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Se consuma la crónica anunciada de la victoria de Enrique Peña Nieto
Por: Antonio Payán Gómez | 02 de Julio del 2012 | 03:07 hrs
 

- Vázquez Mota acepta derrota, pero anuncia que seguirá en la política
- López Obrador volvió a objetar, en inicio, resultados y llama al conteo

El triunfo de Enrique Peña Nieto y el regreso del PRI al poder con el fin de doce años de gobiernos panistas confirmaron una crónica anunciada por unas encuestas que, a pesar de que ninguna acertó e incluso se fueron más arriba de acuerdo al Proceso de Resultados Preliminares del IFE (PREP) que da siete puntos de ventaja, cumplieron la función como una película “del momento”.   El PAN perdió la posibilidad de la continuidad con una candidata, como Josefina Vázquez Mota, que nunca logró remontar los errores desde el mismo inicio de su toma de protesta con un estadio vacío, y con errores fundamentales de una personalidad opaca, de ocurrencias y de una estrategia de agresividad que nunca le funcionó. Y el final de un Andrés Manuel López Obrador que, al no llegar a su objetivo, culmina seis años de campaña, con lo que la izquierda inaugura la era de un nuevo actor político en la figura de Marcelo Ebrard, al menos en el arranque de ese handicap para el 2018, junto al ganador avasallante de la jefatura de gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera.
Después del anuncio del presidente del IFE, Leonardo Valdés, dando las tendencias definitivas, el Presidente Felipe Calderón dio un mensaje a la nación, donde reconoció el virtual triunfo de Enrique Peña Nieto, a quien felicitó y ofreció todas las facilidades para la entrega del poder. Aceptaba la victoria del PRI el mismo partido al que prometió en la tumba de su padre que haría todo lo posible para que no regresara al poder, cosa que no sucedió, pero que no objetó que Calderón se mostrara con aplomo y con figura republicana y democrática. Citó a Josefina Vázquez Mota, pero nunca nombró a López Obrador. Mensaje corto, contundente, claro y que allanó el proceso de estabilidad en secuencia al propio mensaje ciudadano.
Tal postura de Calderón se llevó el reconocimiento de Enrique Peña Nieto, quien como último actor que apareció en esa larga jornada le dio al gobernante panista el inicio de la salida digna del poder, que adelanta que no habrá, como se esperaba, problemas en la sucesión de la autoridad. El priista se mostró conciliador al pedir dejar atrás las diferencias y citar a sus excompetidores, a los que llamó por su nombre, al convocar a la unión para dar resultados.
Citó a los jóvenes, que fue uno de los grandes segmentos que buscó su competencia política y ubicar en su contra, prometiéndoles democracia y oportunidades. Atajó por otra parte las señales del viejo PRI, diciendo que no habrá regreso al pasado, prometiendo redireccionar la lucha contra el crimen, del que dijo no habrá ni pacto ni tregua.
Anunció acuerdos con las diferentes fuerzas políticas legislativas para sacar adelante las reformas pendientes, comentando que utilizará los siguientes meses para preparar las adecuaciones legales, y terminó ofreciendo el México que merecemos.
Y de Andrés Manuel López Obrador, que no aceptó en primera instancia los resultados y dijo que habrá un escrutinio por distrito el miércoles próximo, no acatando la firma del pacto de civilidad de reconocer los resultados del día de la jornada, a pesar de que siete puntos de ventaja representan casi tres millones de votos, y denunció que hubo un proceso inequitativo. Se afirmaba lo que se especulaba que AMLO no aceptaría los resultados, representado la parte pendiente de un proceso que, por este posicionamiento del abanderado de las izquierdas, señaló que no estaba dada la última hora. Perdía el perredista la oportunidad histórica de despedirse por la puerta grande el fin de su trayectoria, al menos en la búsqueda de la candidatura presidencial.
En una jornada donde la sociedad ha dado el gran ejemplo de civilidad, de orden, de respeto y de altura, modelo que en sí mismo manda una lectura definitiva de urbanidad, el PRI obtiene el triunfo de manera contundente e inobjetable. Fue claro que los indecisos no votaron y tampoco fue significativo el voto de los jóvenes, como esperaban el PAN y principalmente el PRD. La ejemplar muestra de conducta ciudadana -que derrotó el abstencionismo- originó que el IFE prácticamente estuviera de día de campo, a diferencia de hace seis años, cuando la angustia de un final de foto finish cubría al órgano electoral de toda clase de dudas y de las sentencias de fraude demostradas por los algoritmos y toda clase de elementos que convirtieron aquella en una verdadera parafernalia.
La gente decidió en su mayoría por la figura de Enrique Peña Nieto, quien saltó de la gubernatura del Estado de México a la candidatura presidencial tras un aprovechamiento político de una administración en una de las entidades más importantes del país, y en las condiciones de oposición que supo aprovechar, con una evidente labor de mercadotecnia y de amarres políticos de los grupos al interior del PRI, un partido que a diferencia de 2006, cuando Roberto Madrazo lo fragmentó por sus ambiciones de llegar a la candidatura presidencial cargando con un desgaste sin precedentes, ahora el tricolor mostró unidad y acuerdo de intereses para rescatar la Presidencia de la República y, prácticamente, salir adelante en la mayorías de los distritos electorales y en las senadurías, por lo que Peña Nieto tomará el poder en inmejorables condiciones, en un país devastado por la inseguridad, la crisis económica, el desempleo, la falta de presencia en el mundo y el problema ambiental de consecuencias apocalípticas por la sequía e inundaciones.
El PRI, que tras su derrota en el 2000  todo mundo daba por muerto, comenzó a escalar de nuevo una montaña pronunciada de dificultades, frente a un panismo que no supo gobernar, con frivolidades, incompetencias y, desde luego, falta de resultados, dejando una realidad delicada en el aspecto social, cuyos conflictos sumados provocarán que Peña Nieto tome las riendas de un país casi en ruinas en sus andamiajes más importantes, pero con la posibilidad de que las estrategias se modifiquen, aprovechando al menos lo único salvable de la administración calderonista, como es el aspecto de la macroeconomía.
En este contexto la cantidad de enfoques y análisis de la lectura que mandaron las urnas por decisión de la mayoría de  los mexicanos será un ejercicio obligado por parte de una sociedad que, al votar en un porcentaje promedio del 66 por ciento, manda el mensaje pleno de haber creído de nueva cuenta en su poder del voto para dar una segunda oportunidad histórica al PRI de buscar remediar las cosas.
Es decir, la sociedad votó por el regreso del PRI, sancionó al PAN y no le quiso dar la oportunidad a la izquierda, con un López Obrador que no alcanzó a persuadir al electorado, que se vistió de un ropaje de amor y de perdón, pero que no logró soportar esa secuencia porque su naturaleza afloró en la campaña y eso dio pauta a que no fuera creíble su personalidad como la famosa “tercera vía” de alternativa política para gobernar al país.
Como se estableció en este espacio en columnas anteriores, la sociedad hizo reflexiones simples, pero al mismo tiempo de gran complejidad: Al PAN, con un gobierno errático que mostró una fallida estrategia de seguridad que no sólo nunca modificó, sino que intentó mostrarla como la panacea ante el grave problema de la delincuencia organizada que sufre el país y que provocó ser rehén de ese ilícito, fue la gran lápida que cargó Josefina Vázquez Mota, que no sólo nunca rompió con esa línea de continuidad del presidente, sino que enfrentó una serie de fuegos amigos: Un PAN apático y sin emoción y distante, un segmento de calderonistas que nunca convergió en su apoyo, pero principalmente la ausencia de respaldos del propio Presidente Felipe Calderón.
Ello, aunado a una campaña floja, sin personalidad, sin discurso sólido y de amplia agresividad, además de las ocurrencias mostradas en los debates, del simplista cuchi-cuchi y de haber anunciado que nombraría a Calderón como procurador general de la República, fueron elementos que trazaron su derrota anticipada, en un mal manejo tanto feminista como sexista de la expresión de campaña, y con ruidos evidentes en selección de candidatos como los del Senado en Chihuahua, el escándalo de Fernando Larrazábal en Nuevo León y el cinismo de los Yunes en Veracruz, por citar los más importantes.
Además, la carga de panistas ortodoxos que reprobaron la manera en que dirigió al país el Presidente Calderón, a quien el fantasma del resultado de 2006 con tanto señalamiento y tanta expresión en contra lo convirtió en un presidente obsesivo, de expresión siempre dura y de amenaza y, principalmente, de no corregir la batalla contra el narcotráfico, encauzar su política social de mejor manera y practicar un feroz centralismo que haría palidecer a los mismos presidentes del PRI cuanto ostentaron el poder, a tal grado en que el concepto “federalista” se extravió en las acciones de gobierno. Los índices de competencia, calidad, productividad, calidad educativa, calidad de vida, imagen y otras cosas ante el mundo se desplomaron, y el ánimo de atender asuntos internos, como el caso de Chihuahua y su sequía, mostraron a un Gobierno Federal que llegaba al extremo de vetar los apoyos emergentes y extraordinarios, posturas y situaciones que la sociedad ponderó.
De expresiones como las del presidente Vicente Fox, que obtenía una venganza contra Josefina Vázquez Mota, cuando su entonces secretaria de Sedesol le dio la espalda al delfín foxista que era Santiago Creel, para irse por Felipe Calderón y que ahora no sólo se cobró esa afrenta, sino que hasta dijo  que Peña Nieto ganaría “por diez puntos”, posturas que se convirtieron en  verdaderos escollos para el objetivo de la albiazul.
Increíblemente, teniendo el poder, la candidata del partido que lo ostenta se fue hasta el tercer sitio en las preferencias, lo que advierte que el panismo, en caída libre desde que Calderón accedió al poder, tendrá en lo futuro una fuerte tarea de reconstrucción, donde tendrá que atacar el haber ganado el poder, pero haber perdido al partido por prácticas sumadas del autoengaño y del desafío permanente, además de actitudes sin defensa como una nómina burocrática que se convirtió en la más cara del mundo y de otras circunstancias que van a esa suma de fallas y de aspectos negativos que nunca pudieron revertir. Es el resultado también una gran evaluación al gobierno panista.
Con todo y esto, Vásquez Mota llamó la atención por lo que maneja en su discurso, donde aceptó la derrota, pero nunca le levantó el brazo a Peña Nieto, sino que le mandó el aviso de que se convertirá en su principal vigilante, incluso de que no haga compromiso “con la delincuencia organizada”. El tono de su mensaje también habló de un PAN que debe de reconstruir y prácticamente habló de que tomará el liderazgo del partido, lo que se interpretó como una manera de continuar en la política buscando controlar al panismo en una indirecta también al propio Presidente Calderón y frente a un presidente del PAN, como Gustavo Madero, escuchándola anunciar tales objetivos. El discurso fue demasiado largo y repetitivo, que obligó a las televisoras a cortarla para irse a la sede del PRI a escuchar al presidente Pedro Joaquín Coldwell, y careció de ofrecer cuentas al propio panismo de una derrota que mandó al PAN a un tercer lugar como fuerza política, que no se veía desde 1988. Algunos leyeron que Vázquez Mota pretendería buscar la propia presidencia del partido.
En el caso de las izquierdas el ejercicio social fue similar: Se esperaba que la sociedad evaluara que ya había sido gobernada por un PRI que duró 70 años en el poder y doce de panismo, y que había llegado el momento histórico para la izquierda. Pero el impactar un reflejo condicionado que habían venido trabajando, el propio desgaste de tantos años de López Obrador y los ataques que concentró en su persona el panismo y al último el priismo, llevaron a la gente al dilema de razonar la opción, yéndose por un criterio de optar por Peña Nieto, como quizás el “menos malo” y a pesar de ser el candidato que ha soportado el vendaval más impresionante de ataques y en donde, a pesar de los debates, de la Ibero, del #YoSoy132 y de otros señalamientos, no perdió nunca la punta, de principio a fin, lo que nos habla de que la decisión ya estaba tomada por el electorado desde que comenzó la competencia política.
Ahora, Peña Nieto como presidente electo de México, tendrá que hacer una serie de profundas reflexiones en la soledad del hombre y de su circunstancia. Tiene que leer, como ningún otro mandatario, que la situación nacional no aguanta más. Que el voto le da una segunda oportunidad al PRI de comenzar a solucionar las cosas, como la inseguridad, la crisis económica, el desempleo, la hambruna y la enorme descomposición social, lo que lo convierte en un presidente que agarra a un país en crisis y, por tanto, se tiene que definir como un verdadero estadista, con visión profunda y nacionalista, elementos que se han perdido en las últimas administraciones.
No se puede definir, como siempre sucede, que Peña Nieto se convierta en un presidente de “transición”, porque las condiciones son totalmente diferentes a sólo buscar pasar la realidad del país de una situación a otra, y que se ha convertido en un lugar común de la expresión política. El nuevo presidente tendrá que hacer reformas, no sólo las estructurales pendientes sino la más importante, que es aplicar una política y un gran acuerdo con la sociedad. Atacar la desigualdad, los intereses, los compromisos de las grandes mafias oligárquicas, que todo buscan controlar y que todo evaden en sus responsabilidades, como las fiscales y las laborales. Y para ello, tiene poco tiempo y pocos recursos. De ahí entonces que tenga que responder y tener resultados al mismo momento en que se ocupe del poder, ante las condiciones de apremio que padece nuestra nación.
Ahora le llegó el tiempo a Peña Nieto de refrendar todos y cada uno de los cientos de compromisos que adquirió en su campaña y que ahora, tanto las fuerzas políticas, con las que tendrá que negociar y conciliar intereses en los acuerdos de entrada, como principalmente con una sociedad que estará a la expectativa permanente de que se cumpla lo comprometido, pues si existe un gran parteaguas en este proceso electoral es porque las necesidades del país por el cúmulo de conflictos que se tienen no admite demoras ni más incompetencias al estar en lo que muchos han llamado “la última llamada”. Así pues, todo comenzará a contar con un reloj social que no aceptará retrasos y probará si Peña Nieto pasará de haber sido un buen candidato a ver qué clase de presidente será.

Tips en Cascada…
UNA DE LAS REFORMAS pendientes y de gran importancia será el acortar los tiempos de sucesión del poder, pues en el caso de la Presidencia de la Republica, Peña Nieto tomará el poder hasta dentro de cinco meses, lo que da lugar a que haya cualquier tipo de acciones de tipo discrecional y que no tiene ningún caso permitir, si acaso, dar paso a las sospechas, de años de hidalgos, de cerrar archivos porque viene otro partido al poder, entre otros… EL RESULTADO ELECTORAL en Chihuahua, con un PRI que se llevó el carro completo, posiciona al gobernador César Duarte en una primera línea a nivel nacional, de amplia cercanía con Peña Nieto, de tal manera en que una de las versiones que a la propia víspera de las elecciones comenzaba a escucharse en el medio era de que el mandatario chihuahuense pudiera ser invitado por el presidente electo para irse al gabinete, una especie que el propio jefe del Ejecutivo ha comentado que su objetivo es seguir al frente de la gubernatura, pero donde no se descarta, de cualquier manera, que Peña Nieto lo contemple para alguna de las carteras clave de la próxima administración federal… DUARTE JÁQUEZ TIENE dos momentos definitivos en su cercanía con EPN: El primero, su definición por el entonces gobernador del Estado de México, consumada en el primer informe de gobierno, y el segundo el resultado electoral obtenido en Chihuahua… CON LAS DIPUTACIONES FEDERALES ganadas desde anoche se comentaba que la coordinación de la próxima legislatura federal de la bancada chihuahuense estaría entre Abraham Montes o Nacho Duarte… OTRO PERSONAJE ganador es el actual coordinador de la diputación local, Enrique Serrano, como encargado de la campaña de Peña Nieto en Chihuahua, desde luego en una coordinación que encabezará el primer priista, así como del presidente del PRI estatal, Leonel de la Rosa, quien se estrena como un presidente del tricolor local ganador… EN LA CASA DE ENFRENTE, ya desde el cierre de la jornada, los panistas comentaban que había que hacer ajustes en el PAN, teniendo que remover a Gustavo Madero, quien se convierte en el presidente del PAN que entregará la estafeta a su archirrival el PRI, y localmente, la suerte que tendrá Mario Vázquez, quien de confirmarse las tendencias ya en el recuento final perdería todos los espacios, estrenándose con su reciente encargo como responsable del PAN, con derrotas, lo cual también, como cualquier consecuencia de una derrota que es huérfana, tendrá toda clase de presiones para salir del encargo… Y EN LA DEBACLE DEL PAN se confirma que Javier Corral buscaría lanzarse como aspirante a dirigir el PAN nacional, aunque con la extrema derecha que conquistó el triunfo en Guanajuato tendría a un rival del yunque en la disputa por ese encargo… ASÍ QUE LAS victorias y las derrotas provocarán una serie de cambios sustantivos para las próximas semanas… EN EL CASO DE LA DERROTA del PAN en el V se afecta el plan de que el alcalde panista que logró ganar el municipio más importante para el panismo pudiera irse proyectando para la candidatura a la gubernatura, una posición donde será interesante observar quién se puede ir lanzando, tras la derrota por “zapato” que estaría sufriendo, a confirmarse con el resultado final de los votos… Y AHORA, CONSUMADA LA ELECCIÓN FEDERAL, viene la otra, la local, donde ya algunos actores del PRI han advertido sus ansias y sus aceleres cuando el reposo de la victoria obtenida reafirma precisamente el poder del gran elector local para ir viendo sus piezas y proyectar a los que serán, ahora en acuerdo con el que será el gran elector nacional, la definición de los espacios para las elecciones de 2013… CON ESTO el refuego local empieza, quizás a partir de este mismo dos de julio, por las alcaldías y las diputaciones locales…



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El Diario de Chihuahua


 
>> Juan:  Pues con la compra votos como no van a ganar, repartieron tarjetas de soriana a cambio de votar por el PRI. Asi esta hecho este fraude en la eleccion de Pena Miento, en las siguientes ligas se comprueba esta compra de votos, por tarjetas de 200 500 700 y hasta 1000 pesos que ya habian denunciado en conferencia de prensa los del PRD dias antes de las votaciones. En las siguientes ligas estan los videos de la compra de votos por parte del PRI y del acarreo de gente para que les dieran su tarjeta, por cada otro que llevaran les daban otra tarjeta. http://www.youtube.com/watch?v=SeU0oNo96vY http://www.youtube.com/watch?v=SeU0oNo96vY http://www.youtube.com/watch?v=U7I1CpwOMdA http://www.youtube.com/watch?v=Cxbv1V5HHuM

>> Parralense:  Sr. Payan: Al leer su articulo yo pensaba que estaba leyendo una cronica de alguien del PRI porque para usted TODO lo que hace el PRI esta bien y lo que hacen los demas partidos esta mal. Es muy claro que ud quiere continuar cobrando en la nomina del Gobierno del Estado. Pobre Chihuahua con estos arrastrados "periodistas"

>> Diablillo:  No mi querido omar. No mandes al infierno a payan, por favor. Qué culpa tienen los pobres diablos para echarles "in aeternum" a convivir con ellos a un periodista de tal calaña. Imagínatelos tener que soportar leer sus artículos todos los dias de la eternidad. Eso si sería un tormento infernal. A propósito de burros - de los que tú hablas - qué tal si a payan y a josé diaz los mancuernas y los mandas al averno juntitos, ya ves que hablan el mismo idioma y los dos adoran al mismísimo Belsebú. Oralé ...diría Brozo.

>> omar grajeda beltran:  pues con trampa cualquiera payan, tu sabes las tarjetas de despensas de la soriana 3000 de a 1000, los 70 millones pagados a los encargados de las casetas del voto unos 10mil que se aseguraron de invalidar tarjetones y darle su manita al pri y sobre todo el payaso del IFE que es el brazo derecho del PRI (revisemos su nomina y sus integrantes) puras momias del PRI, y su ceguera y censura para con el PRI y en contra de los partidos opositores asi cualquiera gana si se hubiera postulado un burro, (perdon si se postulo) hubiera ganado con tanto aliado, (gano) asi que disfruta aqui en la tierra porque dudo mucho que te toque entrar al cielo, pues tube un espejismo que llegaste a las puertas del paraiso y cuando san pedro te pregunto que que hacias alli tu le contestaste pues quiero ver si puedo entrar al paraiso ya ve que yo fui buen hijo, buen cuate, buen empleado, bien cumplidor, y hacia todo lo que mis jefes me decian asi que yo creo que merezco la gloria, san pedro abrio su libro y dijo mira si es cierto que fuiste todo lo que dices asi que puedes entrar y tu lleno de felicidad decias yessss bravo yo sabia que con el PRI hasta el paraiso podria entrar en eso san pedro te dijo "pero por solo 2 minutos despues de eso te vas con los del PRI pa ya abajo"

>> Envidioso:  No, pues te fué bien, mi querido Payancito. Gracias a estos resultados continuaras en la nomina de tu gober, tu sabes. Felicidades a ti y a Pepe Diaz, los dos incondicionales del sr gobernador. Los dos pilares periodisticos de su mandato. Si el sr Duarte te invita al gabinete de Peña NIeto, pues arrancate, Payancito. Es tu oportunidad de salir de escribano - ya hasta callo te ha de haber salido en los dedos de tanto escribir - Ya hiciste suficientes méritos. Suerte te dé Dios