso comunitario, han no sólo mantenido a la comunidad menonita de Cuauhtémoc unida

| La vida del menonita es una vida sencilla. Gira en el trabajo como forma de vida y se inicia desde que se puede apoyar a la familia en las labores de las granjas, ya sea en el cuidado de los animales, en el cuidado de los hermanos, o bien en las labores de agricultura

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| Si bien existen grupos que conservan y viven sus tradiciones de manera rigurosa, otros se han ido adaptando al entorno y a los cambios que marcan la modernidad

Cuauhtémoc.- La historia de los menonitas, llamados así por el seguimiento que hicieran de Menno Simons en el siglo XV, se remonta a su vida en la antigua Frizia o Frietzland que actualmente integra a Polonia, Bélgica, Holanda y Alemania y de cuyo dialecto, ahora conocido como Plautdiestch, agrupa un poco de cada lengua en un dialecto único que se sigue difundiendo en Cuauhtémoc y la región hasta el día de hoy.

De convicción pacifista, la migración de este pueblo, desde sus lugares de origen a Rusia, Crimea, Canadá, Sudamérica y después a México, se debió a la pérdida de los acuerdos establecidos para el respeto a sus usos y costumbres.

De hecho fue en Brasil en donde Jefes de Campo se entrevistaron con el Embajador Mexicano que los llevó a contemplar los estados de Yucatán, Zacatecas, Campeche, Durando y Chihuahua, como lugares para asentarse.

En este caso, para el caso de Cuauhtémoc, los jefes menonitas compraron 100 mil hectáreas a 600 mil pesos a la familia Zuloaga de lo que integra regiones de Cuauhtémoc y Cusihuiriachi.

 

Su llegada un 8 de marzo de 1922

 

Diversos investigadores han recopilado las vivencias y el asombro que ejidatarios mestizos, agraristas, que observaron como menonitas bajaban lavadoras semi automáticas, caballos percherones, vehículos como los vogues y la vestimenta casi uniforme que los distingue a nivel internacional.

En total, 9 mil 263 personas llegaron ese 8 de marzo, de las cuales 8 mil 25 personas se quedaron en Cuauhtémoc, 511 en Namiquipa y 727 en Riva Palacio.

Abraham Peters, hijo de Isidro Peters y Margarita Bueckert, menciona que sus padres comentaron lo difícil que fue en los primeros días el proceso de instalación en los campos menonitas, por la serie de robos que se presentaban en las herramientas que tenían en sus propiedades, situación que obligó a el ejército mexicano, a resguardar los campamentos de los recién llegados.

En ese periodo cuando se dio la compra del terrenos a la familia Zuloaga, con la aprobación de Álvaro Obregón de respetar sus usos y costumbres, agraristas de la región, empezaban a reclamar como suyos, algunas de estas tierras, situación que llevó a que el gobierno tuviera que evacuar a agraristas asentados en los campos con la autorización de vivir en lugares definidos y juntos, naciendo así comunidades como El Muerto, El Rayo, Napavechi, Miguel Chiquito y progreso entre otros.

A pesar de que el sentimiento de los agraristas para con los menonitas no fue el indicado, Don Abraham Peters relata que no hubo altercados grandes entre la comunidad mestiza y la de fe menonita, salvo un asalto a una tienda en el campo 101 en donde el delincuente disparó y dio muerte a un menonita que iba llegando a comprar.

Recuerda como cuando tenía alrededor de 10 años, en los años 50’s, la comunidad del campo IB mejor conocido como el campo Pampas por su quesería, montó una serie de guardias integradas por colonos que por las noches, vigilaban las propiedades de la queserías.

Sin embargo, en la generalidad, comenta, no han existido problemas fuertes entre ambas comunidades, lo que fue permitiendo que cada una trabajara junta en esta región, pero separada por la cuestión dogmática, trayendo el desarrollo que fue permitiendo que existiera cada vez mayor apertura de la colonia a la comunidad no menonita.

 

La infancia de los pioneros

 

La vida del menonita es una vida sencilla. Gira en el trabajo como forma de vida y se inicia desde que se puede apoyar a la familia en las labores de las granjas, ya sea en el cuidado de los animales, en el cuidado de los hermanos, o bien en las labores de agricultura.

Peter Rempel, hijo de uno de los pioneros relata como mientras su padre acondicionaba su casa de madera, su madre, además de cuidar a los niños, fabricaba el mortero hecha con lodo para juntos y con la ayuda de otras personas, edificar una de las primeras casas en esta región.

Además del hogar, el respeto a los dogmas recibidos, establecen el domingo y sus días festivos, un respeto que engloba su actividad laboral ya que en estos días libres, por lo general se tiene contemplada la asistencia al tempo y tiempo de convivencia en familia, pilar de la comunidad menonita.

Abraham Peters menciona que, a diferencia de los niños de hoy, la alimentación de un niño menonita de los recién llegado era fruto de las hortalizas que se cultivaban en casa, era una alimentación sana y mucha actividad física, a diferencia de niños menonitas y no menonitas que ahora no se alimentan igual.

Antonio Loewen, Director del Museo Menonita, mencionó que en la década de los 40’s se vivió en la región una sequía tan importante, que causó algunas muertes entre los menonitas, por la falta de alimentos que se presentaron y de la cual dice, no existe mucha evidencia bibliográfica, pero se menciona como uno de los pasajes duros de los primeros menonitas en la región.

 

Sus tradiciones y los nuevos menonitas

 

La cultura menonita basa gran parte de su legado a través de la historia, en el respeto y estatismo que mantiene en sus tradiciones y modos de vida, sin embargo, el cambio del mundo occidental y el mejoramiento económico que han desarrollado como comunidad, los ha llevado a que algunos de los dogmas principales, se vean modificados por grupos que en un inicio fueron vistos como rebeldes a la tradición y que ahora, son parte de este trabajo como comunidad que es ejemplo a nivel nacional.

Una de las cosas que más han cambiado, comenta el Director del Museo Menonita, ha sido la vestimenta, en la actualidad, aunque se sigue viendo al menonita varón en el uso del overol, se ha visto al menonita en la actualidad adoptar el pantalón y la camisa sencilla y discreta, como la nueva usanza que no contrapone su visión de “no modernidad”.

En el caso de las mujeres, se sigue utilizando el vestido tradicional largo y el cabello recogido, cubierto por una pañoleta cuyo tamaño, representa el cambio más visible en la vestimenta femenina.

Cuando llegaron los menonitas, existía una sola consigna “nada de modernidad” menciona Abraham Peters en entrevista, por eso, los tractores de la época eran de rueda de fierro o llantas con picos de fierro, para evitar que con esto los jóvenes utilizaran el tractor como medio de transporte y de vieran tentados en adoptar ese estilo de vida moderno que ya se apreciaba en Cuauhtémoc.

Una de las pugnas más importantes en las que los entonces jefes de campo tuvieron que adaptarse al nuevo mundo, fueron las llantas de caucho, que permitían una mayor productividad en las tierras de cultivo y no correspondían a un lujo como tal, estableciendo entonces una permisión que establece que mientras esa tecnología o modernidad se utilice para el trabajo, no se contrapone a la visión menonita de vida, pero mantiene vigente que ese estilo de vida sencillo y sin modernidad, se debe seguir utilizando en el interior de los hogares tradicionales.

Actualmente y en la última década, se menciona a la facturación electrónica, como el elemento que obligó a los menonitas a integrar en su manera de trabajo

 

El punto de inflexión, la educación

 

Tal vez si se hubieran permitido más cosas entre los menonitas, no habrían tantos grupos, menciona el menonita tradicionalista Abraham Peters, sin embargo reconoce que no ha sido tarea fácil para los ministros y jefes de campo, el afrontar los nuevos retos de la comunidad, pero destacando siempre que la intención de quienes dirigen los destinos de los menonitas es mejorar como comunidad y mantener el respeto por las enseñanzas de sus padres y de lo establecido por su fe menonita.

Ya en la década de los 60’s algunos menonitas observaban aspectos de la educación tradicional que comparaban con la educación oficial mexicana y comenzaron a impulsar una adecuación de menonitas mejor preparados para esta bonanza económica que comenzaba a generar el cambio de la economía basada únicamente en la agricultura, a la que integraba los primeros pasos en metalmecánica.

Sus impulsores, entre ellos Peter Rempel, comentan que es la educación de una población la que puede mejorar a la comunidad y a sus elementos, formando escuelas que adoptaron el sistema mexicano de enseñanza como lo fue la escuela Álvaro Obregón ubicada en las Quintas Lupitas de Cuauhtémoc.

Este cambio llevó a que se formaran nuevos grupos de menonitas que tenían algunas diferencias con el estilo de vida tradicional, sin embargo esas diferencias, que en su inicio fueron difíciles de manejar, ahora, han llevado a un mejor ambiente de trabajo entre la comunidad ya que fue el inicio de la visión de que los jóvenes menonitas debían estar profesionalmente más preparados para las nuevas actividades que no son agrícolas y que tienen mayores responsabilidades de administración y que demandan el conocimiento de cuestiones fiscales y legales.

Fue gracias a esta visión de los, alguna vez llamados rebeldes, lo que permitió la conformación de los diferentes patronatos de empresarios menonitas que iniciaron el Asilo de Ancianos, del Bando de Alimentos, del Museo Menonita y demás actividades que los integran como comunidad en favor de sus propios habitantes.

 

Los nuevos retos como comunidad

 

A pesar de que la visión de algunos menonitas tradicionalistas coincide en que es la bonanza económica lo que más ha afectado en el cumplimiento de las tradiciones y el cambio de época que en todas las culturas ha llevado a cambios que antes se daban a lo largo de décadas, los menonitas tienen claro que a pesar de esto, se puede trabajar en conjunto para establecer coincidencias que los beneficien como comunidad sin alejarse de su esencia menonita que lleva a la vida sencilla y de trabajo, apegada a la religión.

Ahora, los temas que tienen que ver con la comunidad como el abasto de agua, la participación en el voto, la integración en labores de caridad a la comunidad no menonita, la disposición de nuevos predios para las nuevas familias menonitas, la fisionomía del Corredor Comercial y el desarrollo de los Servicios Públicos y urbanización que dependen en su amplia mayoría de la comunidad, los lleva a reuniones con jefes de campo, ministros, patronatos y empresarios que en conjunto y como comunidad, siguen definiendo lo que consideran más favorable para sus intereses, en una constante apertura a la sociedad no menonita que adopta cada vez más, su visión de trabajo como modo de superación.