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Tras las campañas electorales y conforme lo establecido en la legislación como periodo de veda electoral para realizar proselitismo, surgió la polémica sobre el alcance que esta restricción tendría en el conjunto de las redes sociales, particularmente de la actividad que los ciudadanos pudieran desplegar a través de sus cuentas personales en Facebook y Twitter.
En una nota firmada por la reportera Gabriela Minjares, de El Diario de Juárez, se decía: “el Instituto Federal Electoral (IFE) alertó a los ciudadanos para que eviten violar la normatividad electoral con expresiones electorales en estos días previos a la jornada electoral y durante el mismo domingo”.
La alerta se le adjudicó a don Carlos Rodríguez Morales, presidente del Consejo Local, quien explicó que, aun cuando el proselitismo a través de las redes sociales es difícil de seguir y regular, si se identifica y ubica a la persona que contravenga la disposición legal se le aplicará la sanción correspondiente; aunque el mismo funcionario reconoció: “Es cierto que es complicado y para la autoridad puede representar una dificultad, pero siempre cabe la posibilidad”, expuso.
Lo anterior nos da cuenta de la importancia de las redes sociales como una verdadera revolución en la comunicación humana y la influencia decisiva que ya se les adjudica en el plano político; así ha quedado marcado como en ningún otro momento, en el actual proceso electoral, pero también nos señala esta polémica de que su pretendida regulación en la legislación no será fácil, sin el riesgo de restringir la libre manifestación de las ideas.
Al alcance de un click y con dispositivo móvil en mano, la comunicación entre personas se facilita y la información puede irradiarse a velocidades nunca antes imaginadas. Lo anterior constituye toda una oportunidad para el posicionamiento de ideas, programas, cuestionamientos.
Las redes sociales en internet se convirtieron en espacios virtuales en los que el conflicto se presenta mediante intereses y programas opuestos insertos en la lucha por la distribución del poder. No las deberíamos restringir en ninguna época, ni en momento alguno, de su actual formato y contenidos porque se han convertido en un medio de expresión libre en donde la sociedad y muchas minorías encontraron un espacio de interacción para hacer escuchar sus problemas y propuestas. Al ser las redes sociales una herramienta gratuita por sí misma e instantánea, se convierten en un importante aliado para el “empoderamiento” social.
Si seguimos fielmente a Manuel Castells, deberíamos recordar que las redes sociales en internet son un traslado de la estructura básica de socialización en una comunidad humana, a una plataforma virtual. El nacimiento de Facebook lo ilustra: El Facebook norteamericano es un librillo que las universidades dan a los alumnos al iniciar el periodo de clases, mismo que contiene las fotografías y nombres de todos los estudiantes y que pretende ayudar a que los alumnos se conozcan e interactúen más rápidamente. Mark Zuckerberg tuvo la genial idea de trasladar ese mecanismo a un espacio virtual, en pocos meses Facebook virtual tenía integrados a más de la mitad de estudiantes de Harvard y posteriormente el servicio se extendió a los tecnológicos y a universidades de otros estados. Si como lo afirma la empresa consultora de marketing iCrossing, Facebook mantiene los mismos niveles de crecimiento que han tenido en los últimos meses, en el mes de agosto de este año, nos olvidaremos de la cifra de 800 millones de usuarios conocida por todos y llegaran a la increíble cifra de 1,000 millones de usuarios.
Servicios de redes sociales como Facebook, MySpace y hi5, entre otros, han pasado de ser simples librillos para conocer personas, a, entre otras cosas, espacios de comunicación política, en los que los “políticos por vocación” buscan penetrar para llegar a la población, pero en donde también la sociedad busca mantenerse en contacto con los servidores públicos para comunicar sus demandas, inquietudes, diferencias y concordancias.
Sobre Twitter existen puntos de vista encontrados sobre si este medio corresponde o no a una red social, la realidad es que un grupo de investigadores del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Korea, analizaron 41.7 millones de perfiles de usuario, 1,470 millones de relaciones sociales, 4,262 temas de moda y 106 millones de tweets para estudiar cómo se daba la distribución de la información en esta plataforma y las relaciones entre los miembros; la conclusión fue que Twitter no era una red social, pues tenía más las características de un medio de comunicación.
Dos de las principales características que llevaron a estos investigadores a realizar esta afirmación, es que descubrieron que sólo el 22.1% de parejas de usuarios se siguen mutuamente, es decir, no prevalecen las relaciones recíprocas como reclama una red social. La segunda característica principal, es que los usuarios comparten información del momento, de actualidad informativa.
Jack Dorsey, el creador de Twitter, ha manifestado en diversas entrevistas que en efecto, Twitter no es una red social, sino una herramienta de comunicación, una red de información abierta, en donde podemos seguir libremente a otro usuario y no a diferencia de lo que pasa con las redes sociales, en donde un sujeto acepta la petición de amistad de otro y se convierten en amigos para consumir contenido personal.
Particularmente, siempre he estado convencido de las bondades de las tecnologías de la Información y la Comunicación y de la Sociedad de la Información, Twitter, Facebook y todas las demás herramientas sociales de internet no fueron la excepción. Las redes sociales y los medios virtuales se han convertido en una herramienta eficiente y accesible en mi trabajo periodístico, académico y político. En cualquier lugar en donde me encuentre con acceso a internet, puedo compartir información y opiniones de los más diversos temas. Pero también, y muy importante, me retroalimento de las opiniones en su mayoría constructivas, que las personas pueden verter a través de este medio.
Lo que hace valiosas a las redes sociales dentro de la estrategia total de comunicación, y a su vez, lo que las diferencia de los demás medios, son dos aspectos: la libertad para publicar contenidos sin límites ni ediciones y su gratuidad.
De lo anterior desprendo mi convicción de que no es necesaria una mayor regulación sobre las redes sociales. No habría porque regular más restrictivamente una herramienta que ha resultado en lo general exitosa para la sociedad, la libertad que las caracteriza debe conservarse así, pues es la misma característica que ha llevado a estas herramientas a convertirse en una arena de discusión política relevante.
A pesar de las consecuencias, la libertad en las redes sociales debe continuar, aún más cuando se ha visto que constituyen no sólo un aliado fundamental para las causas sociales, sino muchas veces la única opción de comunicación que tienen los movimientos frente a la concentración de la televisión y el control informativo, un contexto en el que se tiene hundida a la población mexicana gracias a la cobardía y mediocridad de algunos políticos que no se han atrevido a modernizar la legislación de radio, TV y telecomunicaciones por miedo a ser borrados de la pantalla.
Por otra parte, es cierto que los delincuentes han aprovechado las redes sociales para cometer sus bestialidades, pero una cosa sería regular las redes sociales y otra situación muy distinta es el deber ineludible de proteger a los usuarios. Más que regular deberíamos proponernos incentivar que más población en México pueda tener acceso a estos instrumentos, más población y más diversa en sus características (como la edad).
Hoy se convierte en una preocupación real el acceso a internet de los ciudadanos, mismo que no debería estar tan condicionado por la situación económica de las personas, como actualmente pasa. Esto nos permite reflexionar en torno a la necesidad de establecer y poner en marcha una verdadera política pública de disminución de la brecha digital, porque las ventajas que se derivan del acceso a las tecnologías de la información y la comunicación son muchas, sociales y económicas, y esta división entre quienes tienen acceso y quienes no, está contribuyendo al ya grave problema de distribución inequitativa de la riqueza y del conocimiento. Sí tenemos que regular, pero para incentivar la reducción de la brecha digital.
POSDATA.- La democracia se ha constituido como la vía que los mexicanos hemos escogido para encauzar nuestras aspiraciones, diferencias, y coincidencias. El medio que ya hemos determinado como el más conveniente para dotarnos de leyes e instituciones. La solidez del sistema electoral para recibir, contabilizar y salvaguardar la voluntad popular, la madurez con la que los actores políticos decidan comportarse durante la jornada electoral de este domingo, y la manera como interpreten y procesen sus resultados, es la prueba más importante por la que hoy pasa nuestro sistema democrático.
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