Por más que las autoridades electorales, Felipe Calderón, el PRI y, naturalmente, Televisa presuman de que fue un ejercicio cristalino y legal, la realidad muestra elementos suficientes que no permiten dar por concluida la eleccón 2012. Ahora, en plena etapa de mensajes de buena voluntad, de unidad, de comprensión, de que hagamos como que aquí no pasó nada, aparecen la compra de votos, los errores en la contabilidad en las casillas y diversas prácticas que violentan los resultados.
Estamos en el momento en el que lo que interesa es el triunfo numérico. Como si durante la campaña electoral, en sus discursos, los políticos hablaran y discutieran problemas inexistentes, de un México idílico. ¿Dónde quedaron las necesidades populares que se convirtieron en promesas y más promesas el futuro, si tu voto favorecía a un “x” candidato? Se trataba de planteamientos con existencia limitada, que el lunes pasado empezaron a morir, al concluir su razón de ser, las elecciones, y reaparecerán en tres o seis años sin novedad. No obstante el pragmatismo electoral, característico de los partidos participantes hubo diferencias entre el discurso republicano y nacionalista del candidato de las izquierdas por un lado, y el de entrega al capital extranjero por parte de partidos como el PRI y el PAN.
Desde las casillas electorales se vieron muestras de política real, como en la alianza —¿contubernio?— PRI-PAN-Panal que fue evidente. Por su parte el Verde Ecologista dejó espacio a la recomposición de la unidad política al transformarse en el ente inmaterial útil para el momento. Ahora se argumenta, por un lado, la falta de legalidad del proceso, la compra de votos en algunas regiones con tarjetas de Soriana —denuncia que niega el PRI—, la insuficiencia de boletas para votar en no pocas casillas, el hecho de que la tinta indeleble no lo era, se habla de que la suciedad del proceso por ilegalidad en distintas formas fue lo distintivo de las elecciones 2012. ¿A alguien le extraña? ¿Acaso no es la ausencia de una cultura de la legalidad una nuestras características como sociedad?, ¿acaso no somos capaces de sustituir una manera de hacer trampa por otra que puede ser más efectiva?
Es cierto que aumentó el número de ciudadanos que votaron, lo que es positivo pero, pero ¿y la violencia que sigue un día sí y el otro también?, ¿y la imposibilidad del sistema educativo para atender la demanda?, ¿y la insuficiencia de empleo, principalmente para la gente joven?, ¿y los enormes capitales y empresas a quienes se condona el pago al fisco?, ¿y los millones de mexicanos sumidos en la pobreza extrema?, ¿y el aumento permanente a la gasolina?, ¿y el apoyo a quienes han pasado su vida colaborando con su esfuerzo trabajando en los servicios o la producción?, realmente son demasiadas las carencias como para poder enumerarlas una a una. No faltará quien diga, “calma, este gobierno está apenas por iniciar, habrá tiempo para resultados”. Algo igual se dijo con cada presidente del pasado y los problemas sociales nunca han dejado de crecer. Además, se preguntará con razón, pero… ¿realmente Peña Nieto ganó? ¿No importa que haya incrementado sus números utilizando todo un catálogo de cómo ganar elecciones sin preocuparse por la legalidad?
El proceso 2012 se encuentra en estos días en proceso de legitimización, los resultados preliminares dados a conocer hasta ahora son nada más eso, resultados preliminares. Será el análisis de los acontecimientos del domingo pasado, con participación de las fuerzas contendientes, lo que finalmente califique la legalidad del proceso vivido, independientemente de los saludos internacionales que haya recibido Peña Nieto, el problema de la legalidad de las elecciones corresponde sólo a los mexicanos.
Finalmente en este texto. Si bien está aún próximo el cierre del actual proceso electoral, la verdad es que, desde el día de las elecciones inició un reacomodo de las fuerzas políticas actuantes en nuestro país. Felipe Calderón dio su apoyo a Peña Nieto, no a la legalidad. Quadri como candidato del Partido de Elba Esther dejó de ser útil y volvió a ser simplemente Gabriel. La gente del Partido Verde pasa a continuar el negocio de medicina. La guerra de Calderón contra la violencia y el crimen organizado pasa a quien le toque uno de los problemas más fuertes desde hace años. La educación popular es sustituida por aquella de quienes tengan para pagar la formación de sus hijos, y así hasta el infinito. Una cosa es cierta, México seguirá siendo paraíso de bancos extranjeros que seguirán llevándose la riqueza producida aquí a las matrices de las instituciones que invierten en financiamiento como Banamex, Inverlat, Bancomer y otros.
El sexenio se cumple el próximo primero de diciembre. Ya se realizó una campaña de cacería de votos, una campaña mediática digna de mejores causas, ya se realizó la elección 2012, ya quien dice quien ganó mostró sus buenos deseos a Peña Nieto, ya muchas cosas más, entonces… Iniciemos otro ciclo sexenal. ¿Cambios? Pues quizá con el tiempo, si nos decidimos a cambiar las cosas.
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