LA TOMA DE CIUDAD JUÁREZ

Norma Leticia Orozco/Alex Orozco | 12:18

| Madero y Orozco

| La entrada a Ciudad Juárez

| Durante la batalla

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En abril de 1911, el ejército libertador encabezado por el General Pascual Orozco, el coronel Francisco Villa y otros dirigentes revolucionarios, por una parte, y liderado por el ciudadano empresario y politólogo Francisco I. Madero y su grupo, por otro lado, salieron de la Hacienda Bustillos a tomar Ciudad Juárez con el consenso revolucionario y la misión de derrotar al ejército de la dictadura Porfirista en esa ciudad fronteriza del país. Los rebeldes ya habían tomado y tenían bajo su control varios pueblos incluyendo San Isidro, San Andrés, Miñaca, Guerrero, Santo Tomas, Bachiniva y otras comunidades.

La milicia norteña libertadora del pueblo que se había organizado y levantado en armas desde el 19 de noviembre de 1910, era un ejército irregular y heterogéneo en su ideal revolucionario. Estaba compuesto por elementos del Partido Liberal Mexicano (PLM), anti releccionistas, maderistas, magonistas, obreros, campesinos, rancheros y vaqueros con una cultura rebelde e independentista. Todos ellos habían aceptado y respondido al Plan de San Luis Potosí y a la convocación de Madero a la insurrección el 20 de noviembre de 1910 para derrocar a la dictadura en todos los pueblos, municipios y estados de la república. Este plan revolucionario fue el motivo principal que llevo a los rebeldes a luchar y triunfar en la batalla de Ciudad Juárez el 10 y 11 de mayo de 1911.

Antes de la victoria final en Ciudad Juárez, Madero decide tomar Casas Grandes y ordena a Orozco trasladarse a Galeana para planear el ataque a esa ciudad. Casas Grandes se encontraba guarnecida por el prominente orozquista Agustín Estrada. Sin embargo, Madero no espera el arribo de las fuerzas orozquistas y ordena el ataque, resultando herido de su brazo derecho y derrotado por el ejército federal. Muchos maderistas combatientes fueron incapacitados y tomados presos o muertos. El ejército federal se apoderó de por lo menos 16 vagones de provisiones y 300 caballos, además de habérseles confiscado todo el armamento, que llevaban.

Madero y sus fuerzas se reorganizan en La Hacienda de Bustillos, cerca de Cd. Cuauhtémoc y establece su cuartel general donde le confiere a Orozco el grado de Coronel y a Villa el de Mayor. Pero en marzo de 1911, Madero promueve a Orozco y le otorga el grado de General Brigadier. Según Meyer, en su libro el Rebelde del Norte, durante la ceremonia Madero al confirmar dicho nombramiento hizo las siguientes observaciones en honor al guerrillero:

“Todos los que están aquí presentes, todos los que se han afiliado a nuestro ejército, todos los que han servido en los distintos rangos, se han portado con heroísmo, y merecen bien de la patria, pero hay que ser justos el nombre que permanecerá grabado en la historia unido a la Insurrección Nacional, que ha tenido resultados trascendentes es el de Pascual Orozco. Es un héroe cuya figura descollará entre todos los que han expuesto su vida, que han derramado su sangre por la patria, por defender nuestros ideales. Por eso me es sumamente satisfactorio entregar al Gral. Pascual Orozco el despacho respectivo al ponerle la bandera de General.”

Después de consultar con Orozco sobre los pasos que deberían de seguir, deciden iniciar la marcha hacia Ciudad Juárez para tomarla y derrotar al ejército federal de Díaz en ese lugar estratégico del país. El 19 de abril de 1911, Madero le pide al Gral. Navarro la rendición de la plaza de Ciudad Juárez, pero el “El Tigre de Cerro Prieto” rehúsa. Madero amenaza con tomar la plaza y Porfirio Diaz decide enviar a Oscar Braniff y Toribio Esquivel a negociar con Madero, y declaran un breve armisticio.

Mientras Madero y los enviados de Diaz negocian un acuerdo, Pascual Orozco y Francisco Villa desconfían de los Porfiristas y confrontan a Madero con la idea de tomar Ciudad Juárez argumentando que Diaz y su gobierno solo razonarían con balas y no con palabras, y que además ya estaban en una guerra que el mismo había iniciado. Madero les da la orden de no tomar la ciudad y les confiesa que solo quiere presionar a Diaz, no quiere derramar más sangre y causar una invasión de Estados Unidos que tenía más de 20 mil tropas listas en Fort Bliss en El Paso para invadir México si consideraba que la guerra amenazaba la seguridad nacional de ese país.

El 6 de mayo las tropas revolucionarias, al mando de Orozco, Villa y Garibaldi se encontraban en las afueras de la ciudad fronteriza, pero Madero al siguiente día cambia de opinión y decide marchar hacia el sur. No existen muchas explicaciones para el ataque a Ciudad Juárez por los revolucionarios a pesar de que Madero había cambiado de opinión en ese punto, la explicación más lógica es que Orozco y Villa simplemente tomaron la iniciativa después del desastre de Casas Grandes y ninguno de los guerrilleros tenían mucha confianza en el genio militar de Madero y en su estrategia. Orozco al darse cuenta de que sus fuerzas eran superiores a las del ejército federal y con completo conocimiento del valor estratégico del lugar, anticipó acertadamente de que podía tomar la ciudad y ganar la guerra.

Sin avisar a Madero y su grupo que lo apoyaba en los acuerdos con los Porfiristas, Orozco y Villa decidieron tomar la plaza y reforzar la posición de los rebeldes en las negociaciones iniciando el ataque sobre Ciudad Juárez el día 8 de mayo a las diez de la mañana. Madero al saber de la insubordinación de sus revolucionarios, mandó decir al General Navarro que la acción estaba desautorizada y personalmente ordenó a Orozco que suspendiera el ataque, la respuesta de Orozco fue evasiva, “es imposible, nuestros soldados ya han tomado puestos enemigos, lo mejor es continuar.” Con esa acción bélica de Orozco y Villa y la toma de Cuautla por Zapata, garantizaron la renuncia del General Porfirio Diaz, pero perdieron la confianza de Madero y la influencia sobre él.

En el perímetro exterior de la población, se construyeron dos trincheras, cubriendo una extensión de 200 metros, apartado de la orilla del Río Bravo; hacia el sur y del lado poniente se levantó una pequeña barrera de artillería, formada por adobes. Estas fortificaciones estaban a lo largo del margen derecho de un arroyo que limitaba a la población. Había otra barrera poligonal para la infantería y artillería al sur del hospital, de adobes construido casi igual que el anterior.

Al sur de la población y cerrando el paso a las vías nacionales de ferrocarril, se construyó una barricada con trabes de madera, sobre las cuales se colocaron sacos de tierra. En el edificio de la escuela, se puso la ametralladora y elementos del 23/o Batallón. Por la parte oriente, en la calle de comercio, se edificó otra barricada igual a las anteriores, cubriendo la calle y como a unos 100 metros del Cuartel General, se construyó otra más al lado norte a unos 100 metros de la jefatura de armas, protegida esta por las alturas del teatro y Jefaturas.

El 8 de mayo de 1911, se inició el ataque a Ciudad Juárez por el poniente de la ciudad contra un puesto avanzado de los federales, situado sobre el margen derecho del Río Bravo, el fuego fue contestado por los ocupantes que se replegaron. Los revolucionarios para impedir que los federales recibieran apoyo, designaron a Marcelo Caraveo, con 80 elementos orozquistas que ocuparon la Estación Bauche, punto estratégico para que el Ejército Federal recibiera apoyo

Madero, designó a dos representantes para fungir como parlamentarios ante el ejército federal, quienes entregaron una carta al General Federal Juan Navarro, para invitarlo a suspender el fuego y evitar problemas con Estados Unidos de América. Las tropas federales suspendieron el fuego, mientras que los revolucionarios continuaron con su ataque, aprovechando el margen del Río Bravo, tomando por sorpresa a los defensores, obligándolos a concentrarse en el centro de la ciudad. Los revolucionarios lograron tomar el norte de la plaza para avanzar al sur de la misma. El ataque se prolongó hasta la media noche.

El 9 de mayo de 1911, fue volado el polvorín del Ejército Federal, extendiéndose el fuego en toda la línea de defensa; en la mañana del 10 de mayo de 1911 las tropas federales se replegaron al Cuartel General para seguir combatiendo al enemigo, pero por la falta de personal y municiones decidieron rendirse. Finalmente, el día 10 de mayo el General. Navarro entrega a Orozco su espada y a Madero la ciudad.

Con la toma de Ciudad Juárez, por parte de los revolucionarios dio origen a que se pactara la renuncia del General Porfirio Díaz como Presidente de la República, con los tratados de Ciudad Juárez. El 25 de mayo de 1911, renunció a la presidencia y quedó como Presidente provisional el Licenciado Francisco León de la Barra, quien preparó las elecciones presidenciales en las que salió triunfador Don Francisco I. Madero, con lo que concluyó la primera etapa de la Revolución Mexicana.

Los eruditos historiadores que han estudiado esta proeza de los rebeldes sobre el ejército mexicano más poderoso de América Latina en esa época, han concluido que la mayoría de los revolucionarios eran una especie de francotiradores que tenían una sapiencia muy avanzada en el manejo de las armas.