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Partido Presidencialista Pragmático
Por: Francisco Flores Legarda | 06 de Marzo del 2013 | 00:29 hrs
 

El Partido Revolucionario Institucional cumple años el día de hoy, ochenta y cuatro. Para bien o para mal, las definiciones de la XXI Asamblea, que se clausuró el domingo 3 de marzo, dejan en claro dos cosas: que la ideología que realmente unifica a los priistas es el presidencialismo, con mayor fuerza si se tiene la Presidencia de la República. Ya no es necesaria la fraseología revolucionaria. Queda sepultada la discusión sobre la posibilidad de un gobierno semiparlamentario, como lo proponía no hace mucho el ahora diputado Manlio Fabio Beltrones. El segundo aspecto son los contenidos de clase que de alguna manera han sobrevivido en los membretes sectoriales y que se encuentran en su mínima expresión. La liberación de los candados y las candidaturas alternativas para no militantes dan un perfil distinto y sólo les faltó cambiar el nombre por uno más adecuado: Partido Presidencialista Pragmático. Es el PRI que quiere Enrique Peña Nieto y le ha sido concedido.
La defenestración previa de Elba Esther Gordillo fue un mensaje para los priistas: por encima del Presidente nada, ni nadie, ya sea organización o persona. Falta por ver qué se quiere decir con trasformando a México, una expresión que da para todo, muy a tono con la proverbial ambivalencia del priismo de los caudillos fundadores del Partido Nacional Revolucionario.
El fantasma de la profesora Gordillo se paseó por la Asamblea y en los medios no se ha terminado de destazar a su persona. ¿Servirá de algo? Depende de la profundidad y amplitud que se le quiera dar al caso. Pasados los días a la sonada aprehensión, me parece que la decisión no fue tomada en función de la corrupción y la malversación de los fondos sindicales. La motivación es más simple, Elba Esther desafió al Presidente y eso fue lo que promovió su aplastamiento. Bajo esta perspectiva su situación es muy semejante a la de Joaquín Hernández Galicia “La Quina” en 1989, quien en su tiempo también desafió al Presidente en turno.
En ningún momento se enmarca el caso Gordillo dentro de una política de la rendición de cuentas de los líderes sindicales y de democratización de las organizaciones de los trabajadores porque no son temas que interesen al gobierno actual. Si así fuera estos temas hubieran quedado incluidos en la reforma a la Ley Federal del Trabajo, que se trató más bien de un ajuste al mercado laboral en beneficio de los empresarios. Por eso hemos visto que a Elba Esther le cayó encima la PGR al mando de Jesús Murillo Karam y no el secretario del Trabajo. Fue directo a la persona y no al sindicato que permanece casi intacto, con la capacidad de operar el relevo estatutariamente, lo que no significa necesariamente una convocatoria a la participación de los maestros para sustituir a la profesora en desgracia. O sea que la caída de la Gordillo no tiene pretensión de depurar y democratizar la vida sindical, por el contrario, perpetuar la función del sindicalismo como apoyo acrítico del gobernante en turno.
¿Servirá de algo a mejorar la educación? Si no se modifican las prácticas del sindicato poco se podrá avanzar en el campo educativo. Pero no sólo es cuestión del sindicato, la mala educación está asociada con esa secretaría de educación alterna en la que fungen eficazmente medios como Televisa y TV Azteca. ¿Se tocará a éstas empresa y sus similares?
Es relativamente fácil demoler imágenes públicas, lo difícil es construir instituciones para una mejor convivencia entre los mexicanos.
Salud y larga vida.



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El Diario de Chihuahua


 
>> elinge591:  Sr. Delgado: Totalmente de acuerdo con Usted. Desearía completar su idea con una impresión propia: El hecho de que éstos zánganos sigan en el poder, es la consecuencia de que, como nación, producto de un enorme bombardeo social y equivocado sentido de la solidaridad, le sigamos dando capacidad de voto y de toma de decisiones a seres desprotegidos, que, víctimas de su miseria económica, padecen una miseria intelectual indiscutible. Su falta de información es evidente y consecuencia de su propia miseria. Mientras no consigamos que el derecho a voto sea el resultado de una simple evaluación cívica (definiciones de partido, diputado, senador, civismo elemental) tendremos lo que tenemos hoy: un sistema que garantiza que el más manipulable y víctima de su ignorancia o pobreza o ambas, tenga un voto que vale tanto como el del ciudadano informado, independiente, con capacidad libre de tomar decisiones. Esto no está ocurriendo. Esto llevó a la cumbre a ésta clase política tan mediocre, tan autoritaria, que hoy, será poco menos que imposible, quitarnos de encima. Ya casi lo habíamos logrado con Fox, ente con quien los imbéciles sí que estaban representados, pero la falta de sesos del enano Calderón no llevaron a un galanazo a la Presidencia. Esa debería ser la verdadera lucha democrática: no es posible que haya más requisitos para obtener una licencia de conducir, que implica responsabilidades muy claras, que para obtener el derecho al voto, que implica responsabilidad sobre millones de personas. Saludos utópicos.

>> JOSE LUIS DELGADO ACEVEDO:  El PRI retorna o más bien se refunda como partido antidemocrático, autoritario y corrupto. La prometida nueva fuerza de México no existe. En su ADN los priistas tienen la herencia de disciplina servil y abyecta, todo porque permiten ser humillados a cambio de un empleo, una plaza, un nombramiento de bajo o alto sueldo o una concesión pública. Es esa disciplina que alaba en el PRI, su vocero nacional, Andrade Sánchez. Andrade Sanchez es aquel priista que en el 2000 no soportó la derrota presidencial del PRI y el primero de diciembre cuando tomó posesión Fox, irrumpió en estado de ebriedad en el programa nacional de noticias de López Dóriga e hizo fenomenal oso, con difusión a nivel nacional. En fin, el PRI y los priistas quieren restaurar la hegemonía autoritaria que vivimos entre 1929 y el año 2000, pero esperamos que el pueblo de México si sea un nuevo pueblo, y esté vigilante para no permitir que los vicios del PRI se extiendan a toda la población nacional.