Los murciélagos de Bustillos

Froylán Meza / Colaboración | Lunes 27 Agosto 2018 | 15:58

Cortesía |

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Aquiles Serdán.- Es impresionante, todo un espectáculo de la naturaleza, a escasos minutos de la capital de Chihuahua. Las personas se congregan en una de las salidas de la mina Bustillos, en concreto son tres socavones cuyas salidas se aprecian desde una roca que la gente ya tiene adoptada como mirador. Parece que llegaron demasiado temprano, y se impacientan, esperando descargar sus ansias y su curiosidad.

Al atardecer, con los últimos rayos del sol poniente, se empiezan a ver algunos ejemplares de murciélagos sueltos, que salen desde el socavón del centro y que no hayan su lugar, que vagan en círculos, como desorientados, hasta que... Hasta que el contingente se espesa, y se forma una columna de figuritas aladas, negras, que destacan su perfil contra el cielo. A los pocos minutos, los primeros escasos chillidos se espesan también y el sonido termina por convertirse en un zumbido constante que acompaña a la columna que no termina de salir y que ahora sí, asombra y deslumbra con su presencia imponente a los humanos que se ven empequeñecidos ante el torrente animal que se proyecta hacia el cielo.

Dos halcones que anidan en las inmediaciones, se preparan para comer. Se elevan todo lo que pueden, hacen su cálculo y se desploman en caída libre en mitad de los murciélagos; al cabo de algunos intentos, cada uno de ellos se retira satisfecho con una víctima entre las garras. Mañana volverán, en busca de otra presa.

SEIS MILLONES DE MURCIÉLAGOS, A 160 KILÓMETROS POR HORA

El río de murciélagos se dirige al sur, se pierde entre los últimos cerros de Aquiles Serdán y se interna en el llano de los municipios de Rosales (pocos lo saben, pero Rosales tiene un triángulo de territorio que colinda con Aquiles luego de abrirse paso entre Meoqui y Chihuahua), Meoqui, Delicias, Julimes, Saucillo y… hay quienes sostienen que estos quirópteros llegan hasta Camargo y Jiménez. Lo cierto es, porque estudiosos universitarios lo han medido, que el torrente que sale de la mina de Bustillos llega a totalizar 6 millones de ejemplares de las especies magueyero, nariz de cerdo y cola de ratón. Entre ellos, los nariz de cerdo son los más abundantes.

Los murciélagos que viven aquí son moradores de los Niveles 2 y 3 de la histórica Mina de Bustillos, inaugurada en 1800 y cerrada a la producción en los años 80 del siglo pasado. Habitan a 150 metros de profundidad, y nada más para salir, estos 6 millones de individuos tardan 1 hora y 12 minutos.

Se sabe que hacen un recorrido de más de 100 kilómetros en busca de comida. Estas tres especies son insectívoras y la columna de murciélagos llega a medir una extensión de 41 kilómetros. Estos devoradores de bichos son esenciales para la salud de los cultivos, porque los limpian durante la noche, y además su excremento sirve a las tierras como fertilizante que las enriquece.

A su regreso, que sucede a las 5:00 de la mañana, estos quirópteros duran solamente 18 minutos para introducirse a la cavidad de en medio, casi una hora menos de lo que se toman para salir.

Duermen durante el día, reposan su alimento, se reproducen, dan de mamar a sus crías, y en la oscuridad se preparan para salir nuevamente al atardecer, en una nueva expedición durante la cual son ellos los reyes de la noche, sus amos y señores, en un lapso de tiempo en el que se desplazan en una extensa manada (son mamíferos) orientada por la ecolocalización, la emisión de sonidos de baja frecuencia que regresan a su oído especializado y que proporcionan a sus cerebros las formas, las distancias, los movimientos, todo en cosa de milésimas de segundo, y que no solamente les permiten orientarse y moverse, sino también identificar a los insectos, sus presas, para caer eficazmente con ellos con sus garras y atraparlos para comérselos. Igual que los delfines.