Testigo de la historia de Chihuahua

Manuel Quezada/Regional | Viernes 15 Diciembre 2017 | 12:12

Gabriel Ávila | Edificio histórico ubicado en la avenida Juárez

Gabriel Ávila | Detalles en mal estado

Gabriel Ávila | Cantera desmoronándose

Gabriel Ávila | Antigua Fábrica La Paz

Chihuahua.- Catalogado ahora como “monumento histórico”, el edificio de la “Fabrica de Ropa La Paz”, donde a principios del siglo pasado se elaboró y surtió ropa de calidad a diversas partes de México y Estados Unidos y hasta se confeccionó uniformes para los “Dorados de Villa”, despierta admiración y recuerdos de un pasado glorioso.

Construido en la Avenida Juárez hacia 1898 según la ficha técnica del Instituto Nacional de Antropología e Historia, o bien en 1902, según indica Eduardo Ibáñez Hernández en su libro “La Industria que Transformó Chihuahua” editado por la Canacintra, en este edificio trabajaron 400 costureras que manufacturaban dos mil piezas de ropa al día.

El edificio ubicado en Avenida Benito Juárez No 3312 es de dos plantas, luce una fachada de aplanado de cantera y cuenta con muros de 0.80 metros, y se encuentra registrado bajo el régimen de propiedad privada. Durante largas temporadas, se ha utilizado como restaurante y restaurante-bar.

De acuerdo con la ficha técnica el edifico contó con una placa de inscripción del año 1989, precisa el INAH.

La casa esta dividida en tres partes, una que está abandonada y fue el restaurante japonés Rotobuki y el resto es de comercio y habitación.

Aunque el edificio esta catalogado como “monumento histórico” y como tal debe ser blanco de cuidado y conservación por parte de autoridades y propietarios, el inmueble de la otrora fábrica textil “La Paz”, muestra daños en diversas partes de la cantera, madera de los techos a punto de caer y hasta hierba en las cornisas.

En su obra “La Industria que Transformó Chihuahua”, Eduardo Ibáñez Hernández, informó que la empresa textil más destacada en la ciudad capital fue la creada en la década de 1890 por los alemanes Germán Llowenberg y Julio Meyer a los que se une años más tarde el español Federico Sisniega.

La fábrica estaba ubicada en Avenida Libertad y Calle Quinta, en la que laboraban 45 obreras al frente de igual número de maquinas “Singer” traídas desde Nueva Jersey.

Precisó Eduardo Ibáñez que el centro textil tuvo tal éxito que en 1902, ya bajo la dirección de Federico Sisniega, se construyó una nueva planta en la Avenida Juárez de la capital.

Las amplias naves contaron con 400 empleados que manufacturaban dos mil piezas al día, que se vendían en la Ciudad de México, Yucatán y en Misuri, Estados Unidos. Informó que la calidad de la ropa fue reconocida con premios en sedes como Guanajuato y Búfalo en Estados Unidos.

El autor indica que “La Paz” se configuró como la empresa insignia del sector textil, y se hizo de una fábrica de hilados que la surtiría de la mezclilla necesaria para elaboración de algunos productos.

Federico Sisniega compró acciones de la algodonera “Bellavista” y estableció una sucursal en la Ciudad de México al comprar la fábrica de hilados “La Concordia”.

Eduardo Ibáñez apunta que la fabrica “La Paz” tuvo dos eventos significativos que dan cuenta de los cambios sociales y políticos que experimentaba Chihuahua y el México de aquellos años.

Indica en su obra que en 1911 se registró una huelga encabezada por costureras, la cual obligó a los dueños a ampliar el régimen de bienestar laboral desarrollado a principios del siglo pasado.

Por tratarse de mujeres y de una cantidad importante, se puede citar este ato como emblemático antecedente para posteriores acontecimientos en el mundo del trabajo industrial chihuahuense, precisó el autor.

Agregó que un segundo obstáculo para la línea textil “La Paz” fue la época revolucionaria en México, ya que a pesar de las hostilidades, la fábrica no dejó de operar sino hasta 1913. Indicó que antes, las diversas fracciones revolucionarias se apropiaron tanto de las instalaciones como de su producción.

Finalmente Eduardo Ibáñez, afirmó que el mismo Francisco Villa, en su turno, aprovechó la fábrica para confeccionar uniformes para los villistas.